Los problemas en la logística impactan en las industrias de lácteos y carnes. Suben también las materias primas: la leche en el tambo y la carne en Liniers. Por la dificultad de traslado a precios, ya hay inflación “contenida”.
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Los productos lácteos sienten el impacto de los mayores costos, pero no pueden trasladarlos totalmente a los precios finales. (Pedro Castillo / Archivo)

El conflicto por la falta de gasoil en el sector transportista suma otro costo a la industria alimentaria, principalmente de lácteos y carnes, afectadas por las subas en la materia prima. El problema es que es cada vez más difícil el traslado a los precios al consumidor.

Las dificultades de los camiones para cargar combustible, y el consiguiente aumento en el costo, está elevando el precio de la logística. Por ejemplo, el Consejo del Transporte de Cargas Agropecuaria de Córdoba actualizó la tarifa con una suba de 18 por ciento.

Para una industria como la láctea, la materia prima, la fuerza laboral y la logística representan 85 por ciento de los costos del producto.

“El problema es que el aumento del flete se suma al resto de los incrementos. La leche del tambo sube todos los meses cinco a seis por ciento mensual y aún no está en un precio de equilibrio. El precio de la leche debería equivaler un kilo de soja o dos kilos de maíz; con los 35 centavos de dólar que vale actualmente está lejos de ese nivel”, explica Ércole Felippa, presidente de la Cámara de la Industria Láctea (CIL).

Según explica el empresario, el precio sube en un contexto donde la producción baja por cuestiones estacionales y donde la industria se ve más necesitada de materia prima. A esto hay que sumar también la energía y los envases, también en alza.

La complicación que trae el aumento en la logística es que los productos lácteos están controlados por la Secretaría de Comercio de la Nación, que fijó hasta ahora una suba de seis por ciento, que se completa con tres por ciento en mayo y otro tres por ciento en junio. Aún en este esquema hay productos (leche larga vida, por ejemplo) que ya tienen un retraso de 25 por ciento en la actualización de los precios, una inflación “contenida” por el contexto social y económico.

“El 12 por ciento que autorizó el Gobierno nacional a la leche, si se aplicara ahora, permitiría equilibrar los costos. La cuestión es que el poder adquisitivo de los consumidores no tiene capacidad suficiente para absorber estos incrementos”, agrega Felippa.

TAMBIÉN EN LA CARNE

La que por estos días también afronta una suba similar es la carne bovina; aunque desde el sector adjudican al reajuste a las características de una “semana corta”, por el feriado de Semana Santa, y a una menor oferta de hacienda. “Sucedió algo parecido para Carnaval, con subas de hasta el 10 por ciento al mostrador. En esta oportunidad puede suceder lo mismo, en determinados cortes y carnicerías, pero en el grueso el poder adquisitivo no va a convalidar nuevas subas, al menos durante buena parte del invierno”, indicaron desde la industria frigorífica.

Te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Para comentar o responder debes 

o

Notas
Relacionadas