Luego que el presidente de Brasil Jair Bolsonaro garantizara que va a “mantener el nivel de competitividad” de los productores de leche brasileños, se cristalizó la percepción de que el ministro de Economía, Paulo Guedes, perdió su primer embate en torno a la apertura de la economía frente a la ministra de Agricultura, Tereza Cristina.
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Los números, sin embargo, demuestran que no fue eso lo que sucedió al menos hasta ahora. De acuerdo con un informe de Folha, el arancel para la importación de leche en polvo se mantiene en 28% y no se toman los recargos antidumping de 14,8% para la UE y el 3,9% para Nueva Zelanda. Lo que se está haciendo es un monitoreo diario de las importaciones de leche en polvo. Si hay un repentino crecimiento de las compras externas del producto, el equipo económico pretende aplicar una salvaguardia preliminar. Pero eso solo se hará si hay indicios de invasión de productos importados.

Otra alternativa que venía siendo analizada – era la de incluir el producto en la lista de excepciones del AEC y elevar su arancel de importación a más del 40%, quedó prácticamente descartada. En esta hipótesis, el aumento de la alícuota alcanzaba a todos los países y no a la Unión Europea y Nueva Zelanda, objetivos iniciales de las medidas de protección comercial.

El lunes por la noche, el ministro Guedes se reunió con su colega Tereza Cristina en Brasilia. Los dos acordaron que mantendrían la competitividad del sector de leche en polvo, lo que puede pasar por varias medidas de apoyo a los productores, pero no necesariamente por el aumento de la alícuota, que hasta ahora no ha ocurrido.

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