Los productores advierten que reemplazar el aceite de semilla de girasol por otro producto podría demorar meses.
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La escasez de la leche de fórmula en EE.UU. obligó al país a importar el producto y las perspectivas para el futuro cercano no parecen ser buenas, ya que los fabricantes advierten que la caída de las exportaciones ucranianas dificulta la producción, debido a que uno de los principales componentes proviene de ese país.

Según The Wall Street Journal que cita datos del Departamento de Agricultura de EE.UU., Ucrania es el principal exportador mundial de aceite de girasol, por lo que la reducción de las operaciones por el conflicto también provocó un aumento de su valor, que pasó de 1.500 dólares por tonelada métrica en febrero a 2.276 dólares en abril.

Las alternativas para el aceite ucraniano no son sencillas, ya que el segundo mayor productor es Rusia. Otros posibles proveedores son Alemania, Turquía y algunos países del Este de Europa. Sin embargo, conseguir el producto de un nuevo mercado requiere de tiempo para la firma de contratos y asegurar su calidad.

Por su parte, los agricultores estadounidenses, cuya producción es bastante menor a la ucraniana, aumentaron la siembra de girasol y esperan para este año una cosecha 20 % mayor a la habitual. «Hay más demanda de aceite de girasol que producto», afirmó John Sandbakken, director ejecutivo de la Asociación Nacional del Girasol.

En tanto, los productores de leche de fórmula evalúan la posibilidad de utilizar otro aceite en lugar del de girasol, como el de palma. Sin embargo, su mayor productor, Indonesia, interrumpió las exportaciones en abril luego de que el costo para el mercado interno se encareciera como consecuencia de la situación en Ucrania. Sin embargo, esa restricción fue levantada el 23 de mayo.

Además, reemplazar el aceite de girasol por otro demandaría de varios meses hasta obtener la habilitación sanitaria, ya que la leche de fórmula es un producto celosamente regulado.

La provisión de la leche infantil enfrenta problemas en EE.UU. desde el cierre de la planta de Abbott Nutrition, uno de los principales productores de fórmulas para lactantes, en Sturgis (Michigan) en marzo pasado, luego de que se encontraran muestras de una bacteria mortal conocida como ‘Cronobacter sakazakii’. Sin embargo, días atrás la compañía acordó con la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) un plan para reanudar las operaciones en el lugar.

Importación de leche

Frente a la escasez que enfrenta el país norteamericano, Washington acordó la importación desde Suiza de «1,5 millones de botellas de 8 onzas» (unos 227 gramos) de fórmula para bebés. Además, el presidente Joe Biden invocó la Ley de Producción de Defensa para garantizar que «los fabricantes tengan los ingredientes necesarios para hacer fórmulas infantiles seguras y saludables».

«El presidente exige a los proveedores que dirijan los recursos necesarios a los fabricantes de fórmulas infantiles antes que a cualquier otro cliente que haya pedido ese producto», declaró la Casa Blanca.

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