El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) pactado el pasado 28 de junio en Bruselas, es celebrado como un gran logro por los gobiernos de los países de ambos bloques. Esta asociación que se había empezado a negociar en el 2000 supone el mayor pacto comercial jamás alcanzado por ambas partes con la creación de un mercado de 780 millones de consumidores.
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Si bien en algunos sectores productivos hay mayor certeza en cuanto a la apertura de nuevas oportunidades comerciales, en otros, como el sector lácteo, genera inquietud y hasta pude llegar a ser todo un desafío.

COMPETENCIA MAYOR
Se estima que la entrada en vigor del acuerdo será en un mínimo de dos años, ya que los pasos que quedan son la revisión legal, traducción del acuerdo y la aprobación en los Congresos de los países integrantes del Mercosur y del Parlamento Europeo. En lo inmediato no habrá efecto, explica el Ing, Agr. Eduardo Blasina, pero una vez terminadas las formalidades, el acuerdo establece cuotas recíprocas sin arancel de 30.000 toneladas de quesos, 10.000 toneladas de leche en polvo y 5.000 toneladas de fórmulas infantiles. Estos volúmenes tendrán una baja gradual de impuestos a la importación que se van a implementar en 10 años, hasta que el arancel llegue a cero.
“Evidentemente implica una competencia mayor y si bien es un proceso gradual, la lechería de Uruguay va a tener que adaptarse para tratar de colocar productos en la Unión Europea”, consideró.

MERCADO DE BRASIL
Blasina agregó que la mayor preocupación de este sector en particular, pasa por el mercado brasilero. El país norteño es un histórico comprador de lácteos uruguayos, de hecho, fue el principal destino en la primera mitad del año, con una participación del 29% del total exportado.

Del total enviado, 69% fue leche en polvo entera (18.000 toneladas por US$ 55 millones), seguido de leche en polvo descremada (5.000 toneladas por US$ 12 millones) y en tercer lugar por quesos, con 3.200 toneladas por US$ 12 millones.
Brasil lleva un tercio de la leche en polvo que exporta Uruguay y fue el principal destino en el segundo trimestre con 37% de las ventas en dólares. También fue el principal destino de las exportaciones de quesos con 23% del total, producto que según analistas, puede llegar a tener un impacto mayor en competencia por el ingreso de quesos de alto valor agregado desde la UE.

“Esto puede tener un lado de preocupación pero por otro también de oportunidad. Uruguay ha venido intentando abrir su economía y abrir nuevos mercados, por eso también hay que tomar esto positivamente para ver qué se puede hacer para enfrentar este entorno tan competitivo”, indicó, agregando que en la medida que se logren acuerdos de libre comercio con países de Asia, se va a tener una lechería menos dependiente de las exportaciones a Brasil.

LO PENDIENTE
Aún quedan por negociar algunos aspectos como la desgravación arancelaria de la manteca para un porcentaje para ingreso en la UE e ingreso en el Mercosur. También qué pasa, por ejemplo, con el dulce de leche o los helados.
Tampoco no está definido cómo será la distribución de los cupos de lácteos entre los países del Mercosur, ni los mecanismos de resolución de controversias. Esteos detalles, entre otros, se irán conociendo a medida que se avance en los pasos pendientes mencionados arriba.

Wilson Cabrera: Próximo gobierno deberá atender la conflictividad sindical para intentar competir
Consultado sobre el acuerdo Mercosur-UE y los posibles escenarios para la lechería en este marco, el expresidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), Wilson Cabrera, señaló que la gradualidad del acuerdo abre una ventana para ver de qué manera se puede competir contra los productos que ingresarán desde el viejo continente, aunque consideró que de mantenerse este presente, se vería con dificultades. En esta línea, recordó que los países europeos son subsidiados y protegidos por sus respectivos gobiernos, en tanto en Uruguay, “estamos a la intemperie”.

Más allá de que el país está bien considerando a nivel de industria láctea internacionalmente, Cabrera explicó que Europa destaca por ventajas tecnológicas, menores costos de producción, subsidios gubernamentales y políticas laborales más avanzadas.

Sobre esto último, dijo que es un factor que “pega durísimo”, y como ejemplo puso a Conaprole. “El costo sindical que Conaprole tiene, es tremendo. Personalmente siempre defendí a los sindicatos ,pero cuando estos lo que hacen es extorsionar a la empresa, ahí empieza a desvirtuarse negativamente todo. (…) Cualquier sindicalista te puede parar la planta y esto tiene un costo altísimo, y quienes pagamos esos costos somos los productores lecheros”, dijo.

Para Cabrera, la conflictividad sindical, es uno de los puntos claves a atender para el próximo gobierno, dado que de lo contrario, el sector y la industria seguirán debilitándose y no podrán hacer frente a lo que ingrese del viejo continente.

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