Ella era profesora de inglés y su marido, contratista. En los '90 se propusieron producir leche y muzzarella: hoy ya elaboran 25 tipos de quesos y los venden en siete locales propios de Pergamino y su zona de influencia.
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Aunque su profesión era docente de inglés, Mireya Suárez siempre tuvo un contacto directo con el campo. Su marido, Alfredo Trucchia (quien falleció en 2021) era contratista rural y muchas veces ella lo acompañaba durante sus labores a campo.

Eso fue hasta mediados de los ‘90. En ese momento decidieron dar un golpe de timón: vendieron los fierros y se compraron siete vacas lecheras, con el objetivo de producir leche y vender masa muzzarella; el primer pasito dentro de un plan para agregar valor.

Pero ella, la protagonista del primer episodio de la serie de podcasts “ELLAS”, se animó a más y aprendió a hacer quesos. “Había que darle más valor a lo que producíamos y teníamos que poder ponerle precio nosotros, porque teníamos cuatro bocas que alimentar”, relató a Infocampo.

Casi tres décadas después, la apuesta, a través de la empresa Don Eugenio, derivó en un éxito rotundo: venden 25 variedades de quesos blandos, semiduros y duros, tienen siete locales propios en Pergamino y su zona de influencia, y trabajan con sus cuatro hijos: Belén, María Eugenia, María de los Ángeles y Leonardo.

– ¿Qué los motivó a hacer ese cambio? ¿Cómo y por qué tomaron la decisión?

– No había recetas, nunca me imaginé que íbamos a ser capaces de estar elaborando quesos. Imaginen que eran los años ‘90, una familia con cuatro hijos, cada dos años uno, con lo cual eran seguidos, viviendo en un pueblo. La motivación que nos llevó a esto fue el gran sueño que tuvimos con Alfredo de que nuestros hijos pudieran estudiar lo que quisieran, que fueran profesionales, lo que elijan, y donde quisieran. Entonces, las posibilidades eran estrechas, porque desde un lugar tan pequeño, tan lindo, porque la verdad que pasaron una infancia hermosa en el pueblo, empezamos a pensar que íban a tener que irse, viajar, vivir en una ciudad, íbamos a tener que invertir en sus estudios, y como estábamos entonces, no estábamos en condiciones para que cada dos años un hijo se fuera a estudiar. También nos motivó educar generaciones, porque arrancás con tus hijos, pero de ahí en más sigue la familia el camino del estudio y la capacitación. Así que soñamos, soñamos con lo que “Alfredito” siempre había soñado que era poner un tambo. Nosotros habíamos estado siempre en relación con el campo, él siempre pensaba en tener un tambo. Ese fue el puntapié inicial en lo que hoy es un sueño cumplido.

– ¿Cómo una profe de inglés aprendió a hacer quesos, en una época en la que no había internet en cualquier lado ni cursos virtuales?

– Nosotros nos enfocamos mucho en el negocio, de hecho yo dejé las clases particulares de inglés y dejé de ir a las escuelas, y nos enfocamos en los resultados del negocio. A la hora de encontrar las mejores ventas, nos dimos cuenta que elaborando masa para muzzarella no estábamos haciendo bien el trabajo. Entonces, pensamos que era importante ponerle valor nosotros a lo que hacíamos. Por supuesto que no fue fácil porque nosotros no teníamos experiencia y si vos en aquel momento vos me hubieras dicho que iba a aprender a elaborar todas las masas de quesos para mí era un sueño y creo que eso era lo más lindo de esto, que es que se puede, que pudimos.

– ¿Cuál fue la clave?

– Me aferré mucho a las capacitaciones del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Me fui a Rafaela, donde está el INTI Lácteos, me quedé ahí, elaboré a su lado, después los invité, vinieron a la fábrica. Y personas que nos empezaron a vender fermentos también nos capacitaban. Venían a la planta, se paraban frente a una tina de leche y elaboraban los quesos y nosotros íbamos aprendiendo. Despacio. Prueba, error. Siempre creciendo, con mejora continua.

– ¿Qué es lo que más te gusta hoy?

– Mis tareas fueron mutando. En los comienzos éramos una familia emprendedora. Después nos dimos cuenta que habíamos pasado a ser una empresita familiar, luego se transformó en una Pyme y hoy mis tareas no son las mismas. Pero lo que identifico de cada cosa que me ha ido tocando hacer con el transcurso de los años, me doy cuenta que lo más importante que he tenido es la pasión. Es lo que hago con tanto gusto. Si me das a elegir, volvería a mis inicios a trabajar sobre fermentos, resultados, sabores, colores, olores de los quesos, que hoy no es lo que estoy pudiendo hacer. Pero desde el lugar que me toca hoy le pongo pasión cada mañana cuando me levanto.

– ¿Y qué te entusiasma para adelante?

– Me entusiasma el futuro de la empresa. Porque a Don Eugenio lo podés haber mirado fijo y haberlo visto crecer. Es una empresa que tiene futuro y detrás de esto lo más importante es el ramillete interesante de hijos y nietos que se involucran y para ellos es el legado.

– ¿Cómo está hoy el negocio, que en el caso de ustedes abarca toda la cadena, desde el tambo hasta los locales propios?

– Analizando los resultados interanuales, y mirando los trabajos que venimos haciendo cada mes, hemos descubierto que el mejor modo que podemos vender la leche es a través de la comercialización directa. En esa circunstancia nos sentimos beneficiados nosotros y beneficiamos a los consumidores, al no haber intermediación en el negocio. Sabiendo que esa es nuestra mejor opción optamos por ir profundizando este camino, o sea, tratar de no vender más litros de leche, del peor modo, sino desarrollando nuevos productos para agregarle más valor a la leche que tenemos.

– Empezaron pensando en la muzzarella, después vinieron los quesos, luego un local para venta al público y ahora son siete, después los salames de Leo, tu hijo, y el dulce de leche, y las prepizzas de Belén, una de tus tres “niñas”… ¿Todo este avance es porque nada alcanza y hay que sumar cosas o es un devenir natural?

– Acá vos podés descubrir la fuerza exponencial que tiene la empresa familiar. La apertura que le da a la familia a desarrollarse en los negocios. Imaginate que nosotros arrancamos con Alfredo con los quesos y nuestros chicos vivieron ese desafío y masticaron este tema de agregar valor, vender mejor, ver cómo podíamos hacer mejor el negocio. Entonces, ellos también desarrollaron sus propias empresas con el mismo estilo. Entonces Don Eugenio desarrolla venta directa al público y tiene una cantidad de clientes que a Leo, con sus fiambres, que también produce cerdos y vende carne, le sirve mucho la trayectoria que Don Eugenio tiene ya transcurrida. Lo mismo con Belén, son todas puertas que se van abriendo a personas que también tienen la mente emprendedora. Está muy bueno que ellos desarrollen sus negocios y que a su vez Don Eugenio crezca.

– ¿Y qué viene ahora? ¿Hay alguna otra cosa más?

– Nosotros estamos en la tarea de desarrollar nuevos productos. Lo último que ofrecimos al mercado son los yogures de Don Eugenio. Eso para nosotros es muy importante. Y estamos desarrollando nichos de mercado pequeños pero exclusivos como es el mercado de certificación kosher. Vamos a desarrollar postres de vainilla y chocolate, hay una apertura a distintos productos que son muy útiles para sumar a nuestras queserías. En eso estamos.

– Pensando en otras familias que estén desarrollando sus propios emprendimientos: ¿Cómo ha sido trabajar, primero con Alfredo, tu compañero de vida, y después con tus hijos? ¿Cómo se dio en Don Eugenio esa amalgama generacional?

– Hablando de mi trabajo con Alfredo y de nuestros hijos, el resultado está a la vista: una empresa de la nada, tomar un desafío, levantarte cada mañana trabajando por algo importante para lograrlo. Es haber logrado esto: a veces parecía un poco loco hasta para nosotros. Pero fue pensado y lo logramos. La etapa que se viene, es apasionante y tranquilizadora a la vez. A pesar de todas las cuestiones que tengamos que transitar, para mí es tranquilizador ver cómo nuestros hijos que ya están involucrados van tomando más protagonismo. Me deja muy tranquila que ellos estén interesados en ver cómo se lleva adelante este negocio, con mi apoyo, pero ya sin su padre, y tomando protagonismo.

– ¿Cómo se trabaja para aceitar esa transición?

– Para esto, creo que no es nada fácil, nosotros estamos buscando herramientas. Cuando hay una complicación por resolver lo más importante es pararse sobre ella y asumirla. Y ese es el primer paso para resolverla. Estamos trabajando con una consultora que nos está dando tips, que nos aconseja sobre el camino a seguir. Yo estoy dispuesta a acompañar y a disfrutar de todo lo que se venga, porque algún día voy a dar un paso al costado y voy a tratar de disfrutar desde afuera el desarrollo de la empresa en manos de mis hijos y con el protagonismo también de mis nietos porque ya tengo nietos grandes que son muy capaces y que van a ser más capaces incluso que nosotros.

– Una inevitable pregunta es sobre la relación entre hombres y mujeres: ¿Las decisiones son tomadas a la par?

– Yo siempre dije: la mujer ve profundo; el hombre ve lejos. Entonces es una amalgama perfecta. Siempre y cuando se respete la libertad y el liderazgo de cada uno. Eso es lo que siempre viví y reconocí de Alfredo. Yo siempre me sentí libre con el derecho a equivocarme y de meterme en mundos que no conocía. Siempre nos dimos el permiso de hacer, equivocarse y volver a intentarlo. Libertad y liderazgo. Hombre y mujer es perfecto.

FUERA DEL SURCO

– ¿Hay algo por fuera de tu trabajo en lo que busques inspiración para resetearte, para encontrar nuevas ideas y caminos?

– Sí. Ahora estoy haciendo una carrera de coaching ontológico. Me encanta. Es algo que tampoco pensé hacer alguna vez y hoy me apasiona y lo creo muy necesario para la empresa. Me parece interesantísimo capacitar al personal dentro de lo que es la base de valores, el liderazgo que tiene que tener en su puesto, el compromiso. Volver a eso desde otro lugar. Me encanta el coaching y lo voy a tratar de implementar cuando deje de hacer lo que estoy haciendo ahora.

– En ese sentido, supongamos que te dan un vale por una semana sin compromisos y sin culpas. ¿Qué harías?

– Junto a mis nietos y me voy de vacaciones. Me olvido de todo. Un placer.

– ¿Hay una mujer que haya sido o sea modelo, que admires?

– En el transcurso de mi vida siempre ha sido un gran ejemplo mi madre, Josefina. Mi padre falleció antes que yo nazca. Y para ella fue un gran duelo y un gran desafío mi nacimiento, y de ahí en más todo lo que vino después que cayó sobre sus espaldas con la responsabilidad de tener un hijo. Ella también fue un ejemplo porque no sabía nada de costura, pero empezó a trabajar en una fábrica desde los puestos iniciales y terminó siendo alguien importante para la empresa, con mucho conocimiento, muy capacitada, encargada de personal. Ella siempre me fue demostrando que se puede y que con esfuerzo y compromiso se puede. Así fue dándome educación. Y es mi ejemplo. Hoy que estoy atravesando una situación de duelo, también pienso en ella porque fue capaz de salir exitosa de eso.

– ¿Y algún hombre?

– Aparte de amarlo siempre lo admiré. Y se lo dije. Y estoy muy contenta de habérselo dicho muchas veces. Admiré siempre a Alfredo. Su ternura, su calidad, su escala de valores, la identidad que formó, la fuerza. Siempre admiré las decisiones que tomó, incluso a veces disintiendo. Que fortaleza, qué alta tenía la vara. Y lo tengo adentro. Tengo muchas de sus cosas que aprendí al lado de él.

– Para finalizar, ¿alguna frase de cabecera?

– Una que siempre me acompaña es la que dice: “Elige un trabajo que te apasione, y no tendrás que trabajar el resto de tu vida”. Yo trabajo tan contenta que, aunque esté cansada, no lo siento. No me cuesta hacer lo que hago y agradezco todos los días a Dios de poder hacer lo que me gusta.

MUJERES EN CAMPAÑA

“Ellas” es una serie de podcasts realizados por Infocampo con mujeres de campo que inspiran por su historia emprendedora, y que cuenta con el acompañamiento de “Mujeres en Campaña”, una iniciativa de New Holland Agriculture que ya tiene un camino recorrido y embajadoras de distintos lugares del país.

La Iniciativa Mujeres en Campaña (MEC) surgió cuando comenzamos a notar que existen muchas mujeres involucradas en el campo con grandes capacidades y que todas teníamos algo en común: la necesidad de compartir experiencias vinculadas al campo y al trabajo rural, nuestro principal objetivo es visibilizar el rol de la mujer rural en cualquiera de sus tareas sea como cliente o como una referente para el sector”, señaló Roxana López, referente de Marketing New Holland Argentina.

Desde “Mujeres en Campaña” desarrollaron el concepto de “embajadoras” que permite conocer un poco más de cada una en su rubro y, a su vez, difundir cómo trabajan y cómo se sienten.

El objetivo de este maridaje entre ELLAS y Mujeres en Campaña es llegar a mujeres de distintas edades y distintas zonas geográficas. “Nos enorgullece cuando un padre nos comenta que le recomendó a su hija inscribirse en nuestra plataforma para capacitarse y realizar algún curso de los que ofrecemos”, agregó López.

Desde la plataforma de MEC, se puede acceder a capacitaciones, foros, talleres, entrevistas y contenido de interés, además, cuenta con una Feria de Emprendedoras para dar a conocer los proyectos que lideran las seguidoras.

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