El número uno de la filial argentina, Gian Carlo Aubry adelantó algunos de los proyecto que tiene la multinacional en el país. También contó que están pensando en cuanto a productos a base de plantas.
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Equilibrio, esa fue una de las palabras que remarcó varias veces en la charla con El Cronista el presidente de Nestlé en la Argentina, Uruguay y Paraguay, Gian Carlo Aubry. Como responsable de unas de las empresas de consumo masivo más importantes del país, el ejecutivo explicó el constante equilibrio que tiene que hacer entre el aumento de costos y la eficiencia interna y remarcó como un gran desafío: tener acceso a los mercado externos, para exportar y para importar.

“Si queremos aprovechar las oportunidades de la Argentina, necesitamos una apertura mayor en cuento a impuestos, a aranceles, a mercados que acepten nuestros productos. Estos aspectos necesitan ser resueltos de forma urgentes”, señala el ejecutivo, quien asegura que “no hay que tener miedo al comercio internacional. La Argentina puede competir”.

-¿Qué análisis hace del 2021?

-El 2021 fue sumamente interesante para nosotros. Y es, aún nos quedan dos meses para llegar al final del año con elecciones de por medio, que nos sólo nos dirán que pasa en los próximos dos meses, también en los próximos dos años.

Este año ganamos maket share, lanzamos nuevos proyectos y pudimos concretar un proyecto en el que invertimos u$S 16 millones, que es el desarrollo de la leche orgánica. La primera vez que en la argentina se produce lecha orgánica.

Hemos mantenido un diálogo permanente con el gobierno los cual nos permitió conseguir nuestra materia prima, el embalaje y los productos terminados importados. A veces justo, justo, pero lo hemos conseguido.

Y a la vez hemos podido producir y exportar una cantidad de leche en polvo muy importante, más que lo normal.

También trabajamos mucho en nacionalizar insumos. Hace tres años lanzamos un programa especial y, por ejemplo, la tapa de Nescafé, que hoy es transparente, producimos parte de esa tapa acá y ciertas etiquetas.

-¿En números cómo proyectan terminar?

-Crecimos en volumen, hemos conseguido producir y vender un 10 % más que más que 2019.

El café, por ejemplo, es una categoría que creció de manera importante, no sólo por el lanzamiento que hicimos de Starbucks para el hogar en plena pandemia -en mayo de 2020- pero también tenemos crecimiento en los productos tradicionales como Nescafé y en las cápsulas de Dulce Gusto. Y en bebida, Nesquik, también crecimos con respecto a 2019.

-¿Hoy cómo está su balanza comercial?

-Exportamos unos u$s 130 millones e importamos aproximadamente u$s 100 millones. Es decir, un 86% del total de ventas es de producción nacional y el 14% es importado.

De todas formas seguimos trabajando para nacionalizar productos e insumos pero se necesita desarrollar proveedores y toma tiempo porque los requerimientos de calidad son importantes: a veces no hay la materia primera, otras las máquina para hacerlo y hay que hacer inversiones.

Este año, por ejemplo, lanzamos un chocolate con maní que está hecho por un socio local. Volvimos a producir en la Argentina.

Y, hace tres años, también volvimos a producir localmente leche condensada. Hicimos una inversión (NdR: en su momento, 2018, $ 28 millones) para poder hacerla en la planta de Firmat, Santa Fe. Antes se importaba desde Chile y ahora también exportamos.

Si podemos hacerlo acá lo hacemos, siempre y cuando el precio sea competitivo a misma calidad.

-Crecieron en volumen… ¿qué pasó con la rentabilidad?

-En cualquier empresa hay que tener una disciplina rigurosa en cuento a los costos. Y hay que buscar eficiencias internamente para poder enfrentar aumentos de costos. El consumidor tiene un límite y no podemos sistemáticamente aumentar los precios y que el consumidor siga comprándonos. Y es un equilibrio entre eficiencia interna y el aumento de precios en el mercado.

Te mentiría si te digo que fue un desafío granes mantener la rentabilidad. Es un desafío grande, estamos al límite. Estamos logrando nuestros objetivos y es una lucha constante de ese equilibrio. No es fácil, es un desafío muy grande y la situación no facilita las cosas.

-Pero, ¿tuvieron pérdida de rentabilidad…?

-El 2021, a diferencia de 2020, hubo en el mundo entero aumento en los precios de las commodities. Y tenemos materias primas que aumentaron un 30, 40 y hasta un 50%. El café, por ejemplo, aumentó los últimos meses entre un 30 y un 50%; entonces automáticamente hay un reflejo en lo que nosotros importamos y ahí hay que buscar eficiencia, repasar precios y buscar el equilibrio.

En algunas categorías ganamos en otras perdimos, el equilibrio está frágil, pero está.

-¿Cómo se busca ese equilibrio? ¿Ayuda exportar?

-Tenemos costos dolarizados pero ningún beneficio dolarizado, todo lo que vendemos está atado a la moneda local.

Estamos haciendo inversiones en eficiencia como, por ejemplo, para automatizar ciertos procesos. También la digitalización que es un proceso que permite tener flexibilidad, velocidad y cierto ahorro de costos.

En ese sentido, hicimos inversiones importantes los dos últimos años y tenemos previsto hacer en los próximos tres años inversiones por u$s 120 millones para nuevas líneas de producción, digitalización de las fábricas, automatización de ciertas líneas, inversiones para nacionalizar ciertos productos.

Nestlé hace 91 años que está en la Argentina, hemos pasado por gobiernos y gobiernos, crisis y crisis. Estamos acá y creemos en el país y estamos haciendo inversiones para generar empleo, generar valor. Es muy importante hoy desde el aspecto económico generar valor para redistribuir.

-¿Tuvieron que posponer o modifica algún plan?

-La verdad que no. Nos gustaría avanzar más rápido. A veces por falta de proveedores que puedan proveernos de ciertas materia o tecnología. Desde el punto de vista de inversiones no hemos parado ningún proyecto y estamos dentro del ritmo planificado en los últimos dos años. Y en los próximos tres años estamos trabajando en nuevos proyecto que fueron aprobados hace poco tiempo.

-¿Cómo viene el proyecto de leche orgánica?

-El proyecto de la leche orgánica es un proceso en transición, aún no es 100% orgánica, pero a partir de febrero o marzo tendremos realmente leche 100% orgánica y a partir de ahí vamos a pisar el acelerador para darla a conocer aún más. Por ahora, estamos dentro de los volúmenes previstos, que no son grandes volúmenes. Es un mercado en desarrollo en la Argentina.

Una vez que tengamos la leche orgánica vamos a buscar exportarla. Estamos buscando clientes. En los Estados Unidos, por ejemplo, solamente la leche A2 representa un mercado de u$s 1000 millones. No creo que sea tan difícil colocar unas toneladas de leche A2.

Estamos un paso adelante de la competencia. Si siempre hacemos lo mismo, no nos podemos diferenciar y no podemos ser competitivos. Hay que tomar riesgos y los estamos tomando.

Fue lo que se hizo con Nespresso, lo que se hizo con Dolce Gusto, lo que se está haciendo con Starbucks con una inversión fuerte en Uruguay apostando al crecimiento de café tostados y molido con una proyección para todas las Américas. Hay que apostar, no hay que frenar la creación de valor.

Este pensamiento es muy importante sobre todo en un país que está en crisis: qué podemos crear que nos va a dar valor para justamente crear riqueza.

CUÁLES SON LOS NUEVOS PROYECTOS DE NESTLÉ
-¿En qué nuevas líneas se van a hacer inversiones?

-El año próximo está previsto ampliaciones en la línea de Purina, el alimento para mascotas, que es puramente para exportación, 30.000 toneladas de productos para perros y gatos.

Y también estamos con una ampliación de la planta de Firmat para poder nacionalizar la producción de leche materna, que hasta ahora la estamos importando y, de aquí a final de 2022, estaremos en posición de fabricarla en Santa Fe y también de exportarla.

La nueva línea es de leche en polvo, líquida ya la estamos haciendo en Villa Nueva, Córdoba.

-¿Estos proyectos generarán nuevo empleos?

-Algunos empleos se van a crear, no son muchos. En la Argentina tenemos 2500 empleados.

-¿Qué opinión tiene de Precios Congelados?

-Nosotros participamos de Precios Cercanos y de Precios Cuidados y tenemos algunos productos en Precios Congelados. No es lo ideal, pero desde que se terminó Precios Máximos, siempre se habló con el gobierno para definir los aumentos de los precios. Hemos seguido las recomendaciones. No es lo ideal, yo creo mucho en la libertad de colocar el precio que uno quiere y que el consumidor mismo sea quien decida si quiere comprar o no. El mercado se autoregula y no creo que sea tan necesario como se dice los precios congelados. Seguimos las reglas que impone el gobierno pero creemos en la libertad de mercado.

-¿Y en cuánto a la Ley de Etiquetado Frontal?

-Como compañía estamos a favor de una mejor información al consumidor. estamos esperando el reglamento de aplicación pero, por supuesto, nos vamos a adecuar. Lo que insistimos mucho, y aún nadie nos escuchó, es tener una visualización del etiqueta igual en todo el Mercosur para facilitar el comercio. Diferentes etiquetas no solo agregan costos, sino confusión en la packaging.

-¿Tienen planes en la Argentina relacionado a productos a base de plantas?

Ya lanzamos en Uruguay y Paraguay un producto líquido, una bebida plant based, que está hecha en Brasil. Y, en la Argentina, estamos buscando un comaker para producirlo acá. Es un producto que requiere cierta tecnología, cierta materia prima, que hoy todavía no tenemos.

Si hay interés, pero de nuevo, tenemos que asegurarnos que hay un mercado un poco más sofisticado. Ya lanzamos productos orgánicos, y plant based es otro paso.

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