Argentina |10 septiembre, 2019

negocio | El negocio de leches vegetales ya mueve $ 200 millones y atrae a las multinacionales

Dos mil diecinueve puede considerarse como el año en el que comenzó a explotar el negocio de las leches vegetales en Argentina.

Tras un desarrollo incipiente el año pasado, la entrada de varios jugadores locales permitió un crecimiento exponencial de la industria, que ya mueve más de $ 200 millones en el país, según relevó El Cronista entre las principales compañías.

Desde el sector, estiman que, a pesar de que los saltos del tipo de cambio redujeron sus márgenes de rentabilidad, cerrarán el año con una producción superior a los 3 millones de litros. A esto se le suma que, antes de fin de año, Danone lanzará la venta directa en dietéticas y supermercados de su marca de leche de almendras Silk.

“La Argentina suele ser pionera, pero en este caso puntual estaba atrasada en la cuestión. Por caso, Chile tiene góndolas gigantes con hasta 15 marcas de leches alternativas; Panamá también. A todos, nos pasó que encontramos un nicho que podía funcionar bien y creo que este año se hizo más profesional”. Asegura Marcelo D’Abramo, dueño de Better Foods, firma creadora de la marca Vrink.

Impulsado por los nuevos hábitos de consumo que apuntan a una alimentación sin productos de origen animal, la elaboración de leches vegetales comenzó de forma casera y, más tarde, pasó a venderse en botella de vidrio. La corta vida útil de este producto llevó a que, recién en 2018, las empresas del sector decidieran evolucionar hacia el envase en tetra, que le da mayor versatilidad al negocio para expandirse.

Una de las que tomó la delantera en la industria, en febrero de 2018, fue Tratenfu, que, para este año, prevé vender alrededor de 1,2 millón de litros. En su portfolio, figuran leches de almendras, de coco y de castañas, y, próximamente, lanzará la de arroz.

“Lo que habíamos previsto en 2017 sucedió. Esto es una tendencia mundial y había una necesidad no satisfecha en Argentina”, indicó Santiago Leber, director de la compañía. La empresa proyecta cerrar el 2019 con una facturación de $ 90 millones.

Otro player importante es Vrink, el cual había iniciado operaciones con la marca Vilk pero tuvo que cambiarlo por un conflicto legal con Silk, de Danone. Su matriz, Better Foods, cuenta con SanCor como copacker y principal vendedor en el segmento de consumo masivo. En lo que va del año ya vendió 550.000 litros y espera terminar el ejercicio con una producción mensual promedio de 100.000 litros. Además, planea, en el corto plazo, exportar a Chile, Paraguay y Uruguay.

El desarrollo del mercado argentino, a partir de las inversiones de compañías locales, captó el interés de algunas de las principales lácteas que, según le revelaron a El Cronista, ya comenzaron a pensar en incorporar estos productos a su portfolio. La primera en dar el paso fue Danone que trajo al país Silk a través de su alianza con Starbucks. El holding francés se hizo con la marca en 2016 cuando compró WhiteWave por u$s 4000 millones. Para principios del corriente trimestre, espera abrir la venta a dietéticas y supermercados, y estima un volumen de ventas de más de 6000 litros por mes.

“Es un mercado que está en pleno auge y tiene potencial de crecimiento. Nos permite desarrollar otros productos de origen vegetal, adyacentes a las leches alternativas”, expresa Carolina Méndez Acosta, gerente de Marketing de Silk. Por el momento, el producto es importado desde México, pero evalúa producir localmente a partir de 2020.

Según los productores argentinos, la llegada de jugadores de mayor tamaño a la industria ayudará a agrandar la torta de mercado, aunque, advierten, los locales tendrán ventaja.

“Nuestro target tiene un sentimiento de pertenencia con las marcas nacionales porque sienten que los escuchan más que los masivos”, afirma Flavio Da Rold, gerente general de Pampa Vida. Y agrega: “Si hubieran entrado en 2018, estaría un poco más complicada la cosa para nosotros, pero hoy no es una amenaza aunque sí hay que estar atentos”.

Con el objetivo de convertirse en “La Serenísima de los productos apto veganos”, Pampa Vida inició sus operaciones en 2019 con una desembolso inicial de u$s 170.000 por parte de nueve socios inversores y, para fin de este año, espera tener una producción promedio de 50.000 litros por mes. Actualmente, se encuentra desarrollando quesos, yogures y mantecas sin contenido animal para sumar a su cartera de productos.

Los movimientos del tipo de cambio, especialmente los de las últimas semanas, fueron un golpe para el sector cuyo principal insumo, la almendra, está dolarizado. Un empresario ligado a la industria calcula que para elaborar 280.000 litros de leche de almendras, la inversión aproximada es de u$s 170.000. Esto también llevó a que varios empresarios tuvieran que retocar los precios de sus productos, que se comercializan a valores que van desde los $ 130 hasta los $ 170, el doble del costo de la leche vacuna en los supermercados.

«El proyecto originalmente era competirle a la leche animal en precio y seguimos con esa idea, pero con la almendra dolarizada, es difícil sostenerlo», explica D’Abramo.

“Eso también fue una barrera para las marcas del exterior, no van a jugarse a importar hasta que sea un negocio muy grande para que les funcione”, apunta Federico Nelson, socio gerente de Arfoods, creadores de Cocoon. En tanto, Leber afirma: “Se redujo la rentabilidad, pero seguimos apostando al mercado”. No obstante, Da Rold señala que el consumo no se redujo en la misma medida que en otros sectores porque “el target, que es una clase media y media-alta, se resiste a la crisis”.

El crecimiento de las dietéticas, en particular gracias a las franquicias, también fue una variable que incidió en la industria. Algunas firmas, como Cocoon, apuestan por los supermercados como su principal punto de venta, mientras que Lemy se enfoca en las cafeterías, heladerías y hoteles mediante la venta de bidones de 1 y 2 litros.

“Le vemos más potencial a la venta a comercios que a consumidor”, resalta Danilo Antonio, cofundador de la marca. La pyme tiene su propia planta ubicada en San Martín donde elabora unos 10.000 litros por mes.

Para 2020, las firmas proyectan seguir aumentando la producción, además de incorporar nuevas opciones a su portfolio. Algunas se aventuran a desarrollar unidades individuales para consumos de impulso y otras lanzarán leches sin azúcar y otras saborizadas de vainilla y chocolate.

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1 Comentario

  • Es muy bueno que se diversifique la oferta de alimentos saludables para la población. Tanto de orígen animal como vegetal. Pero por favor, demos un adecuado tratamiento a estos temas y llamemos a las cosas por su nombre.
    No me parece bien hablar de «leches vegetales» ni de «sustitutos de la leche». Porque no lo son. Cada alimento tiene sus virtudes y sus limitaciones, y debe apoyar la promoción de su consumo en las mismas. No en referencia a la leche, que es otra cosa, no reemplazable por estos nuevos productos.
    Cuando compro un jugo de naranjas, no me dicen «aporta X% más de vitamina C que la leche». Simplemente me hablan de sus virtudes y de lo rico que es. Y por supuesto resultaría ridículo que alguien ofreciera «leche de naranja». OK.
    ¿Porqué entonces no hablamos de «jugo de almendras» o «bebida de avena? porque en ninguno de los dos casos estamos ante «leche» ni ante un «sustituto» de la misma.
    Obviamente, que por su aspecto similar (líquido blancuzco), se presta para capitalizar el prestigio bien ganado por la leche entre los seres humanos, a través de milenios. Pero me pregunto ¿No están «parasitando» así nuestro noble alimento?
    E insisto: por favor, manejemos este asunto con cuidado y responsabilidad. Que será mejor para todos.

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