Por qué no ponemos la misma devoción y estamos así de acuerdo para hacer hinchada cuando el equipo que juega es el de nuestra matriz productiva.
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
equipo
En el campo está nuestro principal equipo, es la bandera en nuestra camiseta.  Ph: Gentileza de Emmanuel Zappa
Se ha leído bastante estos días en las redes, que exigimos más de un equipo de fútbol que de nuestros políticos, y lo que puede en principio sonar como una antipatía es en realidad un paralelismo que nos llama a la reflexión. 

¿Cómo hacemos para que ese sentimiento de pertenencia se convierta en compromiso para potenciar a nuestra Nación?

No es porque debamos estar menos pendientes del mundial o ser menos felices por los logros de nuestro equipo, sino porque deberíamos poner la misma devoción y estar así de acuerdo para hacer hinchada cuando el equipo que juega es el de nuestra matriz productiva. 

Argentina es un país líder en producción de alimentos, con industrias de pequeña, mediana y gran escala en los sectores de agricultura y ganadería vacuna. Ese es nuestro principal equipo, la bandera en nuestra camiseta. 

Y es tan así, que si el gobierno necesita dólares ¿a quién acude? A su sector más productivo: el campo.

Entonces, ¿de qué manera podemos lograr que, así como el país se para, vestido de celeste y blanco para alentar a la selección de fútbol, con esos mismos colores y esa misma emoción se una para defenderlo cómo guerreros, para hinchar por el sector que mueve la aguja de nuestra tan vapuleada economía, tomando por lanza y cábala el compromiso de transformar, para bien, a nuestra nación? 

El campo no puede parar. El campo es una perfecta máquina biológica que no puede cerrar sus puertas el viernes y retomar el lunes. El campo no puede dejar de producir, y menos la lechería, para aleccionar al que lo sangra. Pero sobre todo el campo, no puede seguir soportando los embates de quién debiera mega facilitarle las cosas.

En un comunicado con fecha de hoy, las cámaras que nuclean a las industrias lácteas argentinas, el Centro de la Industria Lechera (CIL), la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (APyMEL) y la Junta Intercooperativa de Productores de Leche (JIPL), expresaron su profunda preocupación por los efectos negativos que tendrá sobre toda la cadena el reciente restablecimiento del Programa de Incremento Exportador, más conocido como “dólar soja”. Hicieron lo propio días atrás Pylacor y la mayoría de las entidades del campo.

 

El Gobierno prometió compensaciones para amortiguar el impacto de la medida. Sobre todo, en al sector lechero en donde hace más mella el costo al que se disparó el alimento balanceado.

Lo que no se sabe aún es cómo. Todavía es un misterio. Hay demasiada preocupación y muy poca acción.

La Secretaría de Agricultura de la Nación también prometió a las economías regionales una reducción en los aranceles de exportación, lo cual en teoría estimularía las exportaciones del sector para el inicio del 2023.

Consumir lácteos hace bien. Los produce el campo argentino. ¿Qué es lo que falta para que todo el país se ponga la camiseta y salga orgullosa e identificada, a hacerle hinchada?

 

Valeria Guzmán Hamann

EDAIRYNEWS

Te puede interesar

Para comentar o responder debes 

o

Notas
Relacionadas

Cerrar
*
*