El queso es el protagonista de las picadas argentinas y ellas son un clásico de los encuentros con amigos y familiares, o simplemente, ese pequeño gusto para gratificarse a uno mismo. Qué tener en cuenta para que quede perfecta.
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La Serenísima celebra el Día Internacional del Queso (Crédito: Prensa Mastellone Hnos.)

Las dos mil variedades en todo el mundo, cada una con sus diferentes sabores, aromas y texturas, hacen que el Día Internacional del Queso sea una fecha que quiera celebrar la mayoría de las personas. La conmemoración de cada 27 de marzo fue instaurada en Francia, país considerado la cuna del queso, para homenajear uno de los alimentos más apreciados.

En Argentina un uso muy habitual del queso es en una picada, tradición que se le atribuye a los italianos, quienes lo acompañaban con un vermú al atardecer, antes de regresar a las casas para cenar. Durante el siglo XX, el juntarse con amigos en un bar a “arreglar el mundo” alrededor de estos manjares se fue convirtiendo en un opción típica de cualquier tipo de encuentro social.

“El argentino es un gran consumidor de quesos. Sin embargo, poco se conoce sobre los diferentes tipos de queso, sus respectivos tiempos de maduración o del proceso artesanal de su elaboración. Cada queso lleva un proceso de elaboración distinto, los cuales otorgan diferentes sabores y valoración a cada marca. Conocer estas diferencias, permitirá elegir el queso perfecto para cada tipo de ocasión”, señala Nicolás Cañete, gerente de Marketing de Mastellone Hnos.

Los secretos para crear una picada que asombre son tres:

1. La temperatura: los quesos deben conservarse en frío y en un envase hermético, y conviene cortarlos fríos para que respondan mejor a las maniobras del cuchillo. Pero la temperatura con la que se logra su mejor expresión en boca es la de ambiente por lo que hay que sacarlos de 30 a 60 minutos antes de la heladera.

2. Ofrecer varios tipos de queso: lo ideal es que haya al menos cinco variedades. Las más apreciadas por los argentinos son, entre los quesos semiduros, el Gouda y el Estilo Campo. Entre los quesos duros, se recomienda que no falten el Sardo, un Provolone y el conocido Reggianito. Para lograr una experiencia completa, se aconseja incluir Brie o Camembert.

3. La presentación de cada tipo de queso: no se cortan todos de la misma manera. A los semiduros conviene presentarlos en cubos regulares o en láminas triangulares, los duros es mejor servirlos en láminas triangulares o en grana y con un toque de aceite de oliva, y al Brie y al Camembert se recomienda cortarlos en formas triangulares.

De este modo, cuidando la temperatura, la variedad y el modo de servirlos se logra una picada como la que sirven los expertos. “Conocer más sobre los quesos ayuda no solo a elegir mejor, pudiendo identificar diferencias por variedad y por marca, sino también a elevar la experiencia de consumo, disfrutando del queso a su temperatura ideal, con el corte apropiado y con un maridaje perfecto.”, explica Pablo Renzulli, gerente de Desarrollo y Experto Quesero de Mastellone Hnos.

Ahora bien ¿cuáles son las bondades de cada tipo de queso?

● Los semiduros ofrecen un aroma y sabor a manteca.

● El Sardo se caracteriza por su sabor bien desarrollado y su aroma fuerte, levemente salado y graso.

● El Estilo Campo, novedad de La Serenísima, aporta suavidad y frescura, y es ideal para combinar con jamón crudo en fetas, aceitunas y almendras.

Saber armar una buena tabla de queso es fundamental y, a su vez, la oferta de sabores permite maridarlos con vino tinto o cerveza, según el gusto de cada uno. En esa línea, muy pronto estará disponible la nueva Provoleta de La Serenísima Selección que, al ser centro de horma, se destaca por su singular sabor y textura, y pasará a formar parte de otro clásico de la cultura argentina, el asado del fin de semana.

La historia quesera de La Serenísima se remonta al 29 de octubre de 1929, cuando una pareja de inmigrantes italianos, Antonino Mastellone y Teresa Aiello, comenzó a elaborar mozzarella y ricota en una pequeña casa de la localidad bonaerense de Gral. Rodríguez. Las vendían en la zona del puerto de la Ciudad de Buenos Aires donde se alojaban muchos inmigrantes, entre los cuales los italianos eran sus principales clientes porque ya conocían los quesos.

Poco a poco, los productos de la marca comenzaron a venderse en las pizzerías de la calle Corrientes y fueron ganando popularidad. Así, luego de 92 años de rica historia ligada a la elaboración de quesos, envasados en origen para asegurar su máxima calidad y únicos sin lactosa, Mastellone Hnos. se convirtió en la compañía líder del mercado, reconocida y elegida por millones de familias en todo el país.

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