El presidente Andrés Manuel López Obrador pidió a ambientalistas desistirse del amparo interpuesto contra el plan Agua Saludable para La Laguna y, al cuestionar a quienes “están sonsacando o chuchileando” para alentar y mantener la oposición a la obra, atajó: “no soy un sirviente de potentados.
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El Presidente no puede ser rehén de personas o de grupos, por poderosos, influyentes y combativos que sean”.

El mensaje fue escuchado por los gobernadores José Rosas Aispuro, de Durango, y Miguel Riquelme, de Coahuila, alcaldes de los nueve municipios de la Comarca Lagunera que se beneficiarían de la obra, presidentes de módulos de riego, dirigentes campesinos del PRI y el presidente de Grupo Lala, Eduardo Tricio Haro.

A Rosas Aispuro y Riquelme, el Presidente les dejó la responsabilidad política de convencer sobre la viabilidad del proyecto, que captaría escurrimientos del río Nazas. López Obrador propuso una consulta amplia y planteó, como fecha para recibir la respuesta, el domingo 3 de octubre.

“Deberíamos tener para entonces resuelto lo de los amparos, porque si no, no nos alcanza el tiempo y no voy a ser, se los digo con claridad, rehén de nadie. No voy a dejar obras inconclusas”, insistió.

El proyecto prevé la cancelación de 160 pozos –que están contaminados con arsénico y agotarán el acuífero en un máximo de 36 años– e incluye la construcción de una presa derivadora, que llevaría el agua potable a La Laguna. El gobierno federal calculó la inversión en 10 mil millones de pesos y el Presidente acotó que, si no hay una respuesta favorable, los recursos se destinarán a programas sociales.

López Obrador insistió que no confía en el “podrido” Poder Judicial, en el que “priva una mentalidad ultraconservadora” y abundó que, si fuera fiable, “yo diría ‘no hay problema, vamos al litigio, vamos a demostrar que no hay afectaciones’, pero no. (Si) nos metemos en eso, nos entrampamos”.

En ese sentido, dijo que si para el 3 de octubre, cuando regresará por la respuesta, prevalecen los amparos, “aunque aquí se diga, ‘no hay problema, vamos para adelante’, amigos como siempre. De ninguna manera como enemigo, ni mucho menos como adversarios”.

No obstante, Rodrigo Meza, representante de Pro Defensa del Nazas, organización que interpuso el amparo, acotó en entrevista al concluir la reunión que el expediente debe seguir su curso e informó que el 23 de agosto un juzgado decidirá si continúa o no la obra. Por lo pronto, mencionó, hay una suspensión.

Sostuvo que el amparo se presentó porque el proyecto afectaría el área natural protegida del Cañón de Fernández, donde se planea construir la presa derivadora, y porque se calcula que, al desviar parte del caudal, se alteraría el curso natural del Nazas y se reduciría la recarga del acuífero.

“Es responsabilidad de todos llegar a un acuerdo y más que nadie el Presidente debe ser ejemplo de que se deben respetar las leyes”, dijo en respuesta a la petición de López Obrador sobre el desistimiento.

Durante la explicación de la obra, el director de la Comisión Nacional del Agua, Germán Martínez Santoyo, aclaró que se conservará el área natural protegida en el Cañón de Fernández. “El trazo dentro del área protegida es en la zona de amortiguamiento y en los derechos de vía de la Federación. En ningún momento se ha planteado construir en la zona núcleo del cañón”, manifestó.

López Obrador declaró que si bien entiende que en el pasado existía desconfianza porque unos pocos acapararon el agua, “eso ya no sucede, ya no son esos tiempos en que el gobierno estaba secuestrando, tomando, al servicio de minorías”.

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