Después de que la empresa que la adquiría le haya comunicado que no la recogerá más porque no le sale a cuenta || Granja con una treintena de vacas de ordeño y más de medio siglo de tradición en Tremp.
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© El ganadero Manel Olsina en su explotación de bovino de leche, en Tremp. I. C. M.

La crisis que atraviesa desde hace años el sector lácteo está acabando con los productores de bovino de leche de la provincia de Lleida. En la comarca del Pallars Jussà, prácticamente no quedan ganaderos que apuesten por él. Manel Olsina es la excepción. Continúa al pie del cañón dirigiendo una explotación que produce leche de vaca.

Está situada en el término municipal de Tremp y tiene más de medio siglo de vida a sus espaldas. Es una granja pequeña, en la que se ordeñan entre 30 y 35 vacas, y que busca la calidad antes que la cantidad, manifiesta su propietario. Ahora, sin embargo, se ha quedado sin su cliente más importante.

Afirma que la empresa que le adquiría la leche dejará de recogérsela porque ya no le sale a cuenta hacerlo. La situación que explica el ganadero revela cómo se desmorona el sector de la leche de vaca en la zona.

Relata que, hasta ahora, la empresa que adquiría su leche compraba no solo su producción, sino también la de otra granja ubicada en la Vall Fosca, que contaba con más cabezas de ganado que ordeñar. El camión recogía la leche de ambas explotaciones.

Ahora que acaba de cerrar la granja de la Vall Fosca ya no les sale a cuenta pasar por la de Olsina a recoger la leche, lo que aboca a este ganadero a una situación delicada, con un producto al que no le puede dar salida.

Está buscando alternativas y ha dado con un comprador al que abastecer de leche una vez por semana, pero es insuficiente por sí solo y necesita más clientes para que la explotación pueda sobrevivir.

LLAMAMIENTO A TRAVÉS DE LAS REDES SOCIALES QUE SE HA HECHO VIRAL

El llamamiento de Manel Olsina para encontrar nuevos clientes a los que colocar su producción de leche de vaca se ha convertido en viral en Twitter. El usuario Sinyó de Miravet publicó el viernes un tuit en esta red social y ya ha obtenido alrededor de 700 retuits y cerca de 500 likes. Detrás de este perfil se encuentra Iban Campos Mirabet, de Talarn, que el mes que viene tiene previsto empezar a producir quesos en este municipio del Pallars Jussà.

Campos está ayudando a Olsina a dar con nuevos clientes, debido a que él no puede asumir la producción de la granja porque únicamente tiene licencia para trabajar con leche de oveja.

“De momento hemos descartado tramitar la licencia para trabajar con leche de vaca porque se necesita una solución inmediata y los trámites llevarían tiempo”, explica el promotor de la marca Formatges de Pallars. Por otro lado, también hace hincapié en que Olsina fue el propietario de la última lechería que hubo en Tremp y que tuvo que cerrar cuando cambió la normativa hace 10 años. “Los que más perdimos entonces fuimos los consumidores”, afirma.

UN SECTOR EN CRISIS QUE VA PERDIENDO EXPLOTACIONES

La consecuencia más palpable de la crisis que atraviesa el sector del bovino de leche desde hace años es la continua desaparición de explotaciones.

Como publicó SEGRE el domingo pasado, cada trimestre desde 2017 cierran, de media, dos explotaciones de este sector en la provincia de Lleida. Solamente en la comarca del Alt Urgell siguen operando más de una cincuentena de granjas.

Los productores leridanos de leche de vaca perdieron en junio 4,5 céntimos por litro que produjeron

En total, según datos de la conselleria de Acción Climática referidos a julio, son 52, que poseen 8.581 vacas y representan poco más del 12% del total de las explotaciones del sector en Catalunya.

La situación es más delicada en el Pallars Jussà, donde, en base a los últimos datos del departamento que encabeza Teresa Jordà, en julio quedaban solo 56 vacas de ordeño. A finales del año pasado eran 435.

Esta realidad se explica de manera sencilla al sacar las cuentas. El último informe oficial de la Generalitat señala que, de media, cuesta 37,56 céntimos producir un litro de leche. Sin embargo, en junio se pagaba el litro a 33,06 céntimos. Así, por cada litro de leche ordeñado, los ganaderos perdían 4,5 céntimos.

Si en junio produjeron en Lleida 24,14 millones de litros de leche de vaca, las pérdidas acumuladas entre todos ellos fueron millonarias.

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