#Venezuela: Anaqueles vacíos generan trifulcas

Peleas, golpes y malos tratos son comunes a pesar de vigilancia policial
Como si se tratara de historias de guerra, los relatos de trifulcas, peleas, golpes y hasta sangre en los supermercados se hacen cada vez m√°s frecuentes. Salir ileso, al menos sin un codazo, suena ya como una haza√Īa. “Entr√© sin que me empujar√°n”, dec√≠a Ana Ayester√°n, al salir de un supermercado en Caricuao, donde hizo cola desde las 7:00 am para entrar a las 8:00, cuando abren, y comprar carne regulada.

Prueba de la violencia que desata la llegada de productos regulados es la presencia de policías, guardias del pueblo y milicianos en los establecimientos en un intento por regular el comportamiento de los compradores ávidos de alimentos. Sin embargo, los cuentos sobran.

Yuseika M√©ndez, mientras hac√≠a cola en un abasto de la avenida Sucre, contaba que la semana pasada sali√≥ “ba√Īada” en az√ļcar porque forceje√≥ con un buhonero para que no le quitara un paquete que ten√≠a. La se√Īora detr√°s de ella agregaba que vio como un grupo se “ca√≠a a pi√Īas” por una harina de ma√≠z en un supermercado en La Concordia. “Gracias a Dios conmigo no se metieron”. En otro extremo de la ciudad, Jos√© √Āvila contaba que en Montalb√°n le arrebataron dos de los seis paquetes de harina que estaban permitiendo comprar en un local. Mientras que Ramses Zamora observ√≥ en persona un suceso que antes solo hab√≠a visto en videos de Internet: una pelea con sangre por unos potes de leche, en un hipermercado en plaza Venezuela, ante la vista temerosa de un polic√≠a que solo gritaba “se√Īores comp√≥rtense”.

Francisco Hern√°ndez, coordinador de la oficina de Justicia Municipal de Sucre, lamenta los al menos tres llamados semanales que recibe de comerciantes y vecinos del municipio que le ruegan por que env√≠e vigilancia cada vez que llegan productos regulados. “Yo no puedo distraer una unidad policial tanto tiempo. Los funcionarios (de Polisucre) llegan, rescatan el sentido de autoridad -organizan la cola, hace que se respeten a los adultos mayores- y luego hacen rondas por el sitio”.

Los enfrentamientos por alimentos que desaparecen y aparecen sin regularidad no distinguen clases sociales. Fern√°ndez cuenta que lo llaman desde urbanizaciones como Santa Eduvigis hasta de sectores populares del propio Petare.

La escasez y las largas colas parecen la formula perfecta para detonar conflictos entre los compradores. Cuando apenas llega un lote de leche el ciudadano no entiende que, de acuerdo con el Banco Central de Venezuela (BCV), hay 16 alimentos básicos con un índice de escasez superior al 41%, solo saben que pueden pasar entre 15 días y hasta un mes para que vuelvan a los anaqueles.

Precisamente, seg√ļn testimonios de compradores y empleados, es la leche el producto que mayores pasiones desata. Un trabajador de un supermercado en Vista Alegre recordaba que el fin de semana pasado cuando lleg√≥ tuvieron que bajar la santamar√≠a y regular el acceso al establecimiento, en grupos de 20 personas. En San Antonio de Los Altos, a trav√©s de Twitter, los usuarios reportaron que fue tal el desastre ante la llegada del producto l√°cteo que tuvieron que cerrar las puertas de la tienda.

Sin control

La semana pasada 20 personas del barrio San Isidro, en el municipio Sucre, resultaron detenidas cuando intentaron saquear un galp√≥n lleno de papel higi√©nico; que seg√ļn los individuos estaba retenido.

Para Axel Capriles, psic√≥logo social, la escasez es solo un elemento m√°s que detona el estado de crispaci√≥n en que est√° la sociedad venezolana. “La escasez va mucho m√°s del hecho, tiene una gran carga simb√≥lica en la psicolog√≠a colectiva. Venezuela siempre fue una sociedad que se identific√≥ con la abundancia y el verse sometido a la escasez produce un cambio de visi√≥n de vida y una frustraci√≥n tan grande que deja salir las emociones en momentos cr√≠ticos” -como lo es la llegada de los anhelados productos.

Por su parte, Hern√°ndez cuenta con asombro que en sus 14 a√Īos como juez de paz es primera vez que recibe llamados por este tipo de incidentes, antes las denuncias eran por problemas intervecinales. “¬ŅEn qu√© nos estamos convirtiendo? Parece una batalla campal. La agresividad est√° a flor de piel. La impunidad nos est√° llevando a resolver todo a los golpes”.

Para los compradores, la presencia de los funcionarios de alg√ļn cuerpo de vigilancia ni siquiera es garant√≠a de orden. Ejemplo de ello es el testimonio de Ramses Zamora. “Hab√≠an dos polic√≠as en las paletas donde ten√≠an la leche. Uno sali√≥ corriendo cuando vio a la gente venir y el otro solo le ped√≠a a la gente que se calmara. Parece un pa√≠s de comiquita, da risa en el momento pero luego da tristeza”.

Yuseika M√©ndez, en Catia, coincide. “La gente se mata por comprar, se quitan las cosas de las mano, no le paran ni a los polic√≠as”.

El psic√≥logo social, Axel Capriles, aclara que precisamente eso es caracter√≠stico de los ‘estallidos’. “Hay una gran tensi√≥n no solo porque no se consiguen los productos b√°sicos, tambi√©n por la inflaci√≥n, inseguridad, polarizaci√≥n pol√≠tica… Cuando eso estalla se borran los criterios normativos, en ese momento hay una perdida de la realidad, perdemos los l√≠mites y somos ciegos a guardias, polic√≠as…”

Tercera edad vulnerable

Entre esos, arrebatones a la salida de los establecimientos. Por eso Mar√≠a Lara, junto a su esposo, reorganizaba sus compras, a la salida de una tienda en La India, en unas bolsas de tela y otras pl√°sticas de color oscuro. “A una vecina en Caricuao le quitaron de las manos un bulto de papel sanitario”.

“Lo que pasa es que tienen todo un movimiento organizado, se vienen en grupos y compran hasta cinco veces. Si son cinco personas en una primera visitan logran comprar hasta 10 potes de leche o aceite”, explic√≥ el encargado de un supermercado en El Marqu√©s.

En Vista Alegre, residentes denunciaron el mismo ‘modus operandi’, incluso dijeron que luego los productos eran revendidos en edificios de una Misi√≥n Vivienda cercana.

Sin embargo, el presidente de Indepabis, Eduardo Sam√°n, asegur√≥ que estos vendedores informales son “son v√≠ctimas finales de un aparato mafioso”. Tambi√©n indic√≥ que el mayor problema de buhoneros que comercializan productos de primera necesidad est√° en el municipio Sucre y que en Libertador “est√° controlado”.

La oficina de Control Urbano de la alcald√≠a de Libertador lanz√≥ la semana pasada una resoluci√≥n que prohibe la venta de productos de la cesta b√°sica a los comerciantes informales. Pero los vendedores apenas est√°n enterados y siguen en los alrededores de Quinta Crespo y la avenida Sucre vendiendo aceite, harina de ma√≠z, az√ļcar, mantequilla, arroz y leche.

En Caricuao, vecinos denunciaron que buhoneros o colectivos llegan al punto de saquear los camiones cuando realizan la descarga a los comercios.
http://www.eluniversal.com

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