El proyecto será impulsado por Alpina en Cundinamarca desde tres componentes: prácticas sostenibles, prácticas alimentarias saludables y fortalecimiento de acciones sociales y comunitarias.
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De acuerdo con el último Censo Nacional Agropecuario, en Colombia el 72,9 % de las mujeres rurales cuentan con tierras propias, el 5,2 % cuenta con propiedades colectivas y el 21,9 % con otras formas de tenencia de tierras. Sin embargo, las habitantes del sector rural hoy corren un mayor riesgo de padecer inseguridad alimentaria y disminución en la capacidad económica por cuenta de la pandemia causada por el Covid-19.

Por eso, después de 13 años de trabajo continuo en el campo colombiano, Fundación Alpina llega a Cundinamarca de la mano de la Gobernación para apoyar la capacidad productiva de 300 mujeres. El proyecto “Mujeres Rurales de Cundinamarca” será ejecutado en 10 municipios: Cogua, Nemocón, Sopó, Zipaquirá, Chocontá, Sesquilé, Suesca, Cucunubá, Ubaté y La Calera en el marco de la estrategia “Zonas de Desarrollo Agroalimentario y Social” (ZODAS) que busca contribuir con la reactivación socio económica de los territorios rurales a través de estrategias integrales de impacto a corto, mediano y largo plazo.

El proyecto está estructurado desde tres componentes:

Prácticas sostenibles. Promover el fortalecimiento del conocimiento técnico de las mujeres rurales que se realizará a través de la implementación de dos parcelas de setas comestibles, la entrega de plántulas de espárrago y la ejecución de talleres pedagógicos para que las participantes conozcan sistemas de producción que les permita fortalecer su economía familiar. Buscamos una producción a largo y mediano plazo y la generación de ingresos que les permitan a las productoras sostener sus sistemas productivos e identificar líneas estratégicas para comercialización.

Prácticas alimentarias saludables. Incentivar la producción de alimentos para el autoconsumo a través del diseño y montaje de huertas ecológicas, la implementación de una unidad de plantulación y una unidad de propagación de setas comestibles.

Fortalecimiento de acciones sociales y comunitarias. Consolidar un modelo de mercado de intercambio y circuitos cortos que garanticen la comercialización de los excedentes de productos. Esto se realizará a través del fortalecimiento de las capacidades asociativas y de liderazgo que promueven el desarrollo de agronegocios rentables para las mujeres.

“Desde la Fundación Alpina, como laboratorio social para la inclusión y productividad rural sostenible en Colombia, seguimos promoviendo la participación de la población rural en proyectos de alto impacto para el aumento de su productividad con el apoyo de diferentes actores que reconocen el potencial del campo en el desarrollo del país. En los últimos años, las mujeres rurales han fortalecido su rol como tomadoras de decisiones de las unidades productivas y nos enorgullece empezar un nuevo capítulo en el departamento de Cundinamarca. Apoyar el incremento de capacidades de 300 participantes en el marco de un proyecto integral que aportará a la reactivación socio económica de su territorio nos llena de orgullo” comentó Camila Aguilar, Directora Ejecutiva de la Fundación Alpina.

Al finalizar el programa “Mujeres Rurales de Cundinamarca” se espera contar con dos sistemas productivos de setas comestibles, 300 huertas para autoconsumo y comercialización, así como con una unidad de producción de plántulas y una unidad de propagación de setas para las huertas, entre otros resultados que asegurarán una mejor capacidad productiva para las mujeres rurales del departamento.

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