El Instituto de Colonización flexibilizó la política de no comprar más tierras, con el visto bueno de Lacalle Pou, adelantó a Búsqueda su titular, Julio Cardozo.
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Los colonos productores relataron sus experiencias vinculadas a la radicación en el ex campo El Timote, en Florida. Foto: Presidencia

Un cartel caído al costado de una vía del tren, junto a restos de una antigua construcción, refleja parte de lo que quedó de la estancia El Timote, ubicada en el departamento de Florida.

En ese campo, adquirido en 2008 por el Instituto Nacional de Colonización (INC), ahora la actividad principal es la producción de leche, que está a cargo de unos 15 colonos que accedieron a una fracción de tierra.

En setiembre de 2008 el directorio de ese ente estatal resolvió ejercer el derecho de preferencia previsto en el artículo 35 de la Ley 11.029, que creó el INC, para la adquisición del padrón Nº 11.939 de la 7a sección catastral de Florida por un monto de US$ 16,9 millones.

El excampo Timote tiene una extensión de 4.708 hectáreas, por lo que se pagó un precio de unos US$ 3.600 por hectárea.

En marzo de 2010 el Directorio del INC decidió denominar a ese predio rural como Colonia Reglamento de Tierras de 1815, en referencia al documento dictado por el prócer José Gervasio Artigas para el fomento de la campaña y seguridad.

Con el objetivo de salir a mostrar la experiencia de desarrollo productivo y las “trayectorias destacadas de familias y de grupos” en tierras estatales, Colonización organizó un recorrido por los predios lecheros operativos en ese emprendimiento, al que seguirá con otros próximos eventos similares.

Gabriel Godoy, uno de los colonos instalados en esa colonia, llegó allí con su familia cuando tenía 36 años proveniente de Colonia, donde trabajaba en el tambo de su padre, relató a Búsqueda.

Sus hijos, que en aquel momento tenían 8 y 4 años, hoy son adolescentes que estudian en un liceo ubicado en un pueblo cercano y, además, colaboran en algunas tareas de la producción de leche.

Al comienzo fue “muy difícil arrancar con 26 vacas” en el tambo, pero luego logró aumentar su actividad para llegar actualmente a tener 110 ejemplares, contó.

Dijo que produce unos 2.000 litros de leche por día, pero el volumen varía en el transcurso del año, con picos máximos en otoño y en primavera, cuando alcanzó los 3.000 litros diarios.

La alimentación del rodeo lechero comprende básicamente las pasturas y el complemento con ración, a lo que se suman las reservas de silos de granos de sorgo y de fardos.

Godoy comentó que la represa construida en la colonia “es un lago que no se utiliza”, debido a que los productores residentes en el lugar no cuentan con capital para invertir en la infraestructura de riego. Pero “hay planes de moverse” para hacer operativa la represa, considerando que “la producción se incrementó” y la idea es “continuar creciendo”, señaló.

Hay 15 colonos que se dedican a producir leche que la venden a Conaprole y un colono que optó por la ganadería, ya que es la actividad que conoce por haber sido en su momento capataz de la exestancia.

El precio recibido por esos tamberos es de 16 a 17 pesos por cada litro de leche, dependiendo del contenido de sólidos (grasa y proteína) y de la calidad.

“Mejoró el precio (de la leche), pero los insumos subieron mucho, como los agroquímicos y fertilizantes, que por lo menos se duplicaron”, dijo Godoy. Y valoró la “oportunidad” que le brindó Colonización de “poder seguir trabajando en lo que quería” mediante el “pago de una renta de unos 40.000 pesos por mes”. Los valores de los arrendamientos de tierras del INC equivalen en promedio a casi la mitad de los que registra el mercado de campos.

Inés del Valle y Alejandro Gallero son una pareja de tamberos que tiene tres hijos y también se manifestaron orgullosos de la tarea que realizan en ese lugar, donde hace una década llegaron y construyeron su casa, además de instalar una sala de ordeñe y preparar la tierra donde pastan las vacas.

Trabajar con el rodeo, a veces en el barro, en otras bajo el rayo del sol, y madrugar es algo natural para ellos, en medio de un paisaje rural en el que se divisa una cruz en el monte que quedó de lo que fue el excampo Timote.

“Soy parte de la tercera generación de tamberos en mi familia, y seguiré en esto toda mi vida”, resaltó Del Valle cuando le tocó hablar sobre su caso particular.

Ella tomó el micrófono sin titubear a la hora de contar cómo fue que se organizaron entre algunos colonos para conformar un campo de recría de vacas lecheras. Ese emprendimiento permite a los productores hacer un desarrollo productivo ordenado, ganar en peso y en rendimiento en kilos y en leche del rodeo.

Desde la llegada de los primeros colonos a ese campo se realizó una creciente inversión por parte de los productores, que tomaron préstamos del Banco República para comprar vacas, maquinaria y tanques, pero además tuvieron apoyo financiero del Ministerio de Ganadería para la construcción de obras de efluentes y caminería rural.

Algunos tamberos apostaron a créditos “fuertes” para alcanzar un aumento “rápido” de su producción y otros lo hicieron “más lentamente”, según técnicos encargados del proyecto en cuestión. Indicaron que cada colono explota unas 100 hectáreas en promedio.

La asistencia técnica de Conaprole y de la Sociedad de Productores de Leche de Florida y el respaldo institucional de la intendencia floridense también fueron destacados en ese evento.

Los directores de Colonización coincidieron en la importancia de impulsar ese tipo de emprendimientos, que permiten la radicación de familias rurales y el incremento de la producción agropecuaria.

En esa colonia el volumen de leche producida pasó de 2 millones a 10 millones de litros, que generan divisas para el país y que forman parte de lo que es el Producto Bruto Interno del agro, resaltaron.

Pelado y sin inversión

El interés de productores de diferentes departamentos en acceder a tierras y la intención de la industria lechera de conseguir más materia prima incidieron en este proyecto, dijo a Búsqueda el presidente del INC, Julio Cardozo.

Consideró que “hay cosas buenas para mostrar” en varios lugares, y “Colonización las tomaba como natural y normal y el colono a veces ni decía que era colono”.

“Hay otro programa para instalar 11 familias más” en ese campo, con la idea de que “los productores que ingresen tengan el predio preparado y con las comodidades para producir leche, que son requisitos de la industria” al momento de remitir su producción, comentó.

Sostuvo: “Hay exigencias en el mercado que no nos permiten entregar un campo pelado sin inversión a un colono porque sería destinarlo a endeudarse para el futuro, como pasó con esta gente”.

Atendiendo esos aspectos, el titular del INC se refirió a la coordinación interinstitucional con UTE para la instalación de energía eléctrica en las colonias, con los gobiernos departamentales para la caminería rural, con el Instituto Plan Agropecuario para la asistencia técnica, con Mevir para construir la vivienda, entre otros temas.

Un punto clave es el tratamiento de los efluentes, que es un “requisito de los mercados” y “porque no se pueden generar problemas de contaminación” ambiental, enfatizó.

Reconoció el gasto de “una importante suma de dinero en la represa” por parte de Colonización, si bien “el agua no se perdió y está ahí”, pero no se utiliza.

Para dar cumplimiento a las demandas de productores y trabajadores rurales de recibir una porción de campo para su explotación, entre otros fines, el ente estatal prevé vender fracciones en poder de colonos arrendatarios que plantearon la intención de comprar esos predios que hoy están afectados a la ley de Colonización.

“Le estamos dando la oportunidad a los arrendatarios de que compren sus tierras, porque algunos pueden y tienen crédito” para hacerlo, señaló Cardozo. Y planteó que “con ese dinero el INC puede invertir en mejorar la calidad de las colonias y en algún caso comprar un campo cercano, para darle estabilidad al productor lechero”.

Eso va en línea con lo que el presidente Luis Lacalle Pou le dijo a ese jerarca respecto a que si venden tierras pueden adquirir otras.

La política inicial de no comprar más campos de la actual administración “se está flexibilizando” por la “mayor demanda de predios para la recría” y para “ampliar el plan de estabilización de la producción lechera”, admitió el titular del INC.

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