Un trabajo realizado en el marco del convenio de cooperación académica entre Federación Gremial y la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UNR, analiza las últimas propuestas de flexibilización arancelaria del Mercosur.
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

El Mercado Común del Sur es una unión aduanera que permite el libre traslado de productos entre los estados partes con un arancel externo común. La función del arancel externo común (AEC) ha sido principalmente la de tener una política arancelaria coordinada para la mayoría de los productos frente a terceros países, favoreciendo el comercio intrarregional.

Originalmente la idea del AEC era que se aplicara a la totalidad de los productos comprendidos en el Nomenclador Común del Mercosur (NCM). Sin embargo, desde sus comienzos los países exceptuaron productos y los colocaban en sus listas de excepciones basándose en el propio derecho de importación extrazona (DIE). Las excepcionalidades al AEC son justificadas por las asimetrías en el desarrollo económico y los perfiles de inserción internacional de los miembros.

Estas asimetrías fueron las que confluyeron en una demanda por la flexibilización de los aranceles, puntualmente Brasil y Uruguay reclaman la reducción de los aranceles para por concluir acuerdos de forma bilateral con terceros países. Mientras que Argentina y Paraguay instan en mantener la obligación de negociar de forma conjunta todos los acuerdos a través del bloque.

Los aranceles del Mercosur en promedio son del 12,5%, frente a una media global del 5,5%, por ejemplo, la Unión Europea tiene un promedio del 4,5% para bienes industriales y 11% para productos agrícolas. No obstante, en el Mercosur algunos productos pueden llegar hasta el 35%, porcentaje máximo permitido por la Organización Mundial de Comercio, ejemplo de ello son los automóviles, mientras que la Argentina y Brasil comercian con un arancel del 0%, el arancel para los vehículos fabricados fuera del bloque (con excepción de los producidos por México) es del 35%. En tanto, aranceles del 20% al 28% se cobra por el ingreso de productos textiles, lácteos, industria alimenticia, cueros, calzados, juguetes, manufacturas de fundición, aparatos e instrumentos, etc.

El Mercosur es el primer destino de exportación para la Argentina, representando el 18% del total exportado del país (u$s 9.860 millones en 2020), y principal origen de importaciones (u$s 11.220 en 2020). El Mercosur es la quinta mayor economía del mundo, los países socios exportan principalmente productos agrícolas y manufacturas livianas mientras que importan productos químicos y maquinaria y equipo, poniendo de manifiesto la prevalencia de la primarización de la economía en la región.

Durante el último encuentro del Grupo Mercado Común (GMC) la delegación argentina planteó la necesidad de continuar con la protección actual del AEC en la totalidad de los bienes finales, en tanto propuso inicialmente la reducción de un 10% sobre el 25% del nomenclador, para luego ampliarlo al 75% de las posiciones arancelarias. La propuesta contempla una reducción al 0% del AEC para aquellos productos que actualmente tienen el 2%, fundamentalmente en insumos y bienes de capital destinados a uso industrial, excluyendo los productos manufacturados, y una reducción del 10% para los que actualmente tienen aranceles del 4%, 6%, 8%, 10%, 12% y 14%.

La propuesta argentina no resultó suficiente para los gobiernos Brasil y Uruguay, quienes negocian una rebaja arancelaria del 20% (promedio), 10% de forma inmediata y generalizada y otro 10% a comienzos de 2022.

Mientras tanto, en el ámbito privado los sectores industriales de Argentina y Brasil no están de acuerdo con la flexibilización propuesta por Brasil de rebaja del 20% del Arancel Externo Común en una coyuntura global tan compleja e incierta, que además habilitaría un ingreso significativo de importaciones principalmente asiáticas al bloque comercial.

Las negociaciones por la flexibilización continúan, y más allá de las posturas individuales de los países, todos coinciden en la necesidad de modernizar la estructura institucional del bloque y ninguno considera a mediano plazo la posibilidad de desintegrar el mercado común.

Te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Para comentar o responder debes 

o

Notas
Relacionadas