La alimenticia cordobesa recorrió el mundo con sus productos, en especial el Bon o bon. Su historia comenzó con el italiano Amos Pagani y hoy Luis, su nieto, sigue el legado familiar.
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Un grupo de jóvenes emprendedores soñaba con montar su propia fábrica de caramelos. Nunca pensaron que más de 40 años después se transformaría en la mayor productora de golosinas del mundo. La alimenticia cordobesa Arcor es una de las empresas que componen la elite industrial argentina, actualmente produce casi 3 millones toneladas anuales de productos, exporta a más de 100 países y todo comenzó con una pequeña panadería en Arroyito.

El italiano Amo Pagani llegó a Córdoba en 1924 y ahí continuó con su oficio de panadero, el cual había aprendido en su tierra natal. Una década más tarde, ya con su propia panadería, empezó a fabricar caramelos de leche. A ese emprendimiento se sumaron sus tres hijos, Fulvio, Renzo y Elio.

De izquierda a derecha: Pablo Maranzana, Fulvio Pagani, Enrique Brizio, Modesto Maranzana y Mario Seveso.

Un grupo inversor se acercó a Pagani con intenciones de comprarle una máquina y tentarlo para asociarse con ellos en una nueva fábrica de caramelos y galletas en Santa Fe. Aceptó y juntos abrieron Sasort. Ahí la familia conoció a los hermanos Maranzana (Modesto, Pablo y Vicente), Enrique Brizio y Mario Seveso, quienes luego serían parte fundacional de Arcor.

Fulvio Pagani por entonces tenía 18 años y le propuso ampliar la escala y enfocarse solo en caramelos a los socios de Sasort, pero estos no aceptaron. Entonces los Pagani se asocian con Brizio y los Maranzana para comprar una cartonería en Tucumán en 1948. Luego decidieron tomar esa idea antes rechazada y hacerla propia. Fue así que, luego de juntar a varios accionistas entre vecinos, amigos y parientes, fundaron Arcor en 1951. La sociedad tomó el nombre de su ciudad (Arroyito) y provincia (Córdoba) de nacimiento.

PRIMEROS AÑOS

Con Fulvio a la cabeza la compañía fue creciendo y para 1958 ya fabricaba 60.000 kilos diarios de golosinas. En un principio Renzo Pagani, Modesto Maranzana y Enrique Brizio se encargaban de las ventas a través de viajantes mayoristas, pero luego diagramaron un sistema de distribuidores minoristas que les permitió tener una llegada más ágil a todo el país.

Con el éxito empezaron las exportaciones. Primero enviaron subproductos de glucosa a Europa en 1964 y luego mandaron golosinas a los Estados Unidos, sin embargo ese primer embarque terminó en desastre.

Resulta que enviaron dos containers de caramelos de leche en una bodega común. El problema surgió cuando el barco pasó por el Ecuador y con el calor los productos se derritieron. Cuando llegaron a Estados Unidos no había caramelos, sino que se encontraron con un bloque uniforme. Arcor se hizo cargo de los gastos y arregló la relación tras ese primer intento.

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