En el ranking de existencias bovinas y unidades productivas, Santa Fe ocupa el primer puesto, en tanto continúa segunda en volumen de producción de leche, detrás de Córdoba. ¿Cuál es la tasa de cierre de tambos? ¿Qué tamaño de explotación caracteriza a la cuenca central?
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Santa Fe, la provincia con más vacas y tambos del país

No caben dudas: Santa Fe es la provincia de raigambre tambera por excelencia de nuestro país.

Si bien en el volumen producido cedió hace varios años el primer puesto a la hermana provincia de Córdoba, en cuanto a la cantidad de unidades productivas (tambos) y vacas lecheras, continúa siendo la indiscutible líder argentina.

Durante junio se conoció una valiosa información estadística que, cruzando datos de SENASA y la Dirección Nacional de Lechería con relevamientos propios, dio a conocer el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) actualizada al mes de mayo. De allí se desprende que en Argentina existen identificados 10.076 tambos en 2022, que poseen en total 1.527.056 vacas lecheras, lo cual contra los datos de 2021, revela una disminución de 49.522 animales y el cierre de 370 unidades productivas.

Una de las lecturas posibles que permite hacer este último número es que en el país la tasa de cierre de tambos en 2022 es del 3,5%, respecto a 2021, porcentaje que está en línea con lo que sucede en las principales lecherías del mundo, que oscila en la actualidad entre un 4 y 5% anualmente, evidenciando el grado de concentración que sufre la actividad en todo el mundo.

La lechería de Santa Fe

No es sencillo acceder a datos confiables cuando se trata de ver lo que sucede en cada provincia en los rubros analizados, principalmente porque la lechería tiene un alto nivel de informalidad y cuenta con un registro oficial de unidades productivas que no remiten toda su producción “en blanco”, o que no declaran debidamente la tarea principal de los establecimientos agropecuarios, algo que ni siquiera el censo pudo determinar fehacientemente. Sin embargo, el registro de vacunación contra la aftosa que elabora el SENASA, más lo que se desprende del Sistema Integrado de Gestión (SIGLEA) que releva la comercialización legal de la materia prima que llega a las usinas lácteas, permiten contar con datos que se aproximan bastante a la realidad.

En este sentido, según lo que difunde el OCLA, Santa Fe es la provincia que más unidades productivas posee, unas 3.486 que representan el 34,6% del total país.

Respecto a 2021, esta cifra indica que se cerraron en el último año 74 tambos.

En cuanto a la cantidad de existencias bovinas en establecimientos con tambos, Santa Fe también lidera el escalafón con el 32,1% del total, aproximadamente unas 491.000 vacas, que muestran una disminución del rodeo en más de 7.000 cabezas respecto al dato similar de 2021. Así y todo, le alcanzó para superar a Córdoba, que el año pasado superaba las 500.000 cabezas y este año reporta poco más de 482.000 existencias.

Respecto de la producción y el volumen que representan las principales provincias lecheras, según la última estimación difundida, Santa Fe continúa en segundo puesto (32%) detrás de Córdoba (34%) y por delante de Buenos Aires (26%).

El tambo promedio mensual

Sobre la base de la producción mensual y la cantidad anual de tambos (SENASA), OCLA infiere el tamaño del tambo promedio de Argentina en unos 2.896 litros de leche diarios, según datos actualizados a mayo, un 4,2% más que el año anterior. “Si evaluamos su comportamiento en el tiempo, a pesar de la disminución en el número de unidades productivas y en el número de vacas, el tambo promedio nacional presenta en el período 2009-2022 una tasa de crecimiento acumulada anual del 2,4%, lo que permite el sostenimiento e incluso aumento de los niveles productivos agregados a nivel país”, explica la entidad.

“Resulta más notable aún el crecimiento en la producción de las unidades productivas que continúan en la actividad en los últimos siete años, ya que si tomamos el período 2016-2022 el crecimiento fue del 39,8% en el período, lo cual implica una tasa anual acumulada de crecimiento del 5,7%”, destaca el OCLA.

Según se aclara en el informe, la serie de cantidad de tambos (SENASA) utilizada para los cálculos de la producción por tambo, es la única disponible y a pesar de conocer algunas falencias en el relevamiento de la información, el criterio se mantiene en el tiempo, lo que permite evaluar esta tendencia.

Yendo al registro del SIGLeA–LUME (8.026 liquidaciones en 364 industrias lácteas), y analizando la producción diaria de los últimos 12 meses por provincia, surge que Santa Fe es una provincia con un tambo que está por debajo del promedio anualizado (3.090 litros), con casi 2.600 litros. He aquí la característica que la diferencia de las otras dos grandes provincias lecheras (Bs. As. y Córdoba), donde los tambos son más grandes y los sistemas de producción más intensivos, lo cual con menos unidades y vacas le aportan un volumen similar en el total. “La evolución del tambo promedio muestra que hay provincias como Córdoba con una importante tendencia al crecimiento en la producción de sus unidades productivas, seguida por Santa Fe y luego el resto con una tendencia más estable”, agrega el OCLA.

La estratificación de los tambos

Otro registro que muestra el comportamiento evolutivo que representa a la lechería argentina, es analizar la estratificación de sus tambos con su respectiva participación en la producción nacional, según el tamaño y su promedio diario.

Con datos precisos del SIGLEA, el mes de mayo de 2022 muestra que el 53,6% de los tambos totales (5.400 UP) producen menos de 2.000 litros, lo que representa apenas el 17,9% de la producción diaria nacional, mientras que sólo los 360 tambos de más de 10.000 litros que hay en el país (3,6%) explican casi el 23% del total de la leche nacional, ordeñando un promedio superior a los 18.000 litros diarios.

El proceso de concentración

El OCLA comparó la información de los meses de mayo de los últimos cuatro años (2019-2022), y los contrastó con datos disponibles del año 2010, advirtiendo que “en un extremo disminuye la participación tanto en cantidad de tambos como en el volumen de producción de las unidades productivas de menos de 2.000 litros diarios y en el otro extremo de la estratificación, se incrementa la participación de las unidades de más de 10.000 litros diarios”.

Entre 2021 y 2010 los tambos de menos de 2.000 litros de producción diaria redujeron un 34% su importancia relativa en la producción de leche total y los tambos de más de 10.000 litros diarios de producción, multiplican por 4,6 su participación en la producción.

Según analiza el OCLA, “el proceso de concentración de la producción en tambos más grandes es continuo, y mencionarlo no es naturalizarlo, sino mostrar una tendencia contundente y generalizada en la lechería mundial, que los números marcan”.

Cabe aclarar, además, que el cierre de tambos que se viene registrando en la tendencia de los últimos años, no siempre responde a situaciones de crisis terminales por falta de atractivo en el negocio, sino más bien a problemas de continuidad generacional y a la fusión de unidades chicas en una más grande, entre las razones que se esgrimen desde organismos como el INTA (Encuesta bianual 2020/21).

Por supuesto que no se puede negar que la lechería es una actividad empresarial que exige una rentabilidad determinada para su sostenibilidad y perspectiva de desarrollo, lo cual se traduce cada vez con mayor claridad, en la necesidad de escalar en eficiencia y volumen con estructuras más modernas e intensivas que permitan diluir costos fijos, lo cual hace de la “concentración”, un proceso gradual y constante prácticamente irreversible.

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