Cuando, hace unos 14 años, estábamos en las discusiones sobre sí Colombia debía entrar a los TLC con Estados Unidos y con la Unión Europea y con otros, circuló mucho una frase de un ministro de India que hizo esta ironía, que era mejor ser vaca norteamericana o europea que campesino en India, y en general en el Tercer Mundo, porque recibía más plata del Estado una vaca norteamericana o europea que un campesino de cualquiera de estos países como Colombia.
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Y si uno mira las estadísticas de los subsidios agrícolas, eso es cierto. Colombia apenas subsidia con un poco más de 2 mil millones de dólares al año la producción agropecuaria. Estados Unidos la subsidia 18 veces más. Y los europeos, 39 veces más. Imagínense ustedes competir con alguien que sea 18 veces más grande en una pelea de boxeo, o 39 veces más. No hay competencia. Eso fue una farsa. Por eso en esos días debatimos tanto con Andrés Felipe Arias y con Jorge Humberto Botero, que negociaron estos tratados, y les explicamos, en todos los tonos, que le iba a ir súper mal al agro colombiano, como le ha ido, efectivamente. Y les advertimos específicamente que les iba a ir súper mal también al sector pecuario, que iban a golpearnos en leche, en carne de cerdo, en carne de pollo, que es lo que viene sucediendo.

Afortunadamente por nuestras luchas y otras luchas, logramos aplazar el ingreso del TLC de Estados Unidos como unos cuatro o cinco años, o si no ya estaríamos bastante más mal que lo que estamos ahora.

¿Cuál es el problema que hay? Que las importaciones de productos lácteos desde Estados Unidos, leche en polvo principalmente, y lo mismo va a suceder con los europeos, vienen subiendo y subiendo y subiendo, aun cuando todavía no está desprotegida del todo la actividad lechera colombiana, lo que debe suceder entre el 2026 y el 2027.

Luego aquí va a haber una hecatombe lechera. Hay que decirlo con toda claridad, porque entrarán leche en polvo, quesos, también mantequilla. Desde el primer día están entrando los lactosueros, que le hacen un daño inmenso. Repito, esto lo advertimos oportunamente y nos quedamos solos en su momento, porque aquí le echaron el cuento a la gente, y presionó muchísimo al gobierno nacional, para imponer esto.

Entonces, ¿cuál es la situación en la que estamos? Están masacrando a los lecheros colombianos, que son unos 320.000 productores, más del 80 por ciento tienen menos de 50 reses. O sea que estamos hablando de pequeños productores y hay muchísimos que son verdaderos minifundistas en el negocio lechero,

¿Qué hacer? El gobierno dice que no hay nada qué hacer y que hay que seguir tan frescos como estamos y que se quiebre el que se va a quebrar aun cuando haga algo de demagogia. Algunos amigos del gobierno entonces ya empezaron a decir que no, que la leche no vale la pena y que no sé que.

Y otros estamos diciendo: esto es súper importante en la economía nacional. Es economía campesina y de pequeños y medianos productores de la leche, muy importante, y la de los grandes también. En buena medida el negocio lechero de los campesinos es un negocio que lo llevan las mujeres, mientras los esposos jornalean en las fincas donde pueden hacerlo.

Entonces aquí hay unos que estamos diciendo que esto hay que defenderlo, hay que protegerlo. Además es parte de nuestra seguridad alimentaria. Si algo demostró la pandemia es que esas cosas no se pueden descuidar. Colombia ya está dependiendo demasiado de los alimentos extranjeros, de cereales, por ejemplo. Yo que además perdamos los alimentos o la nutrición propia de la leche sería un crimen contra el progreso nacional.

Algunos estamos diciendo, no, señor, nosotros estamos en la idea de que esto hay que defenderlo. Analac, por ejemplo, lo está planteando. Estamos hablando de renegociar los TLC. Si los TLC no se renegocian aquí va a haber una masacre.

Les doy estos datos. Hay países en el mundo, ustedes lo pueden encontrar en internet, en que ha habido momentos en que los campesinos lecheros han tenido que sacrificar, comerse sus propias vacas en sus fincas, porque no encontraron a quién venderle la leche y les quedaba imposible sostener esas ganaderías.

Entonces mi invitación a todos es que nos unamos en la idea de que hay que defender la industria láctea colombiana, la producción agropecuaria colombiana en general y la industrial también.

Un país que no tiene agro y que no tiene industria, no tiene futuro. En esto nos debemos unir los colombianos, unirnos para salvar la producción nacional, que es salvar nada menos que la creación de riqueza y el empleo. La gran, la dolorosísima tasa del desempleo nacional y de la informalidad tiene que ver con que aquí llevan 30 años, los neoliberales, destruyendo el aparato productivo.

Jorge Enrique Robledo
Senador de la República

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