Argentina |2 mayo, 2018

Negocios | Consumidores ponen en jaque a Danone en Marruecos

Polémica en Marruecos por el boicot a tres empresas de leche, agua y gasolina.

Abdel tenía pensado cruzar en mayo en patera desde Alhucemas hasta Motril. Ya tenía ahorrados los 500 euros que costaba la plaza en la embarcación. Pero cuando su padre se enteró, le quitó la idea de la cabeza y le encontró un trabajo en la empresa de su tío, que se dedica a vender agua embotellada en tiendas y domicilios por toda la región del Rif. “Cada día nos sacamos de beneficio más 16.700 dirhams (1.500 euros). No está mal, pero estas últimas semanas ha bajado un poco porque ya nadie quiere beber la marca Sidi Ali por el boicot”, asegura Abdel.

Este joven de 16 años explica que cuando han ido a vender esta marca de agua, los clientes la han rechazado por la posible subida de precios. “Ahora la botella cuesta seis dirhams (0,54 céntimos) e iban a subir un dirham su precio. Y no les hace falta porque cada mes sacan más de 500 millones (44 millones y medio de euros) en esta zona. Por eso la gente está cabreada y nos pide otra marca”, cuenta el chico. “Lo mismo pasa con la leche. Que la de Danone iba a pasar de valer tres dirhams (0,27 céntimos) el brick pequeño a costar cuatro. Por eso cuando el otro día llegó un camión de esa empresa la gente salió y les echó de la ciudad”.

Hace dos semanas, el 20 de abril, se difundió en Marruecos por Facebook una campaña contra tres potentes marcas del país. El objetivo: atacar a los líderes del mercado para que las posibles pérdidas los empujen a bajar sus precios. En el punto de mira de los cabreados consumidores se puso Centrale Danone, subsidiaria del grupo francés del mismo nombre; La empresa de aguas minerales de Sidi Ali, del gigante marroquí Holmarcom, propiedad de la familia de Miriem Bensalah-Chaqroun, presidenta de la patronal marroquí; Y Afriquia, el principal distribuidor de combustible de Marruecos y propiedad del ministro de Agricultura y Pesca, Aziz Ajnuch, tercera fortuna del país.

El ministro reaccionó la semana pasada durante una conferencia de prensa celebrada en el Salón Internacional de Agricultura de Meknes. “Internet no puede detener la actividad de 450.000 agricultores que trabajan en el sector lácteo”, dijo Ajnuch respondiendo a los que hablaban del boicot a los productos de Centrale Danone. “Esto no es un juego de niños. Los marroquíes tienen que dar gracias a Dios porque la mayor parte de los productos alimentarios se producen en el interior del país”, sentenció. Un día antes, el ministro de Economía y Finanzas, Mohamed Boussaid, arremetió también contra los impulsores de este boicot.

En Facebook hay un decena de páginas seguidas por miles de usuarios que comparten montajes y lemas contra estas marcas. Algo que recuerda a lo que pasó en el país vecino, Argelia, hace un par de meses, cuando desde redes sociales miles de personas alentaron también a boicotear la compra de vehículos por sus altos precios. En ambos países, las asociaciones de consumidores se han estado quejando estos meses por el aumento de bienes básicos.

En Marruecos, a poco más de dos semanas para el inicio del Ramadán, la pregunta es si este boicot realmente se está notando. Echando un vistazo a la capital del reino, a Rabat, un comerciante del centro de la ciudad da su punto de vista. “Todo depende de en qué zona vayas a comprar. En los barrios más residenciales, de gente con dinero o de clase media, esto se lo toman de broma. Pero si vas a otras zonas más pobres, los vecinos sí que han tomado conciencia y se niegan a comprar leche y agua de estas marcas ni echar gasolina de Afriquia”, afirma el comerciante.

En la Medina, un hombre que tiene una pequeña tienda de alimentación, dice que lleva toda la semana sin vender un yogurt de Danone. “Lo mismo con la leche, nadie la compra”, añade. Un par de callejones más adelante, otro vendedor de leche asegura que él no ha notado el boicot, pero que los vecinos están discutiendo mucho sobre el asunto, unos más a favor y otros en contra.

A la salida de la Medina, en un café donde sirven con el té una botella pequeña de Sidi Ali, el camarero confiesa que ahora la mitad de sus clientes no tocan el agua. “Ya he llamado a un proveedor de otra marca. Porque cada vez hay más gente que nos dice que apoya el boicot”, cuenta.

Ante esta situación, la Federación Interprofesional de Leche de Marruecos ha anunciado el lanzamiento de una campaña de sensibilización. Los profesionales del sector quieren reaccionar a tiempo antes de sufrir las consecuencias del boicot. Por eso empezarán a hacer campañas de publicidad en las televisiones y en las radios. Hay quien incluso habla de que esto se trata de una “contracampaña” de empresas competidoras para entrar más fuerte en el mercado ahora que se acerca el mes de Ramadán.

En la prensa marroquí, medios como Le Site Info, citan declaraciones de presidentes de cooperativas lecheras. “Muchas mujeres, divorciadas o viudas, sobreviven y dan de comer a sus hijos gracias al trabajo en este sector. Su destino, como el de muchas familias rurales, corre riesgo si continúa el boicot”.

No es la primera vez que se lanza una campaña como esta en Marruecos. Hace cuatro años, el entonces primer ministro Abdelilah Benkirane, pidió dejar de consumir los yogures Danone durante 10 días por el aumento del precio de este producto.

La campaña contra las tres marcas sigue difundiéndose en las redes, con distintos hashtag, haciendo mucho ruido. Incluso, periódicos locales han sacado la noticia de algún detenido. Como un taxista de Casablanca que supuestamente compartió un vídeo por Whatsapp amenazando a los vecinos que no cumplan con el boicot.

Autor: LUCAS DE LA CAL
Fuente: El Mundo
Link: http://www.elmundo.es/internacional/2018/05/01/5ae884f5268e3eda208b4590.html

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