España |25 marzo, 2020

ventas | El Covid-19 aumenta costes y frena las ventas a China

El sector agrario y alimentario ha notado una ralentización en las exportaciones a China, que se ha traducido en importantes caídas en las ventas en sectores como el vino y un importante aumento de los costes de los fletes.

El COVID-19 ha paralizado durante meses la economía de China, afectando a las relaciones comerciales que se mantienen con el sector agrario y alimentario. El impacto económico ha sido diferente según el producto de alimentación o agrario, aunque en general todos los sectores coinciden en señalar dos principales afecciones: el aumento del precio de los fletes al país chino y una ralentización de las ventas e, incluso bajada, de acuerdo con las estimaciones de las empresas y organizaciones sectoriales ante la falta de los datos oficiales de exportación relativos al mes de enero de 2020 que, a cierre de esta información, no habían sido publicados.

«Nos comentan que está habiendo bastantes inconvenientes con las navieras porque los contenedores que necesitan suministro eléctrico para mantener la temperatura los encuentran con dificultades y hay problemas para poder estar enchufados en puertos en China. Además, las navieras han subido un 50% los costes de las tarifas de transporte. Tampoco se garantiza la fecha ni puerto de entrega. A veces se deriva a otro puerto distinto del de destino y hay complicaciones en la descarga. La exportación a China se ha complicado mucho y nos lo indican en todos los sectores tanto de productos perecederos como de no perecederos, aceite, frutas, hortalizas…», explica Agustín Herrero, director general de Cooperativas Agroalimentarias de España, quien ha incidido en que estas dificultades no solo se han detectado en China, sino en general en el Sudeste Asiático porque el COVID-19 se ha extendido.

El aumento de los precios de transporte al país chino es considerable en el sector cárnico. Según los datos facilitados desde la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (FECIC), las empresas han visto subir en cuatro céntimos por kilo los fletes. Un incremento que, teniendo en cuenta una exportación de 600.000 toneladas a China, supone un sobrecoste de 24 millones de euros.

Dentro del sector cárnico, el porcino no ha sido ajeno a la situación. Desde Interporc, su director de Internacional, Daniel de Miguel, confirma problemas logísticos en las exportaciones a China y Corea porque «los contendedores tardan más en poderse despachar de entrada, aunque esta situación ha mejorado en los últimos días. Hay menos contenedores disponibles que vienen de estos países y menos disponibilidad para cargarlos de carne y, evidentemente, las navieras han aplicado como una tarifa que hace que el precio de venta sea menos competitivo. Es una situación que parece que también va mejorando en los últimos días».

En el sector lácteo, este encarecimiento también supone un inconveniente porque «una gran parte de nuestra competitividad al enviar leche a China es precisamente lo barato que eran los contenedores de retorno al país», asegura Luís Calabozo, director general de FENIL (Federación Nacional de Industrias Lácteas), quien apunta a su vez problemas con la actividad portuaria porque «los empleados de aduanas estaban confinados en sus casas y esto hizo que en varios puertos hubiera problemas con la mercancía que llegaba en barco y en la descarga y, a partir de ahí, que hubiera dificultades en el flujo de abastecimiento, aunque las autoridades chinas -al ser un alimento imprescindible-, han tratado de mantener los flujos de manera rápida y urgente».

Este aumento en el precio de los fletes no solo afecta a los alimentos, sino también a otras producciones agrícolas como la alfalfa. «El precio ha aumentado mucho. En nuestro producto -que no es de un grandísimo valor añadido-, si el flete no es barato, ya no salen los números. Nos va a complicar mucho las exportaciones a China -país en que precisamente las ventas estaban aumentado-, y a todos los mercados como Oriente Medio y Emiratos Árabes», asevera Luís Machín, director gerente de la AEFA (Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada), quien expone que «el mercado está más parado de lo normal y se ha notado bajón en los movimientos comerciales».

Ralentización de exportaciones

Los problemas con los fletes no son los únicos. También el impacto se ha notado en las relaciones comerciales. El vino es uno de los sectores que más se ha visto afectado por la paralización de la economía china. «Del cuestionario que han respondido nuestras bodegas, se puede extrapolar el daño producido en las ventas. Partiendo de datos importantes porque China es el cuarto país en exportaciones y representa el 18% de las ventas exteriores de las bodegas y el 22% en el caso de las pequeñas y medianas, lo que nos dicen es que el 94% de nuestras bodegas se ha visto afectadas por la situación de China. De ellas, el 42% califica la situación de grave o muy grave. A casi la mitad de las bodegas les ha afectado mucho», afirma José Luís Benítez, director de la Federación Española del Vino (FEV).

La pérdida de ventas se cifra en torno al 80% en los meses de enero y febrero de 2020 en comparación el mismo período de 2019. Además, el 15% de las bodegas afirma que ha perdido más de 100.000 euros en exportaciones en ese período, superando la cantidad de un millón de euros entre todas las bodegas que han contestado la encuesta. Incluso, hay empresas bodegueras que han visto caer las ventas un 100% en enero en términos interanuales, mientras que en febrero -aunque aún quedaba una semana para acabar el mes cuando se respondió la encuesta-, han descendido en el 90%. «En términos económicos, una bodega nos ha comentado que, en relación a un importador exclusivo, las compras han pasado de 300.000 euros en enero-febrero de 2019 a 2.000 euros en el mismo período de 2020», añade Benítez.

El sector del vino mira al segundo trimestre del año con la esperanza de que la situación se normalice, pero la realidad es que «ha habido un parón muy grande porque el mayor consumo de vino de calidad y envasado se produce con la celebración del Año Chino durante el que, en esta ocasión, no ha habido consumo». Esto se ha traducido en una falta de nuevos pedidos o cancelación de los que estaban ya en marcha, así como en la retención de mercancías o paralización de envíos en origen. También las empresas bodegueras han aplazado eventos o acciones promocionales.

Otro de los sectores afectados es el lácteo, comercializándose principalmente en el país chino leche líquida y, en menor medida leche en polvo y quesos, alcanzando las exportaciones las 15.839,4 toneladas de productos lácteos en 2019. «China es un mercado importante para todos los proveedores de la Unión Europea. El mayor problema que vemos es que la ralentización, cuando no el bloqueo de algunos puertos que se está produciendo en China, hace que aumente el stock en Europa. Estos stocks acabarán con un exceso de oferta y excedentes en el mercado europeo, que pasarán a España y habrá problemas para el sector y la industria por los precios bajos y, probablemente, para toda la cadena de valor del sector lácteo», afirma Luís Calabozo, director general de FENIL (Federación Nacional de Industrias Lácteas).

Además, «la demanda de China ha caído por la dificultad logística de suministro y no porque hubiera bajado la preferencia del consumidor. La demanda que no se haga ahora es difícil de recuperar porque no es efecto de acaparamiento como en el mercado interior. Esto puede pesar sobre los mercados y en la actividad del sector lácteo europeo y, por efecto dominó, llegar al español», matiza Luís Calabozo.

Menos preocupante parece la situación en el sector cárnico. Desde la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (FECIC), señalan una ralentización de las exportaciones, aunque «es asumible por las empresas» y «parece que se va recuperando».

Pendientes de Europa y España

La llegada del COVID-19 a Europa y España también está poniendo trabas a las relaciones comerciales, sobre todo en Italia, tanto en exportación como en importación por todos los controles que se están haciendo. Las dificultades sobre todo se concentran en el mercado italiano de vacuno en vivo para exportar, aunque por otro lado Italia tiene problemas en hortofruticultura, lo que está haciendo que se incremente la demanda de frutas y hortalizas. Fuera de Italia, en general, hay normalidad en la mayor parte de los países e, incluso, se observa una demanda ligeramente creciente -por la disminución de las importaciones desde Italia-, en los mercados de Francia, Alemania o Países Bajos, entre otros.

En el caso de España, se está notando un repunte del consumo de frutas y hortalizas por la fuerte demanda. «La distribución está aumentado la demanda de cítricos, aceite de oliva, arroz, patatas, cebollas y otros productos menos perecederos y no perecederos», señala Agustín Herrero, quien explica que las cooperativas han tenido que ampliar los turnos de trabajo para suministrar toda la demanda, reafirmando «nuestro compromiso de siempre, pero ahora más, por ofrecer productos de calidad, seguros y saludables y por mantener el suministro». Pese a ello, en algunos casos como el arroz hay problemas para abastecerlo ante la explosión de demanda y como consecuencia del límite de la capacidad productiva. Por el contrario, en el canal Horeca, se estima una disminución -principalmente en el sector del vino-, por el Estado de Alarma y la suspensión de fiestas como, por ejemplo, la Semana Santa.

De momento, en el sector lácteo se detecta «tirón» en el mercado interior, cubriéndose la demanda a pesar del efecto de acaparamiento de alimentos. No obstante, se prevé que se pueda producir una disminución por el cierre de colegios, comedores y restauración. En el porcino, la demanda continúa pero también existe preocupación por la incertidumbre ante esta pandemia y por el hecho de que se realice alguna recomendación o restricción de movimiento, que «quizá pueda afectar o que la crisis pudiera ir a más. Dependemos siempre de las medidas que puedan adoptar las autoridades sanitarias y las restricciones», inciden desde Interporc.

Desde Cooperativas Agroalimentarias de España también muestran su preocupación «por lo que pueda suceder y cómo va a evolucionar. Hay mucha inquietud en todo lo que tiene que ver en fabricación y la logística ante un positivo por COVID-19 en las fábricas alimentarias, mataderos, central hortofrutícola, puertos, logística… y la posible repercusión a los productores en origen».

Las acciones comerciales se paralizan

Los efectos del COVID-19 han ido más allá de las dificultades en las relaciones comerciales y en el transporte en el sector agrario y alimentario. Muchas empresas y organizaciones sectoriales han tenido que aplazar las diferentes acciones comerciales que se iban a realizar en China, además de dejar de asistir a ferias clave. Una situación a la que ahora hay que añadir la cancelación de eventos feriales en Europa y España. Por ejemplo, AEFA ha cesado la actividad promocional y eventos en este primer trimestre y no ha acudido -por su anulación- a Agriteq, que se iba a celebrar en Qatar el 16 de marzo. Tampoco asistirá a China a la feria láctea que se iba a celebrar en julio en Wuham por su cancelación. Pendiente está a su vez de la evolución de la pandemia, la organización de una misión inversa con China prevista para julio.

El cartel de «cancelado» también se ha puesto en las acciones promocionales en China y la asistencia a ferias como ProWein, que es clave para que las pequeñas y medianas bodegas cierren acuerdos. Además, también se aplaza la campaña que la Interprofesional iba a empezar en España en abril. En Interporc, que no descartan recurrir a la promoción online, se han tenido que postponer algunas acciones y eventos, así como la participación en la Feria Alimentaria de Barcelona, cuya celebración se ha trasladado a septiembre, y en SIAL, en China, que se quiere aplazar.

¿Qué sucede con las cotizaciones internacionales?

El COVID-19 también está repercutiendo en las cotizaciones internacionales de productos como, por ejemplo, la leche en polvo. «Se ha producido una caída importante de los commodities lácteos por el coronavirus en el mercado mundial», ha señalado Luís Calabozo, de FENIL. Un descenso considerable que ha quedado reflejado en el mercado de futuros de lácteos de Nueva Zelanda con la subasta GlobalDairyTrade (GDT).

Menos claro está el impacto en los cereales. Desde KPMG, han indicado que «la crisis está generando distorsiones importantes en los procesos industriales, en los flujos comerciales y en el consumo y, al igual que ocurre con otras materias primas, indicadores como el mercado de futuros de cereales anticipan una caída generalizada de los precios» en maíz, trigo, avena y arroz.

Sin embargo, desde ACCOE (Asociación del Comercio de Oleaginosas de España), Alfonso Palomo, miembro de su Junta Directiva y director comercial de la empresa Mariano Palomo (comercializadora de cereal a nivel local, nacional e internacional), ha apuntado que «la última bajada de las materias primas importante que ha habido ha sido provocada también por la caída del petróleo por los acuerdos de la OPEP, que ha arrastrado a muchas materias primas. Lógicamente, dentro de las bolsas, está afectando a nivel europeo y mundial».

Palomo ha aclarado que «los cereales se mueven por razones fundamentales -cosecha o tiempo y consumos- y luego están los factores políticos y sanitarios como los que se están produciendo, que son muy ajenos a lo que son los fundamentales del mercado. Es lo que ha arrastrado junto con el petróleo que, con otras commodities, van a la par. Esto ha provocado que las pantallas sufran descensos, pero luego paralelamente está el físico, es decir, la realidad del cereal, que no ha sufrido un descenso considerable como hemos podido observar en las bolsas de materias primas».

«La bajada de las bolsas de cereales, por ejemplo de París, no ha sido tan fuerte como la de valores», aunque «no sabemos qué efecto puede tener la pandemia y el hecho de que ciertos países tengan que aislarse y haya poca fluidez en el tráfico de mercancías. Esto, en lugar de bajar los precios, los encarecería. No sabemos con exactitud qué pasará con el coronavirus», concluyen desde ACCOE.

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