Argentina |23 noviembre, 2017

supermercados | Alfredo Coto: “Decidimos no vender y después las ligamos todas”

Fuente: http://www.apertura.com/negocios/Alfredo-Coto-Decidimos-no-vender-y-despues-las-ligamos-todas-20171121-0002.html

El momento elegido para hablar tiene que ver con el nuevo mapa político y con los proyectos de la compañía en sus distintas unidades de negocios. Cómo analiza Coto el contexto, los desafíos de Argentina y los hitos que atravesó a lo largo de su historia.

Por Florencia Lippo & Flavio Cannilla

Así como conoce al consumidor, Coto se conoce a sí mismo. Sabe lo que dice de él –y de otros supermercadistas- el sector, el Gobierno y los clientes. Se reconoce como un capitalista nato y las distintas unidades de negocio que tiene la familia lo avalan, aunque su mujer, Gloria, no esté tan de acuerdo con ese concepto. Retail, exportación de carne y pollo y real estate local e internacional son algunos de los negocios que Alfredo Coto maneja directamente con la ayuda de su esposa e hijos. El rol de las nuevas generaciones es importantísimo para Coto, a pesar de admitir que no se va a retirar nunca. Mientras tanto, surfea los vaivenes de la economía y la política. Tanto le importa que al comenzar la entrevista se sincera: “Ya pasaron las elecciones, ya puedo hablar”. Así trabaja Coto día a día desde su oficina, las sucursales e incluso desde su casa donde controla lo que pasa en cada tienda. Un ojo en el negocio, el otro en la coyuntura.

¿De las reformas laboral, tributaria y previsional, cuál sería la más importante y que más necesitan que se genere?
En el corto plazo lo más importante que se debe modificar son los impuestos, eso va a hacer que nos miren con más cariño desde el exterior. No se puede gravar tanto a las compañías y cazar en el zoológico sobre un 50 por ciento del mercado formal. Así uno queda descalzado porque ni siquiera puede conseguir la mercadería. Yo creo que eso se puede arreglar fácil.
Después hay temas que son muy polémicos, que es cómo se hace con la financiación. Por ejemplo, en Estados Unidos, con los que sí nos podemos comparar, en la torre en la que estamos se encuentran bancos que financian a cinco, 10 o 15 años. Y cuando se paga el 50 por ciento y se vende el departamento se hace cargo el que lo compró. Esa facilidad hace que todo funcione. Pero es un país con una moneda fuerte y por eso se puede aplicar. Acá es más difícil porque no es un problema de un año, sino que viene desde hace mucho tiempo.
Con un 4 por ciento del negocio enfocado a la exportación de carne y pollo, ¿qué le piden al Gobierno para fomentar este intercambio?
Coto se está preparando para exportar en serio. La ventaja que tenemos contra los otros exportadores es que tenemos un sistema de comercialización directa productor-consumidor que de las épocas de las carnicerías se pudo escalar. Al Gobierno no le puedo pedir nada. Los colegas dicen tenemos que tener un dólar a $ 20 porque si no, el negocio no da. Pero sepamos que lo viene también aumenta.Tener una moneda atrasada es algo que preocupa, pero están diciendo que son dos dólares y yo creo que debería estar en $ 19, 19 y pico y ahí se tranquiliza todo.
Hay que darle un poco más de tiempo al Gobierno. La administración del Estado es clave y ahí pesa mucho el pasado, hoy uno va a una municipalidad y no sabe cuáles son los activos y los pasivos. La administración anterior se llevó hasta las computadoras y no le dejaron nada a quienes hoy están en el Gobierno.
¿Qué rol deberían cumplir los empresarios en Argentina?
Los empresarios no tenemos que decir que la culpa la tiene el Gobierno exclusivamente. En la feria de alimentación Anuga, en Alemania, vimos que todo el mundo tecnológicamente está funcionando y las máquinas hacen que donde antes había 200 personas trabajando ahora hay 30. A nosotros nos pasa en el centro de distribución que tenemos los contenedores y no los podemos bajar ni distribuir porque falta tecnología y estamos buscando mejorarlo porque si no el costo operativo te lleva por delante. Tenemos que hacernos cargo de lo que estamos haciendo.
Por eso es una barbaridad cerrar la economía, porque la tecnología está afuera y eso nos permite competir y abrir los mercados. Acá cuando se quiere hacer una fábrica nueva e incorporar tecnología no se puede porque se pierden empleados, por eso se prefiere hacer una fábrica nueva con toda la tecnología de punta y así se manejan a los sindicatos. Además, para invertir en tecnología y pegar el salto se necesitan créditos y eso es lo que no tenemos. Si se cobra un 28, 29 por ciento de interés no hay manera de que eso rinda, pero tengo esperanza de que esto gradualmente se solucione.
El supermercadista es un realista. Sabe que no se puede hacer el loco porque pierde al cliente. Si hay algo que está desarrollado es el supermercadismo, hay todo tipo de propuesta comercial, mayorista, minorista. El cliente compra donde más le conviene, eso genera la competencia. Ahora, la inflación también entra en juego y siempre habrá un proveedor reclamando que le faltan dos puntos y empieza por esos dos puntos.
¿Cómo lidió con las acusaciones del Gobierno anterior en cuanto a su rol como empresario y formador de precios?
Gloria Coto: Fue duro. La Argentina se vive día a día y es el momento que te toca vivir. En algunas partes del mundo Alfredo es un gran empresario. Acá era un innombrable. Es injusto. Nos preguntamos “¿querés irte de la Argentina, que es tu país, tu lugar?”. Pero después nos dimos cuenta de que la gente responde. No es casualidad que las sucursales las armamos siempre con una parte de personas, con gente antigua, que arman la sucursal y por unas semanas les transmiten a las nuevas generaciones el valor de este trabajo.
En ese recorrido, ¿cuáles fueron las mejores y las peores épocas?
AC: En 1970 fundamos la primera carnicería. Yo veía que vendíamos todas las semanas, pero venía el matarife y de la plata de la venta nos quedaba un parte minúscula. Ahí me di cuenta de que ese modelo no rendía, que debíamos ir un paso más arriba. Eso me llevó a dejar los estudios, porque el negocio me llamaba. Me descubrí como un capitalista nato, en el buen sentido de la palabra. Cuando llegó el 1987 y empezamos a viajar afuera vimos que el mundo estaba cambiando. Vimos que si venían empresas de afuera, entre las que había 300 supermercadistas, lo nuestro se terminaba. Los que estaban acá decían “Para qué van a venir”. Lo que no veían es que no venían porque acá había hiperinflación. Nos protegía la híper, imagínate. Pero cuando vino la convertibilidad y la dolarización, vimos que llegaban todos. Entonces la alternativa era salir del negocio o quedarse y pelearla. Llegó el fin de los ´90 y lo consulté con la familia. Además, teníamos una oferta realmente difícil de rechazar (N.d.R: Walmart le había ofrecido la compra a un valor de US$ 1200 millones). Costó decir que no (la mira a Gloria y sonríe). Pero, decidimos seguir y después, las ligamos todas.
¿Hoy la vendería?
AC: No. Mientras esté en vida no. En todo caso, esa decisión les corresponde a los que vienen atrás y para ellos estamos haciendo el plan de sucesión y de sociedad, como corresponde. Los que vienen atrás son cuatro (N.d.R.: los Coto perdieron uno de sus hijos a la edad de 14 años) y a esos se sumarán los nietos.
Entonces, ¿cuál es el mayor error que cometió a lo largo de su trayectoria?
AC: Cometí muchos errores. Pero también pudimos hacer muchas cosas como acceder a propiedades que hoy no podríamos hacer. Tal vez podría haber sido mejor vender y haberse ido del país. Muchos se fueron, pero nosotros creemos en las generaciones que vienen.
GC: El negocio de real estate en Miami fue una alternativa para decir “si esto sigue, yo me voy”, porque estábamos poniendo en riesgo a toda la familia. En el 2005 en Idea fue el gran error de la vida argentina porque cuando lo atacaron a Alfredo como empresario nos dimos vuelta y no había nadie apoyándolo (N.d.R.: Tras el coloquio de Idea de 2005, con Coto como presidente, Néstor Kirchner acusó a supermercadistas – principalmente a Alfredo Coto y a Horst Paulmann, presidente de Cencosud- de operar de manera cartelizada). Nos callamos y permitimos que sigan creciendo. Ese fue un gran error, pero como empresarios y por tener un montón de familias a nuestro cargo no nos podíamos quejar. Fue muy duro, cuando queríamos decir algo nos miraban y optamos por cerrar la boca.
Después de todo lo vivido, ¿cuándo se retiran?
AC: Nunca.
G: Mientras tengamos cuerda no nos vamos a retirar, el señor tiene una energía fuera de lo común y siempre ganas de hacer cosas, es un visionario, incansable.

Los números de Coto
Cantidad de locales: 121
Empleados: 19.000
Facturación 2016: $ 42.100 millones
Facturación proyectada 2017 con exportaciones: $ 53.650 millones
Inversiones 2018: US$ 60 millones
Leé la entrevista completa a Alfredo Coto en la edición 287 de Revista Apertura. Enterate cómo conseguirla acá.

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