El petróleo se desplomó en los mercados mundiales por el coronavirus y desacuerdos entre los principales productores. Se trata de la caída más fuerte desde 1991, durante la guerra del Golfo y son los precios más bajos de la última década.
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Si las perspectivas mundiales para el sector lechero venían complicadas con la irrupción del coronavirus la caída del precio del petróleo con la que amaneció este lunes no hace más que confirmar los peores presagios para el futuro inmediato.
La relación entre el precio del petróleo y la leche en polvo tiene una larga historia. La mayor parte de los productores petroleros son importadores de leche en polvo. Si bien desde la irrupción en el mercado mundial de China se observó un mayor distanciamiento entre ambos índices, la actual parálisis del gigante asiático por el virus no hace más que aumentar la incertidumbre en el mercado.
El petróleo, un insumo y un precio clave de la economía mundial, se desplomó este domingo por la noche en los mercados mundiales a raíz del fracaso de las negociaciones entre los principales miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para renovar el acuerdo de cuotas de producción que vence a fines de marzo.
Es el colapso de precios más importante desde la guerra del Golfo, en 1991. Esto es, la caída más fuerte en casi 30 años.
La lógica y realidad económica indican que en los países petroleros cuando aumenta su ingreso por cuenta de un mejor precio del barril, se fortalece su poder adquisitivo, por lo que se demanda más leche, haciendo que la cotización, especialmente de la leche en polvo, tienda al alza. Cuando sucede a la inversa, los precios se desploman.
Y como si fuera poco, no llueve.
Damián Morais

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