La cúpula de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina comunicó que, en defensa de las fuentes de trabajo de la cooperativa láctea, comenzarán a tomarse medidas en las lácteas de todo el país. En consonancia con lo anunciado, ya comenzaron a producirse acciones en las fábricas que están en el rango de acción de la Seccional General Rodríguez, que tiene como secretario general a Heber Ríos.
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La Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (Atilra), gremio que tiene como secretario General a Héctor Ponce a nivel nacional, anunció que, “en defensa de las fuentes de trabajo”, se iniciará un plan de lucha en todo el país ante la crisis que atraviesa Sancor.

Así se pronunció en un comunicado emitido este jueves 19 de agosto, tras una jornada en la que sesionaron el Consejo Directivo Nacional, el Plenario de Secretarios Generales, el Plenario de Rama y las Delegadas y los Delegados de base.

En el comunicado Atilra indicó que, pese a que SanCor, “asumió el compromiso de concretar soluciones de fondo que reestablezcan la producción y el cumplimiento de sus obligaciones laborales” para con las trabajadoras y los trabajadores, esto “en la práctica no se concretó”.

La organización sindical, pronunció también que, la eventual desaparición de la empresa no debe ser ajena a la responsabilidad que le cabe asumir a los diferentes sectores, entre ellos sus directivos, las cámaras empresarias y el gobierno, en este caso de Santa Fé, provincia donde están ubicadas las tres plantas más importantes con que cuenta la firma (Sunchales, San Guillermo y Gálvez).

“En lo que a la entidad sindical compete, al amparo del artículo 14 bis de nuestra Constitución Nacional, la Ley de Contrato de Trabajo y la Ley de Asociaciones Sindicales, marcharemos en defensa de la fuente de trabajo y la subsistencia del vasto tejido social en riesgo que de ella depende”, anunció la conducción de Atilra y confirmó que se instrumentarán “acciones sindicales que abarquen la totalidad del universo lácteo argentino, hasta que quienes deban aplicar las soluciones de fondo, lo hagan”.

Además del paro nacional en todo el sector, se procedería a realizar movilizaciones y cortes de rutas nacionales, como en la Ruta 34 a la altura de Rafaela y otras intersecciones, para que el reclamo de los trabajadores y las trabajadoras llegue las autoridades de la gestión de Omar Perotti.

REPERCUSIONES ANTE LOS ANUNCIOS DEL CONSEJO DIRECTIVO NACIONAL DE ATILRA

En consonancia con lo anunciado por el Consejo Directivo Nacional de Atilra, ya comenzaron a gestionarse acciones en las fábricas lácteas que están incluidas en el rango de acción de la seccional de General Rodríguez, una de las más importantes del gremio a nivel país por su cantidad de afiliados y afiliadas, y que tiene como Secretario General a Heber Ríos, también Secretario Gremial del CDN.

Según pudo saber este medio en comunicación con fuentes cercanas a dicha seccional, desde ayer por la mañana se están llevando a cabo reuniones asamblearias de 2 o 3 horas en diferentes plantas, entre ellas las de Logística La Serenísima y Mastellone Hnos., con la participación del conjunto de los trabajadores y las trabajadoras y sus comisiones internas de delegados y delegadas.

Durante las mismas se estarían definiendo las acciones que se tomaran a nivel local para ajustarse al plan de lucha que iniciará a nivel nacional. “Fue una posición que se tomó sin dudarlo”, indicaron, algo que no debe sorprender, dado que la seccional conducida por Ríos siempre fue “coherente al momento de tomar posición en solidaridad con otras seccionales que atraviesan conflictos, y en defensa de los puestos de trabajo y los derechos de quienes se desempeñan en el sector”.

REPASO SOBRE LA CRISIS DE SANCOR

En esta instancia, cabe remarcar algunos de los principales motivos por los cuales SanCor, una de las empresas lácteas más importantes de la Argentina, alcanzó una situación de crisis como la que enfrenta actualmente; que, de tener en el 2016 más de 5.000 trabajadores y trabajadoras, ahora maneja una plantilla de 1.800; y pasó de procesar 650.000 litros de leche por día, a apenas unos 100.000.

Desde el año 2002 la organización sindical planteó de manera pública que la empresa tenía serios problemas originados en la forma en que se administraba. La situación llegó a sanearse relativamente cuando se gestionó en el 2008, con el acompañamiento del gobierno, la firma de un convenio con Venezuela para proveerle productos lácteos a cambio de una inyección de US$ 80 millones, suma que SanCor aún no ha terminado de retribuir en su totalidad al gobierno bolivariano.

En el 2014, advirtiendo nuevamente que los desmanejos de la gerencia continuaban, y el peligro que el escenario representaba para los trabajadores y trabajadoras, dirigentes de Atilra manifestaron que era necesario que SanCor fuera ser concursada. Sin obtener respuestas de quienes eran responsables de lo que sucedía, desplegó diferentes planes de lucha y estrategias (medidas de fuerza, aceptación del pago en cuotas de los salarios, sostenimiento de la obra social, presentación de planes de recuperación, etc.) que encausara una solución al problema.

La crisis llegó con fuerza cuando, además del decrecimiento de la actividad a nivel internacional que repercutió en nuestro país por la caída de la demanda de China, las altas precipitaciones que se habían producido en las principales cuencas lecheras, se dio fuerte caída de las ventas en el mercado interno que surgió con la llegada de Macri al poder en el 2016.

Desde entonces, se comenzó a operar desde los medios hegemónicos de comunicación que el problema de SanCor, y de la industria lechera en general, era el convenio colectivo 2/88 de trabajo y la dirigencia sindical del sector. Hasta el propio Macri lo expresó en conferencia de prensa. La flexibilización del CCT se impuso entonces, de forma cuasi extorsiva, a cambio de un salvataje a la cooperativa que nunca se consumó.

La restructuración y venta de líneas de producción rentables y estratégicas de la empresa se sucedieron, pero pese a ello no se logró frenar el deterioro, ni cumplir con las deudas que se mantenían.

Hoy, la crisis económica y financiera de la empresa parece no tener fin, como tampoco la intensión de algunos sectores para tratar de culpar a los y las laburantes por ello.

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