Las Pymes lácteas advierten sobre una fuerte caída de la demanda.
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Si hay un producto altamente perecedero esa es la leche. Dos veces al día el tambero ordeña y luego espera que llegue el camión, al menos cada 24 o 48 horas, para que se la lleve a la industria para su procesamiento. Si bien ese proceso sigue sucediendo en medio de la cuarentena por el coronavirus, la cadena láctea tema que empiece a sobrar mucha leche en el corto plazo, debido a que el consumo final se ve sumamente restringido por la parálisis a la que obliga el aislamiento decretado por el Gobierno.
Las empresas procesadoras que conforman la cadena láctea empezaron a hacer malabares para sobrevivir e inclusive algunas ya decidieron cerrar sus puertas por prevención, o “hasta que aclare” tal como lo explicó Pablo Villano, presidente de la Asocación de Pymes Lácteas (Aymel).
“Nuestro sector se ve afectado por la disminución del consumo del mercado mayorista, de la gastronomía, hoteles y bares. Pero por otro lado, como se trata de una actividad esencial que se supone está en marcha, quedamos fuera de la ayuda y auxilio que puso en marcha el Gobierno y que se inclina a las actividades paralizadas”, explicó el dirigente de las pequeñas lácteas, que son unas 800 a nivel nacional.
Escuchá el reportaje completo a Pablo Villano:

Villano explicó que además de la caída de la demanda, estas empresas también se ven afectadas desde diferentes maneras por la forma en que se implementó el funcionamiento de los bancos durante esta cuarentena: “Han cometido una gran error al abrir el clearing de un día para el otro sin ningún instrumento que lo acompañe. Hoy los bancos no te compran cheques, y esto complica en los pueblos del interior”, reveló, advirtiendo sobre un posible corte de la cadena de pagos.
Luego explicó que “nosotros no cobramos de contado sino a plazos largos. Entonces íbamos cambiando cheques y así se generaba la rueda. Ahora está muy comprometido el circuito de pagos y estamos muy preocupados porque vemos que en los próximos días está comprometida la cadena de pagos. Porque con la plata que vendíamos nos hacíamos de dinero y pagábamos la leche, los sueldos y a otros proveedores. Hoy estamos en estado de emergencia”, advirtió.
El empresario lácteo dice que requiere de la ayuda del Estado, a través del Banco Central, porque no solamente tienen dificultades para cambiar cheques en los bancos. “También entran los de los gastos que hicimos y no nos dan ninguna respuesta y encima nos bajan las calificación. Les pedimos (a los bancos) que se pongan a la altura de las circunstancias y apoyen a las Pymes”, clamó Villano.
Le preguntamos a Villano cómo se sigue y qué están haciendo con la leche de sus remitentes, porque las vacas no entiende de cuarentenas y siguen produciendo. Encima este año se está dando un crecimiento de casi 10% en la producción primaria, en gran medida porque el clima favoreció a la oferta de forrajes y entonces los rodeos están mejor alimentados y son más productivos.
“Lo que están haciendo algunos es optar por suspender la compra de leche, otros la derivan. Recién van los primeros 12 o 14 días de cuarentena y están viendo que se va a extender. Y más allá de que se amplíe un poco el movimiento después de Semana Santa, el movimiento va a seguir resentido y el consumo y el poder adquisitivo de la gente va a estar complicado. Además, como tenemos buen diálogo con los productores sabemos que estamos en época de pariciones, hay buenas reservas y en el futuro se ve que va a haber más leche todavía”.
La advertencia de Villano se produce en momentos en que el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) publicó la traducción de un artículo sobre el sector lechero de Estados Unidos, en el que se admite que en aquel país se comenzó a derramar leche por la estrepitosa caída de la demanda de lácteos debido a la epidemia de Coronavirus.
Villano dice que, a nivel local, los empresarios que pueden están intentando acomodar la situación a la espera de que pase la crisis. Pero avisó que nadie sabe cuándo termina la cuarentena ni cuándo se vuelve a la situación anterior. “Uno se proyecta a tres meses, pero si el 80% de mi clientela está parada entonces me manejo con un cierto stock, veo como me financio para pagar sueldos y en unos meses retomo. También hay Pymes que han parado pero en función de esperar que aclare”.
Además de la caída del mercado y los problemas en la cadena d epagos, las láctea enfrentar el miedo de su gente a la aparición de algún caso de Coronavirus.
Según Villano, “las Pymes estamos más desguarnecidas si tenemos alguna infección de algún trabajador. Por eso estamos buscando una reunión con funcionarios del Ministerio de Salud, de Trabajo, el sindicato y el resto de la industria, para que en nuestras empresas si hay algún caso positivo se le haga un test rápido a todo el resto de los trabajadores para poder seguir. Si no entraríamos en cuarentena y en ese caso directamente tenemos que cerrar”, finalizó.

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