Experto mostró con cifras que, aunque el mundo se vuelva vegano, el calentamiento global seguirá.
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Frank Mitloehner. Juan Manuel Ramos/Archivo El Pais

La culpa del calentamiento global “no es de la producción agropecuaria y mucho menos de las vacas, ambos sectores son la solución al problema de producir más alimentos sin aumentar las superficies productivas”. Así lo afirmó Frank Milthoehner, uno de los científicos más prestigiosos del mundo en el estudio del cambio climático, calidad de aire y la medición de los gases causantes del efecto invernadero.

Es imposible pensar en un Uruguay sin vacas, cuando produce una de las mejores carnes del mundo, con la sustentabilidad ambiental como agregado de valor. La carne es el principal rubro de exportación y generó divisas aún en la pandemia.

El experto alemán Frank Milthoehner, que vive desde hace 20 años en Estados Unidos, está doctorado en temas ambientales en la Universidad de Davis (California). Visitó Uruguay como asesor de INAC en temas ambientales y demostró con cifras que comer menos carne, o incluso que el mundo apueste a una alimentación vegana, “no generará un fuerte impacto en la reducción de las emisiones de Metano”, que junto con el CO2 y Óxido Nitroso, son los gases más significativos causantes del calentamiento global. La quema de combustibles fósiles, tienen mayor incidencia que las vacas y resulta difícil que puedan reducir sus emisiones de gases contaminantes.

Miltloehner explicó que “ser vegano por un año quita 0,8 toneladas de gases causantes del calentamiento de la atmósfera”, mientras que “un transatlántico quemando combustibles fósiles genera 1,6 toneladas de gases”. En una palabra, de nada vale el esfuerzo si continúa incrementándose la quema de combustibles fósiles.

El experto agregó más datos de sus investigaciones: “Si en Estados Unidos se deja de comer carne por un día, se reduciría la huella de carbono en 0,3%. Lo que genera el 80% de las emisiones de gases causantes del efecto invernadero, es la quema de combustibles fósiles”, reiteró. El experto disertó en la Expo Melilla, invitado por INAC.

Rápido y furioso. Para Milthoehner, el metano “es el rápido y furioso de los gases causantes del efecto invernadero”. Explicó cuáles son los gases que causan el agrandamiento de la capa de ozono y dijo que el 70% de todos los gases que provocan el problema es metano, pero este gas es de vida corta. A su vez, aclaró que “es importante reducir el agujero de Ozono de la atmósfera, pero los gases causantes de efecto invernadero también se precisan para mantener al mundo caliente”.

“De los causantes del citado fenómeno, el CO2, Óxido Nitroso y Metano son los más importantes. La molécula de Metano lleva 10 años para que se destruya en la atmósfera y para que pase a ser CO2 de nuevo, el resto de los gases de efecto invernadero no tienen una vida tan breve. El CO2 queda en la atmósfera por 1.000 años.”, destacó el conferencista.

En la fase biológica del Carbono, el CO2 de la atmósfera lo secuestran las pasturas, el ganado las come y las bacterias en el rumen las descomponen, generándose Metano en esa descomposición que es liberado por los animales mediante eructos.

“La agricultura y forestación son los dos únicos sectores capaces de reducir el volumen de Carbono de la atmósfera. El Metano es una gran oportunidad para el productor si se logra gestionarlo. Si logramos mantener una emisión estable o reducirla, el Metano no sería parte del problema, sino una solución”, remarcó Mithoehner.

Positivo. Según la visión del investigador, Uruguay impulsa muchas acciones para reducir el calentamiento global, incluso en su producción agropecuaria.

“Uruguay hace un muy buen uso de los recursos naturales, adelantó en la eficiencia reproductiva del ganado y mantiene un rodeo bovino estable en alrededor de 12 millones de cabezas”. A su vez, tuvo una reducción importante del stock ovino y es un país con una importante área forestada. “Por un lado, no creció en la emisión de gases a través de su ganadería y quita gases de la atmósfera con la forestación”, detalló el visitante. Al cuidado ambiental que aplican los sectores productivos, se suma que más del 90% de la energía que se usa en Uruguay son renovables.

Experiencia. Milthoehner contó la experiencia de California y la generación de divisas adicionales que hacen los productores a través del Metano.

“California tiene legislaciones muy estrictas. Se exige a los productores que reduzcan 40% la producción de Metano para 2030. California produce buena parte de la leche de Estados Unidos y sus productores fueron asistidos financieramente para poder ingresar al mercado de créditos de bajo carbono. El gobierno trabajó conjuntamente con los productores, apoyándolos en el desarrollo de la tecnología necesaria para poder producir el biogas a partir de las lagunas de decantación del estiércol -que en definitiva es pasto procesado en un digestor como el rumen-, que son tapadas con lonas para que no se escapa el biogas. Ese biogas es utilizado en el transporte y para el experto, es el combustible menos contaminante y eficiente. A su vez, se reduce la quema de combustibles fósiles y se evita que se incremente el calentamiento global.

El estiércol se descompone y genera Metano que es transformado en biogas. “Si una vaca lechera genera con su lactancia US$ 4.000, el biogas producido por el estiércol agrega en créditos US$ 2.000 más por año por cabeza a los productores lecheros de California”, remarcó el conferencista. “Estas acciones cambiarán la percepción del público sobre la producción agropecuaria, no verán a los productores como contaminantes, sino como parte de la solución a los problemas ambientales”, remarcó el experto.

Según el investigador, el mercado de créditos de carbono representa una oportunidad para los productores, principalmente los lecheros, porque incluso “las grandes compañías como Shell, Nestlé o Starbuck, están dispuestos a pagarle incentivos por el hecho de disminuir las emisiones”, explicó.

Milthoehner agregó que la razón por la que compran los bonos de carbono, “es porque son grandes consumidores de leche y, como compañía, quieren decirle al mundo que están reduciendo la huella de carbono y la mejor forma de hacerlo es la leche que utilizan”.

Recordó que “tanto el sector lechero como el ganadero tienen la capacidad de reducir las emisiones de metano, mientras que otros sectores (como el industrial) no lo pueden hacer. El Metano representa una gran oportunidad si se logra gestionarlo”, afirmó Milthoehner.

Polémica. Los argumentos contra la ganadería usados por veganos, vegetarianos y animalistas se derrumbaron cuando Milthoehner logró incidir en el pensamiento de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), tras la emisión de su polémica publicación: “La larga sombra del ganado”. Este documento atribuyó el 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por el hombre a la producción animal, cifra que superaba en su momento a todas las emisiones realizadas por vehículos a combustión del planeta.

El problema era cómo se calculaban los valores emitidos. Es por eso que, con sus argumentos, siempre basados en ciencia, el experto logró que la FAO vea actualmente a la ganadería como parte de la solución al cambio climático y no como la principal causa del calentamiento global.

Milthoehner se reunió durante su visita a Uruguay con parlamentarios, gobierno y productores, recorriendo establecimientos ganaderos para aprender más sobre Uruguay. En 2019 la Universidad de California-Davis le otorgó el Borlaug Award en Comunicación, premio que reconoce excepcionales logros en las ciencias agrícolas a nivel internacional.

El discurso y otra realidad opuesta que desconcierta
“La defensa de los parámetros ambientales se contrapone con la realidad”, afirmó el Ministro Mattos. Un claro ejemplo es el ministro de Agricultura de Alemania, Cem Özdemir, que pertenece al Partido de Los Verde. Debido a la guerra entre Rusia y Ucrania, que genera temor a una nueva hambruna en la Unión europea, decidió liberar áreas protegidas para cultivar granos y asegurarse los alimentos. En contraposición el TLC entre Unión Europea y Mercosur está trancado desde hace más de 20 años, por argumentos ambientales europeos.

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