Desde la Federación Agraria señalaron que los pequeños y medianos productores percibieron un precio hasta un 6% por debajo del valor oficial de referencia que publicó el Ministerio de Agricultura de la Nación, que alcanzó los $32, 50 por litro.
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Los pequeños y medianos tamberos atraviesan diferentes dificultades y advierten que el último mes percibieron un precio por debajo del publicado por la cartera agropecuaria.

Los tambos pequeños y medianos recibieron en agosto pasado por la leche entregada a la industria un precio hasta un 6% por debajo del valor oficial de referencia que publicó el Ministerio de Agricultura de la Nación, ya que según informó la Dirección Nacional de Lechería el valor promedio abonado por las usinas alcanzó los 32, 50 pesos por litro.

Así lo indicó a Infobae Marisa Boschetti, secretaría de Finanzas de la Federación Agraria Argentina (FAA) y referente en temas de lechería de la entidad federada. “No se pagó el valor que marca el Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina (SIGLEA), ya que hemos percibido hasta un 6% por debajo de este monto”, manifestó.

Además, precisó que en el sector lácteo “veníamos de una época de tranquilidad en lo que se refería a la producción de leche, ya que se presentaba un precio que venía en alza, lo que permitía cubrir los costos, pero desde el mes pasado el precio para la materia prima se planchó: en agosto de 2021 verificamos un precio que fue de entre $ 30,70 a $ 30,80. Son valores que están lejos de lo que publica el SIGLEA”.

Este sistema, que está a cargo de la Dirección de Lechería de la Nación, está vigente desde su adopción durante la administración de Mauricio Macri para conocer el precio que abona la industria mensualmente, a través del relevamiento de la facturación que hoy mueven un total de 370 industrias lácteas: allí se verificó que el monto promedio abonado por la leche en las tranqueras fue de $ 32,50 por litro de leche.

Según Boschetti, los números oficiales hacen que desde los tambos, principalmente desde los pequeños y medianos, “exista nuevamente preocupación, ya que el costo de producción comienza a moverse y los valores que paga la industria quedan lejos de las necesidades que hoy tiene el tambero. Hay oferta de leche y al productor le cuesta cubrir los costos de producción en momentos en que sabemos que la exportación de lácteos está abierta. Creo que hay una coyuntura que se debe aclarar y acomodar para que la actividad comience a caminar de nuevo”.

A través de los datos oficiales que promueve el llamado Tablero de Comando Sectorial, donde mensualmente la Dirección Nacional de Lechería coteja los precios del sistema, presentó en agosto de 2021 valores máximos para distritos como la Provincia de Buenos Aires, donde se constató un precio promedio de $ 33,43, el más elevado del sistema, luego siguió San Luis y Salta, donde la industria en esas provincias abonó a sus tambos un precio promedio de $33,17 y $33,11, respectivamente. Entre los montos menores se situaron La Pampa y Córdoba, con cifras que promediaron los $31,80 y $31,71 por litro de leche retirado por las usinas desde las tranqueras.

Problemática

Para la referente en Lechería de Federación Agraria Argentina, “el error (en la certeza que arrojan los valores oficiales de referencia) se da porque el precio que publica el SIGLEA es un promedio de las liquidaciones que presentan las industrias. Y en provincias como en Buenos Aires, es donde quizás tenemos muchos más pooles lácteos que negocian de otra manera con las usinas, y que genera un precio en alza. Sin embargo, los pequeños y medianos productores estos valores no los reciben”.

Boschetti también consideró que los tambos más pequeños del sistema sufren otras cuestiones vinculadas a cuestiones financieras: mientras que deben esperar entre 30 a 60 días para que las usinas concreten el pago por la materia prima que entregan, los establecimientos deben pagar al contado o bien en el mejor de los casos con un plazo de entre 10 y 15 días el alimento adquirido para sus animales. Lo que dejen en una posición de desventaja frente a la inflación.

Otro de los puntos en contra del sector lechero son las dificultades que les produjo en materia de ingresos, el cepo impuesto por el gobierno nacional a la exportación de carne vacuna. Esto se debe a que cada tambo entre abril y mayo de cada año debe seleccionar y separar de la línea de producción de leche a las vacas de conserva, que en definitiva se veían beneficiadas con su faena y un destino exportador a China. Esto le permitía a los tambos recibir un extra de entre 10 a 15% de los ingresos que perciben por la venta de leche. Algo que perdieron por las restricciones impuestas por la Casa Rosada.

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