Lactalis ha vuelto a aparecer en las quinielas de las compras. El grupo francés controlado por el «multimillonario invisible» Emmanuel Besnier no cotiza en Bolsa y su transparencia brilla por su ausencia.
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En los resultados del grupo, cuando los facilita, no hay un desglose por países ni tampoco el precio medio al que paga la leche. Al grupo se le conoce por pagar muy bajo el precio de la leche, sea en Francia o en España, donde opera bajo el nombre de Lactalis Iberia.

Pese a esta opacidad, sus marcas sí son reconocidas. Puleva, President, Babybel y Parmalat, entre otras, se encuentran en algunos lineales, pero no en los más reconocidos y consumidos, como Mercadona o Lidl, cuya feroz competencia asestan año tras año un hachazo al grupo francés en España. Según la prensa francesa, Lactalis estudia comprar el negocio de lácteos de Danone e incluso la compañía íntegra. Y es que, la firma gala de Besnier exige el control de las sociedades que adquiere.

Con Besnier al frente, Lactalis crece de forma inorgánica, comprando compañías al borde de la extinción a precios de saldo. Lo hizo con Parmalat tras el escándalo de la italiana que acabó con condenas de 18 años de prisión. Su otra forma de actuar es la eliminación de la competencia a golpe de talonario.

BESNIER, SIN MÚSCULO PARA COMPRAR LA TOTALIDAD DE DANONE

Por este motivo, Danone o al menos su división de lácteos, de capa caída en los últimos resultados, sería un buen pastel para mantener el imperio del queso. La oferta, no obstante, es por ahora un rumor, ya que ha sido desmentida por la propia Danone. Además, la operación es improbable debido al valor bursátil de Danone, más de 38.300 millones de euros, frente a la fortuna de Besnier, que se calcula en unos 25.000 millones, según la lista Forbes. Lactalis no tendría así músculo financiero suficiente para hacerse con la totalidad. La división de lácteos aporta a Danone cerca del 55% de las ventas.

Asimismo, también llega a evitar que otros inversores puedan hacerle la competencia. Pese a las ofertas de compra, Lactalis Iberia prescindió de Lauki, con más de 60 años de historia a sus espaldas. La exigencia para su venta es que las instalaciones no fueran a parar a manos de un competidor. Prefirió dejar así en paro a cientos de personas antes que añadir riqueza.

CRISIS REPUTACIONAL DE LACTALIS EN LA ÚLTIMA DÉCADA

Todo ello aderezado con varias crisis reputacionales durante el último lustro debido a su imagen de mal pagador. Las acusaciones sobre su abultados márgenes en comparación con los precios a los que paga la leche se han sucedido a lo largo de los últimos años. En 2016 y con las manifestaciones de los ganaderos, el grupo acusó directamente a los sindicatos de alentar «una campaña de desprestigio».

El propio Besnier lo dejó por escrito en una carta. Seis años más tarde, en 2022, y tras una nueva protesta, el directivo y dueño de President volvió a utilizar de nuevo un escrito para cargar con una carta, que fue tildada de «amenazas y coacciones» por parte de los ganaderos. Y es que, con los elevados precios energéticos y de las materias primas, los ganaderos necesitan al menos un precio de 0,4 euros por litro de leche, mientras que en los lineales el litro de su leche se sitúa en los 1,55 euros, muy cerca del precio del combustible.

Sin embargo, según los datos recopilados por LTO International, una firma dedicada examinar con lupa los grandes grupos mundiales de la leche, Besnier y su Lactalis no sólo no llegaron a esos ansiados 0,4 euros por litro, sino que pagó precios aún más bajos en 2020, en plena pandemia.

LACTALIS COMPRA LA LECHE POR DEBAJO DE COSTE

En los últimos doce meses, el grupo abonó 0,34 euros por litro de leche, menos que Danone, Sodiaal, Savencia o Granarolo, entre otros. La respuesta de los ganaderos españoles han sido protestas ante su sede y el sacrificio de reses para tratar de mantener el negocio a flote. Una suave reprimenda en comparación con los movimientos de los sindicatos franceses, que llegaron a derramar la leche de los lineales. La última negociación del emperador del queso mundial ha dejado un agrio sabor en Galicia. Los ganaderos españoles acusan a Besnier de exprimirles y obligarles a firmar contratos de pérdidas.

Desde 2013 hasta ahora, el patrimonio de Besnier se ha sextuplicado, pasando de los 4.300 a más de 23.500 millones de dólares actuales, convirtiéndose en la quinta fortuna de Francia y en la número 62 del mundo, según la lista Forbes. Precisamente, el incremento de su imperio ha crecido en la época de la pandemia, con los precios de la leche en origen por los suelos. Así, tras el declive de su ingente cantidad de millones, comenzó a subir según empeoraba la situación social. En 2019 situó su fortuna en los 12.700 millones, para duplicarla entre 2020 y 2021.

LACTALIS, UN IMPERIO OPACO SIN RESULTADOS POR REGIONES

En su opacidad, el grupo no da resultados ni por divisiones ni tampoco por países. Asimismo, en el beneficio de 2020 se limitó a asegurar que recibió un duro golpe, pese a que el sector de la alimentación fue uno de los que mejor se comportó, no así en el canal de la restauración. De hecho, registró un repunte en los productos caseros, como mantequilla y quesos rallados.

Sin embargo, los problemas de Lactalis se encuentran especialmente en la innovación. Y es que, mientras el resto de la competencia presenta anualmente nuevos productos, la francesa no logra dar con la tecla de sus nuevas marcas, que son descartadas en los lineales de los principales supermercados. El grupo siente así en sus carnes cómo la competencia de las marcas propias de las grandes superficies se adueñan de las neveras españolas, básicamente la misma regla que impone la francesa a las empresas que tratan de ganarles cuota de mercado.

LA CRISIS DE LA SALMONELA AÚN GOLPEA

Otro de los puntos polémicos y que casi da al traste con el grupo fue el caso de la salmonela. El grupo francés habría elaborado su leche infantil contaminada desde 2005 hasta 2011, cuando se destapó el escándalo. Ese último año tuvo que retirar de los lineales 12 millones de envases tras centenares de casos en todo el mundo. El propio Besnier aseguró que entre 2005 y 2017 habían elaborado productos contaminados. Hubo casos en 83 países y más de 32 niños fueron contagiados sólo en el país vecino.

En Francia, es obligatorio dar conocimiento de las pruebas en caso de que un producto contaminado llegue al consumidor. Pero, además, también están obligadas a facilitar los resultados si así se lo piden sobre productos que no han llegado al mercado.

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