Varios bancos de inversión analizan las cifras, pero hay algunos que estiman que es difícil una operación de este tipo considerando el escenario político.
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Miles Hurrell, CEO Fonterra

Por sorpresa tomó al mercado la decisión de la cooperativa neozelandesa Fonterra Cooperative Group de poner en venta el control de la chilena Soprole.

Según informó Soprole Inversiones, Fonterra, que actualmente controla el 99,89% de la propiedad, la búsqueda de un comprador radica en una estrategia para concretar su visión al año 2030, cuyos ejes son la sostenibilidad, la ciencia de la nutrición y la innovación.

Al primer semestre de este año, Inversiones Soprole, sociedad que agrupa a Soprole y Prolesur, anotó ganancias de $13.629 millones, 43,8% más que el año pasado, con una rentabilidad sobre el patrimonio de 4,41%.

En su análisis razonado, al compañía explicó que los ingresos de actividades ordinarias en el primer semestre fueron de $275.501 millones, “lo cual representa un incremento de un 17,7% respecto al mismo periodo del año anterior, que fue de $234.049 millones. Este mayor ingreso se explica fundamentalmente por un aumento de las ventas de Soprole al canal consumidor, en primer lugar, por un aumento en volumen de 10% y, en segundo lugar, por un aumento en valor de 8%”.

Pero a pesar de las cifras y el buen momento por el que está pasando la empresa, el proceso de venta no necesariamente será fácil. Conocedores de la situación de la compañía estiman que será difícil desprenderse de la firma a un múltiplo por sobre lo que está transando el mercado chileno en general, y que ningún actor local del sector podría adquirirla por temas de libre competencia.

El precio

Ya en 2019 la prensa neozelandesa hablaba de un proceso de venta de activos de Fonterra, incluido Soprole, aunque en ese entonces la compañía descartó referirse a los rumores.

Aún no hay un banco de inversión a cargo de la venta. Mientras desde una entidad financiera estiman que el precio que podría conseguir Fonterra está cerca de los US$800 millones, desde otra detallan que estaría en torno a un múltiplo de 15 veces las ganancias, con un máximo -difícil de alcanzar dice la fuente- de 20 veces. Es decir, si los beneficios del cierre de 2020 ascendieron a $22.507 millones, la venta podría concretarse por un valor que va de los $330.605 millones (US$421 millones) a los $450.140 millones (US$573 millones).

“Todos y nadie”, dicen desde una banco de inversión al ser consultado respecto del interés por participar en la transacción. Y es que el tema político, coinciden varios, será fundamental a la hora de concretar la operación, por lo que si bien todos están analizando las cifras de la compañía, ninguno sabe bien qué podría ocurrir.

Al 30 de junio de 2021 el capital social de la compañía presenta un saldo de $117.492 millones, compuesto por un total de 49.824.540 acciones. El 99,98% está en manos de la sociedad Inversiones Dairy Enterprises. El patrimonio atribuible a la controladora llega a $317.164 millones, por lo que al dividirlo por el número de acciones, el valor libro de cada papel sería de $6.365,61.

A junio, la sociedad tenía pasivos totales por $141.284 millones, de los cuales $106 mil millones son corrientes y $35 mil millones no corrientes.

Las razones de la venta

Según informó Fonterra a través de un comunicado, el proceso de exploración de interesados por su activo en Chile podría tardar hasta dos años, pero aclararon que al tratarse de una operación a nivel de accionistas, la decisión respecto de las venta de acciones “no tendrá efecto sobre las actividades que desarrolla” la empresa dedicada a la elaboración y venta de productos lácteos “sobre la base de su plan estratégico a tres años”.

En el mismo comunicado, Hugo Covarrubias, presidente del directorio de Soprole Inversiones, mencionó que si bien desde la empresa saben que a partir de este anuncio en un futuro podría entrar un nuevo accionista, no descartan que la empresa continúe fortaleciendo su liderazgo en Chile.

En el directorio, compuesto por 10 personas, hay dos exministros: Gerardo Varela y Susana Jiménez.

“La compañía seguirá con sus actividades estratégicas, organizacionales y operacionales con el propósito de mantener la posición que tiene en el mercado”, sostuvo Covarrubias.

En marco de la entrega de sus resultados financieros, la cooperativa neozelandesa explicó parte de los motivos que llevaron a la exportadora de lácteos a desprenderse de parte de las acciones de Soprole y su subsidiaria, Prolesur, y comentaron que el suministro total de leche en Nueva Zelanda probablemente disminuirá y, en el mejor de los casos, se estabilizará, de manera que una inyección de dinero le permitiría a la compañía mantener una estructura de capital adecuada para ayudar a garantizar que no pierda los beneficios de lo que generaciones de agricultores han construido.

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