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Las calles más comerciales del distrito de Kowloon, en Hong Kong, están llenas de tiendas para turistas. Venden suvenires, remeras temáticas, valijas (presumiblemente para los visitantes que compraron tanto que necesitan mayor capacidad de carga antes de volver) y, curioso, latas de leche de fórmula.?Muchas latas de leche de distintas marcas y colores.A primera vista, los envases llaman la atención entre electrónicos baratos y dulces envueltos en fotos de rascacielos y templos al atardecer. ¿Será la leche en polvo premium, que uno daba por hecho como producto cotidiano, el exótico equivalente hongkonés a los alfajores argentinos? Al menos esa es la impresión, al ver las latas apiladas en un local al lado del otro junto a cámaras de fotos, budas y chucherías chinas no muy diferentes de las que abundan en el Chinatown de Belgrano o de casi cualquier otra ciudad del mundo.

La incógnita es aún mayor al llegar al aeropuerto de Hong Kong, Región Administrativa Especial de la República Popular de China (desde que Inglaterra la reintegró en 1997). Allí se repiten los carteles que advierten acerca de elementos prohibidos a bordo, como en cualquier estación aérea: armas de fuego, ciertos alimentos, objetos cortantes, explosivos y… ¡leche en polvo!

En rigor, los carteles son nuevos y no prohíben totalmente el embarque de estas latas, sino que limitan su cantidad a dos por pasajero.

Entre algunos comentarios de hongkoneses y la reciente cobertura de la prensa, el asunto de a poco se aclara. En los últimos tiempos, aparentemente debido a cierta desconfianza en los productos locales, chinos del continente comenzaron a comprar masivamente leche en polvo en Hong Kong, lo que produjo el aumento en el precio de este alimento y, ocasionalmente, hasta el desabastecimiento en el archipiélago. Un problema no tan crítico si se tratara de alfajores o, digamos, de Garotos, pero que en el caso del alimento para bebes resulta más preocupante.

Así fue que las autoridades hongkonesas impusieron en marzo último el máximo de dos latas por turista. La medida trajo polémica: justamente en contraste con el continente, Hong Kong se jacta de la libertad de su mercado, absolutamente ajeno a restricciones de este tipo. Un mal precedente para Hong Honk, tituló la noticia el diario en inglés South China Daily Post.

Sólo en el primer día de vigencia, unas diez personas fueron detenidas en el aeropuerto internacional por intentar transgredir la nueva reglamentación que, a juzgar por el centro comercial de Kowloon, consiguió revertir la falta de fórmula en las góndolas. Pero que, a su vez, la convirtió en un raro suvenir de esta ex colonia británica que aún trata de resolver cómo convivir con el continente. Dos sistemas, un país, les gusta simplificar. Pero, en la práctica, las cosas son un poco más complejas.
Por Daniel Flores  | LA NACION

Si bien hoy la situación es de sequía, la relativa debilidad del real “no favorece”. Por ese motivo, consideró que Brasil “no es un mercado seguro” para 2021-2022, ya que cualquier factor climático o de moneda puede afectar los niveles de importación.

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