El gobierno nacional acaba de estatizar de hecho la Hidrovía, los canales del Paraná por donde salen las exportaciones argentinas. Eso ya es un problema teniendo en cuenta los antecedentes estatales con Aerolíneas Argentinas e YPF, por citar sólo dos desastres.
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El gobierno promete que sólo operará la Hidrovía por un año. Ojalá. No sea que nos quedemos sin puertos.

Mientras tanto, en ese año, el gobierno dice que preparará los pliegos de una nueva y amplia licitación internacionales. ¿Quién va armar esos pliegos? La Nación, pero en el marco de un Consejo Federal de la Hidrovía. Ese consejo está integrado por las provincias ribereñas, es decir, las que dan a la cuenca Paraná-Paraguay-Río de la Plata: Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa y Misiones. También están universidades de esas provincias, cámaras portuarias, lobbistas de la industria naviera y hasta grupos ecologistas.

¿Sabés quiénes no están? No está el gobierno de Córdoba ni están las organizaciones de los productores agropecuarios: ni la Sociedad Rural, ni Coninagro, ni la Federación Agraria ni Confederaciones Rurales.

Es decir, no están los principales consumidores y usuarios de la Hidrovía. El agro de Córdoba, su ganadería, sus clusters del maní, los lácteos, el etanol, el garbanzo y las agromáquinas, la han transformado en la mayor productora agropecuaria del país.

Como tal, es y será la principal clienta de la Hidrovía. En el agro, el costo del transporte es vital. Y cualquier sobrecosto que se imponga a la Hidrovía se va a trasladar, en definitiva, al precio de los productos que exporta Córdoba.

Por ejemplo, si Chaco y Formosa imponen la idea de que con el peaje de la hidrovía hay que hacer obras monumentales para que barcos grandes lleguen más arriba, esos costos van a ser afrontados por los productores de Córdoba, ya que las cerealeras y transportistas van a tener que pagar un peaje mayor y obviamente lo van a descontar del precio que pagan por los granos. Si los lobbistas de la industria naviera imponen una tasa a los barcos extranjeros para financiarles a ellos sus astilleros subsidiados, eso también terminará descontándose de los granos cordobeses. Si el gobernador bonaerense Axel Kicillof fuerza la idea de construir el multimillonario canal Magdalena con el que Buenos Aires quiere volver a concentrar el comercio de granos en su costa, y si quieren que eso se pague con el peaje, también lo terminarán pagando los productores cordobeses.

La otra gran provincia productora que va a pagar es Santa Fe. Pero está en el Consejo por ser ribereña. Y también está Buenos Aires por ser ribereña, aunque la mayoría de sus productores no van a correr con los gastos porque la salida de su agro es sobre todo Bahía Blanca.

La única que no está es Córdoba: ni su gobierno, ni sus universidades y mucho menos sus productores, que son los que van a pagar la fiestita en la que todos los que están en ese consejo están pensando.

Córdoba está por decir “alpiste”. Date cuenta, Córdoba. Reaccioná, avivate, antes de que te curren otra vez y te griten “perdiste”.

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