Una cláusula contractual que obliga a reclamar la deuda ante la Corte Española de Arbitraje complica el proceso para lograr el abono de la materia prima que les debe un primer comprador. La empresa se compromete a pagar antes de que acabe septiembre a los que no hayan reclamado.
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Unas vacas frisonas pastan en un prado Ana Garcia

En Galicia operan, a día de hoy, 49 primeros compradores de leche, buena parte de los cuales son simples intermediarios con escasa o incluso nula actividad industrial. Una controvertida figura que en diferentes ocasiones ha estado en el punto de mira del sector al protagonizar multitud de impagos en la materia prima que recogen a las granjas. Situación en la que, precisamente, se encuentran casi una veintena de explotaciones gallegas que hasta el pasado mes de abril vendían su producción a Tegestacín, adscrita inicialmente a Logística Alimentaria _esta firma se hizo en 2014 con la planta que Pascual tenía en Outeiro de Rei_ y que desde enero forma parte del Grupo Santé. En la mayoría de casos, la deuda pendiente de cobro pertenece a la leche entregada por las granjas durante el primer trimestre del año y asciende a algo más de 200.000 euros, de los cuales más de 60.000 corresponden a una explotación de Mazaricos.

«A mín débenme o leite de febreiro e marzo. Falei en varias ocasións cos responsables e dinme con moi boas palabras que me van pagar pero aquí estou esperando», apunta Sabino Domínguez que tiene una explotación en la parroquia mazaricana de Os Vaos y que señala que, en determinadas temporadas, los retrasos en los pagos resultaban habituales. «Tivemos unha reunión varios afectados e todos coinciden en sinalar o pouco puntuais que eran nos pagos. Agora, dende que lles marchamos, xa nin de pagar o que deben se acordan».

Opinión que comparte Benigno González, un productor de Mesía al que se le adeuda la materia del primer cuatrimestre del año, alrededor de unos 30.000 euros. «Entregueille o leite durante moitos anos sen problemas. A partir de mediados del 2020 si empezaron os retrasos no pago e dende xaneiro xa non volvín a cobrar mais. Por suposto en abril cambieime para outra empresa porque a situación xa era insostible».

Al parecer, el modelo de contrato lácteo que mantenía Logística Alimentaria hace más complicado que los ganaderos afectados puedan reclamar las cantidades que se les adeudan al obligarles a reclamar en primeria instancia ante la Corte Española del Arbitraje, un procedimiento considerado caro pues requiere del depósito previo de diferentes cantidades de dinero para abrir el expediente.

«A sumisión ao arbitraxe que incluía a empresa nos contratos dificulta que os ganadeiros poidan reclamar xudicialmente pois obrigaos a apelar antes á Corte Española de Arbitraxe co conseguinte custo que eso ten para as granxas. De feito, incluso se verían obrigados a poñer a parte do diñeiro que correspondería á empresa se esta non fai o depósito», explica Félix Porto, coordinador sectorial de Unións Agrarias y responsable de Área Externa que señala que su organización defiende actualmente a una docena de ganaderos en esta situación con importes pendientes de cobro que rondan los 120.000 euros.

En este sentido, desde la organización profesional agraria que ya llevó a cabo actos de protesta frente a la sede de la empresa, se lamenta la utilización de determinados mecanismos que, aunque legales, causan importantes prejuicios en el sector productor al tiempo que se solicita de la administración la puesta en marcha de medidas que impidan este tipo de prácticas.

PAGO A CORTO PLAZO

Desde Tegestacín no solo se reconocen estas deudas con las ganaderías sino también otras con otro tipo de proveedores que se han ido liquidando en los últimos meses. «Desde enero estamos en un proceso de liquidación de saldos que ya asciende a cerca de 900.000 euros. Bien es cierto que sí existen deudas con algunas ganaderías que se liquidarán a corto plazo», explica Sebastián Simón, desde hace unos meses nuevo director financiero de la firma, que señala su intención de que, como muy tarde, a finales de septiembre tengan todo liquidado.

Al menos, los importes que se adeudan a aquellos ganaderos que no se han sometido al arbitraje. Los que sí lo han hecho, explican desde la compañía, tendrán que esperar a la preceptiva resolución judicial.

Los nuevos gestores de la láctea también reconocen las dificultades de la empresa para incrementar los volúmenes de recogida de leche en el campo por lo que, a partir del primero de septiembre, dejarán de encargarse del aprovisionamiento. Tarea que delegarán en un socio estratégico que actuará como primer comprador y que se encargará de las negociaciones con los productores.

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