Si no hay leche, la culpa es de la vaca

Si no hay leche, la culpa es de la vaca

Con asombro los que tenemos la oportunidad de cubrir la fuente parlamentaria quedamos atónitos el pasado viernes cuando en el debate sobre el decreto de emergencia económica introducido por el presidente Nicolás Maduro, algunos parlamentarios del sector oficialista en sus intervenciones indicaban cosas que resultaron insólitas oír hace apenas unos meses atrás.

Desde que “el modelo rentista petrolero hay que cambiarlo” hasta que “la culpa de la crisis económica se arrastra desde el golpe del 2002”. Y ciertamente resultan insólitas porque como comentaban en los pasillos del parlamento, pareciera que el oficialismo y sus voceros están convenientemente divorciados de la realidad del modelo que apoyaron y que ahora está en aprietos.

Bien lo decía Heinz Dieterich, uno de los más activos asesores de Chávez cuando aquí se hablaba todos los días del “Socialismo del siglo XXI”, quien manifestaba recientemente que “Maduro y Cabello han destruido el legado de Chávez. Lo que complica la renovación del proyecto es que los nuevos potenciales líderes ‘bolivarianos’ participaron servilmente en esa destrucción, sin protestar contra la dirección del Titanic”.

El tema de la escasez de alimentos lo enfrenta el oficialismo diciendo que el bachaquerismo es inducido por la derecha, que los empresarios (no sabemos cuales porque cada vez están más extinguidos que los dinosaurios) no quieren producir, que la guerra económica encabezada por Polar es la que ha generado falta de producción, sin embargo al preguntarse sobre las tierras expropiadas, los convenios agrícolas con Cuba y las muchas empresas socialistas creadas en tiempos de Chávez para producir comida, sin dejar a un lado las empresas expropiadas, pues el silencio o la lluvia de consignas vacías son la forma de respuesta as eficiente en un sistema donde hay más consignas que alimentos.

El escenario que enfrenta Venezuela es complejo, difícil y adverso, siempre y cuando se mantenga este ineficaz sistema de controles, sumado a la no contraloría de los dineros públicos que siguen entrando por concepto de la venta de petróleo, y a una voraz importación de todo para mitigar la situación económica hasta “a ver donde llegamos”.

El modelo fracasó y lamentablemente en el país las excusas son que si no hay leche, la culpa es de la vaca, si no hay alimentos la culpa es de la “Guerra Económica” y si no hay producción es porque “la derecha pelucona y Fedecamaras quieren tumbar el gobierno”, pero jamás escuchamos respuestas a las preguntas que en párrafos anteriores he expuesto aquí.

Por Marcos Morin Aguirre
Foto de Correo del Orinoco
http://yoreportovzla.com

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