Argentina |23 junio, 2018

Productores | El tambo del Abel Marinelli, cerca del techo

El tambo de Marinelli es un ícono de la lechería cordobesa y se acerca a lograr una productividad de 20.000 litros por hectárea/año, con 27 litros por vaca/día, tras recuperar terreno perdido por años duros, signados por limitantes climáticas, sanitarias y de mercados.

Estuvimos en Monte Chico, el tambo de Marinelli ubicado en el Paraje la Herradura, a poco más de 20 kilómetros de la ciudad de Villa María, donde recorrimos el sistema de producción, charlamos con su equipo de trabajo y asesores.

El abuelo de Abel Marinelli llegó desde Italia en los albores del siglo XX y se instaló en Froilán Palacios, un pueblito cerca de la ciudad de Rosario. “En 1933 se instaló en un tambito entre Zavalla y Pujato, y yo tenía una foto del año 1922 donde estaba mi padre, con 13 años, en una jardinera con 20 tachos, ¡eran mil litros!, un tambo grande para esa época. Entregaban leche a Cotar, y luego mi padre alquiló un campo con tambo, en Casilda. Mi padre tuvo 15 hermanos y todos, tanto varones como mujeres, dependían de la vaca lechera”, cuenta Abel Marinelli.

-¿Cómo comenzó su derrotero como productor, ya independiente de su padre?
-Yo pude ir a la escuela hasta tercer Año y luego comencé a hacer mi propio camino, siempre en el tambo. Alquilaba un campito pero después me lo pidieron, pues ya comenzaba el furor de la soja, así que tuve que desprenderme de las vaquillonas y analizar hacia donde iba a rumbear. Así, llegué a Ballesteros, dado que mi madre tenía hermanos en Morrison, eran todos agricultores, y por eso la zona no me era extraña.

Cuenta Marinelli que no eran tiempos fáciles. Había comprado 110 hectáreas pero apenas comenzada la década de los años 70 hubo una sequía que se extendió casi 11 meses, y luego El Rodrigazo terminó de echar por tierra su proyecto productivo. Tuvo que vender, liquidar vacas y comenzar de nuevo…

“Con un amigo recorrimos toda esta cuenca y pasé por La Herradura. Me gustó la zona, vi la aptitud de las tierras, y así es que en 1980 pude hacerme de 110 hectáreas. Es una buena zona, agroecológicamente apta, con un régimen de lluvias aceptable, en torno a los 700/800 mm, salvo en los últimos años que precipitaron casi 1500”, recuerda.

-Cuando comenzó en La Herradura, ¿la idea era seguir con el tambo?
-Sí, pero no tenía vacas, solo me traje 10 terneras y así es que vivimos un año con el salario de mi mujer. Tenía pasto y ordeñaba 70 litros, y cierto día en un remate de Reguera y Montalvo salió a remate todo el plantel de una cabaña y me ofrecieron pagar a plazos. Ahí me pude hacer de algunas vacas y pasé a ordeñar 300 litros. Era 1982…

-¿A quién vendía esa leche?
-A Abolio y Rubio. A ellos les vendí la producción por casi una década, hasta el 92
La producción era netamente pastoril, y de a poco se fuer integrando algo de alimento balanceado. De a poco, se iba instalando la necesidad de producir incorporando tecnología y poniendo el acento en el manejo.

“En el 81 lo conocí a Oddino y creo que allí es cuando nos planteamos el tambo desde otro lugar. Al tiempo logramos atraerlo y conformamos un grupo de tamberos que llamamos Ruta 9. Al principio vinieron los amigos Krosting, Anastasía, Otaduy, Cagnolo y Sobrero, Loza y Pedro Abello, entre otros amigos. Traíamos especialistas en pasturas, venían técnicos del Inta, las empresas daban charlas y un grupo comenzamos a viajar para ver experiencias en Norteamérica, a aprender sobre manejo y otros temas. Fue muy importante el trabajo conjunto, nos juntábamos y compartíamos experiencias y por eso cuando se disolvió me produjo mucha tristeza”.

En uno de esos viajes, Marinelli vio experiencias de confinamiento de animales para producción lechera y eso sembró la simiente de lo que vendría en los años siguientes. “A año siguientes logré comprar 41 hectáreas más. En el año 93 volvimos a Estado Unidos con Oddino y de ese viaje incorporamos el mixer y a partir de eso sacamos la ración del tambo y la llevé a los comederos”, repasa.

-¿Cuándo comenzó a ensilar granos para integrar las raciones?
-En el año 94. Hacíamos picado fino, recuerdo que ese año hice riego por inundación, fue un arduo trabajo. Pensaba regar 20 hectáreas y solo hicimos 8, y la diferencia de rendimiento fue notable. A la mañana comían alfalfa y a la tarde noche ray grass, y así el animal comía, rumiaba a partir de una dieta equilibrada.

-Y, ¿cuándo se integra la genética al combo productivo? ¿Desde cuándo insemina?
-Desde el año 84. En un viaje a Buenos Aires pude ver animales que me parecieron el biotipo ideal y de allí pude dar con el vendedor de semen. Lo fui a ver a Pedro Testa y desde esa época me provee Reproductores.

-¿Qué tipo de vaca buscó? ¿Es independiente del sistema?
-A mí siempre me gustó la vaca grande, de línea, alta, de costillas amplias, que coma y que produzca, me gusta más que las vacas chicas, y creo que lo he logrado. Diría que la genética es uno de mis orgullos en el esquema productivo.

-Y el encierro total, ¿cuándo ocurrió? ¿Hay vuelta atrás?
-Fue en el 2000. No, se trata de una estrategia de producción intensiva, no podríamos sostener esta cantidad de animales en este espacio de campo.

-¿Cree que Monte Chico está llegando al límite de eficiencia? ¿Está conforme con el nivel alcanzado?
-Nunca estoy conforme. El límite es mi edad, si supiera que voy a vivir 10 años más encararía otros desafíos. Quiero encarar nuevos proyectos pero no de largos plazos, y ver cómo mis hijos se integran al proyecto, no quiero hacer cosas a medias.

-¿Y el personal? La gente que trabaja con usted dice que tiene buena relación con usted. Se ven como un equipo.
-Siempre he tenido muy buenos auxiliares. Ninguno de los responsables de tambo ha estado menos de 7 u 8 años conmigo. Creo que tiene que ver con el trato: nunca he venido a los gritos, si ha habido una diferencia nos sentamos y lo charlamos. Con Carlos Oddino charlamos a fondo sobre todo, y cuando acordamos algo lo implementamos de inmediato.

-¿Qué mensaje les quiere acercar a los productores lecheros, y a la lechería en general?
-Creo que tenemos mucho futuro, a pesar de que hay tambos que dejan la producción. Eso me da tristeza pero es necesario seguir, tratando de corregir, buscando cambiar.

Autor:
Fuente: TodoAgro
Link: http://www.todoagro.com.ar/noticias/nota.asp?nid=36955

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