“Mis amigos lo llamaron así porque tiene el galpón de compost donde viven las vacas y los robots que las ordeñan”
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Martín Bono es sinónimo de la avanzada en lechería. Por el año 2018 inició un proceso de modernización del tambo familiar en la localidad cordobesa de Oliva, incorporando enormes tinglados para que las vacas tuvieran reparo y camas donde están más cómodas. Eso elevó su producción y le despertó la curiosidad por dar un paso más. Sucedió entonces que otro empresario de la zona decidió venderle con muchas facilidades otro establecimiento cercano, que no solo se maneja estabulado sino que tiene tres robot de ordeñe en funcionamiento. Sus amigos lo bautizaron como “el Disney de los tambos”.

“Lo llamaron así porque tiene de todo. Tiene el galpón de compost donde viven las vacas, tienen los robots que las ordeñan. Es el mismo sistema del tambo familiar, la diferencia es que allá el ordeñe es en una sala convencional y acá ordeñan tres robots”, dijo Bono a Bichos de Campo. El establecimiento luce impecable. Para que se parezca a un parque de diversiones incluso tiene pintadas las paredes con las manchas negras tradicionales de las vacas Holando.

Para este productor la robotización del proceso también ofrece grandes ventajas, y además no le quita trabajo a los operarios sino que permite que se atiendan otras tareas claves en la producción, y quizás más estratégica. En el tambo Disney no hay demasiadas vacas en ordeñe, unas 180, pero allí están instaladas tres familias y se generan cerca de diez puestos de trabajo permanentes.

“En este tambo te ahorrás el ordeñe pero los chicos alimentan a las vacas, mueven la cama, se hace limpieza, se controla con tecnología qué vaca tiene mastitis, qué vaca se vino a pique con los litros. Con los collares (equipados con chips y sensores) se ven los picos de celo para inseminarlas y preñarlas mejor. Trabajo hay mucho”, consideró el productor.

Mirá la nota completa acá:

Por otro lado, algunas mejoras como los techos (o establos) permiten tener mejoras respecto al aprovechamiento de la superficie del campo.

“Defiendo el techo por una cuestión de oportunidad de la tierra, por el costo de los alquileres. Permite intensificar. Este campo son 70 hectáreas, que tienen 55 de aptitud agrícola, el resto no se siembra. Esa superficie con un sistema de estos puede llegar a dar 8.000 litros de leche por día, con 180 vacas en ordeñe. Cada robot tiene capacidad para ordeñar 60 vacas 3 veces por día”, indicó Bono.

A continuación agregó: “En un sistema pastoril sacás entre 18 y 22 litros por vaca. En un sistema de estos estamos en 40 litros, duplicás la producción”.

Para eso las caravas electrónicas y los collares son clave, ya que no solo permiten que la vaca circule por sí sola entre el corral de espera, el comedero y la sala de ordeñe, sino que mide su actividad anticipando los periodos de celo e indicando el mejor momento para inseminarlas. También alertando con anticipación si tiene alguna enfermedad que merezca una visita del veterinario.

“En el futuro los tambos, por una cuestión de eficiencia, van a tener que ir adoptando tecnología. En la mayoría de los tambos en el futuro van a haber puertas apartadoras y collares que miden celo y rumio, porque eso también facilita el trabajo de la gente y lo vuelve más eficiente. Creo que lo va a pasar, como en tantos otros lados, es que se va a achicar la cantidad de productores y se va a concentrar más la cantidad de vacas. Hay robots en planteos grandes y en tambos familiares”, afirmó.

Aún así sostuvo que posiblemente el porcentaje de las salas de ordeñe tradicionales supere siempre a las salas robotizadas por una cuestión de costos.

–Productivamente, ¿vale la pena tener un robot?– le preguntamos. La marca elegida para este tambo es De Laval.

-El trabajo que hace el robot es espectacular, ordeña cuarto por cuarto (de la ubre). Si un cuarto se vació de leche retira esa sola pezonera y deja los otros. Vacía a la vaca al 100% y le hace un perfecto trabajo de pre-ordeñe. Pero un tambo bien manejado también tiene buenos resultados de calidad de leche.

-Fuimos a tu tambo estabulado en 2018, ahora volvimos a este robotizado en 2022. ¿Con qué nos vamos a encontrar en el 2026?

-En el tambo familiar seguramente haya una sala de ordeñe nueva con un galpón mas, por lo menos, para más vacas. Y acá haremos un espejo y meteremos tres robots más. Pero vamos paso a paso porque hay muchas cuentas que pagar.

Te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Para comentar o responder debes 

o

Notas
Relacionadas