El legendario mafioso abrió comedores sociales en los años 20 con la Gran Depresión.
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Retrato de Al Capone en 1930. / DM

Todos conocemos al mítico mafioso de los años 20 y 30 Al Capone. Son muchas las historias que hablan de sus ‘tinglados’, en el argot mafioso, películas, anécdotas y un sinfín de páginas escritas han retratado a un mafioso que sembraba el terror por donde pasaba. Sus negocios más conocidos eran el tráfico ilegal de bebidas alcohólicas y las salas de juego clandestinas que le hicieron millonario.

La anécdota curiosa que quería compartir tiene todo que ver con el titular de este artículo, que no está equivocado. Y es que, a partir de ahora, seguramente que Alphonse Gabriel Capone (Al Capone) te vendrá a la mente por un gesto que ha durado hasta nuestros días. En los años 20 y con la Gran Depresión azotando a las clases más pobres, el líder mafioso abrió números comedores sociales para dar de comer gratis. Uno de los productos que más se repartían era la leche, entre otros alimentos.

Evidentemente, los controles de caducidad, en aquellos tiempos, no existían. Cuenta la leyenda, que un niño falleció por culpa de tomar leche caducada. Entonces, Al Capone, con la aparente motivación de proteger a los ciudadanos, presionó y movió sus ‘hilos’ para que se pusiera fecha de caducidad en la leche al ser vendida. Con esta medida todo el mundo se libraría de vender un producto en mal estado y, por supuesto, aquellos a quienes ayuda se evitaban una intoxicación. Esta medida se aceptó y con el tiempo el concepto de la ‘fecha de caducidad’ se extendió a todos los alimentos.

Eso sí, al parecer Al Capone tenía bajo control toda la operativa necesaria para realizar estas inscripciones en las botellas unos meses antes de la entrada en vigor de la ley, obligando al resto de fábricas de leche a comprarle esas máquinas.

Del negocio se hacía cargo su hermano Ralph, el cual empezó a ser conocido como ‘Bottles’ (botellas) Capone. Pocos meses después de esta medida, Al Capone fue condenado por evasión de impuestos e ingresó en la prisión de Alcatraz en 1932. Una neumonía puso fin a su vida en el mes de enero de 1947.

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