Realizarán un paro parcial este viernes; entre otras cosas, reclaman por sanciones a sindicalista de Granja Pocha.
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Planta de lácteos en Colonia Suiza, departamento de Colonia.

Enrique Méndez, dirigente de la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) y secretario del interior del PIT-CNT, dijo sentirse “muy preocupado” por la situación que atraviesan los trabajadores de empresas radicadas en el departamento de Colonia.

En diálogo con la diaria dijo que los empresarios del sector “han construido un relato, con el cual no estamos de acuerdo, acerca de que la industria vive una situación compleja, a pesar de que se encuentra mucho mejor que en otros momentos”.

Méndez agregó que en el contexto de la pandemia “los sectores agroexportadores, entre ellos la industria láctea, continuaron trabajando y tuvieron crecimiento en sus exportaciones”. En el último año “crecieron los precios de la leche en polvo y la manteca” y también “siguió creciendo la remisión de litros de leche, es decir que la industria recibió mayor cantidad de materia prima, que fue elaborada y vendida en su conjunto, por suerte”, dijo Méndez.

La FTIL asegura que en el último año la industria láctea “ha seguido invirtiendo en desarrollo, en crecimiento y construcción de nuevas plantas de procesamiento que tienen alto nivel tecnológico y que se manejan en áreas muy grandes con muy poco personal”.

Y agregó: “no podemos hacer una síntesis de que que la industria láctea está en crisis. La industria no se encuentra en crisis y a los trabajadores se les plantea nuevamente un convenio salarial que determina pérdida del poder adquisitivo”, disparó.

Empresas colonienses
La realidad de las empresas lácteas del departamento de Colonia es diversa, según Méndez. Por un lado, la cooperativa Calcar, que tiene plantas en Carmelo y Tarariras, desde hace varios años se encuentra en dificultades. Actualmente, además, enfrenta problemas por la carencia de remitentes de leche.

Méndez explicó que en la industria láctea la “acumulación de materia prima y de capital está en pocas manos, tanto en el sector primario como en el industrial”, y eso provoca que otras empresas “tengan muy poca remisión de litros de leche, como ocurre con Calcar”

El sindicalista consideró que situaciones como las de Calcar “deben corregirse con políticas de Estado y no con pérdida salarial para los trabajadores”.

En esa línea, la FTIL reclama una reunión de la mesa sectorial: “queremos una instancia donde todos los actores de la industria láctea estén presentes. Pretendemos que exista un trabajo de fondo que permita el cambio de situación de la empresa”.

Por otra parte, según Méndez, en la empresa Granja Pocha, ubicada en los accesos a Juan Lacaze, el panorama parece diferente. Los propietarios han invertido en construcciones de nuevas plantas procesadoras, pero también han “avanzado en posturas intransigentes en el contexto de pandemia, con procesos de reestructura que, en ningún caso, favorecen a los trabajadores” y que “apuntan al ataque a las direcciones sindicales con sanciones a dirigentes de SOGRAP [Sindicato de Obreros de Granja Pocha]”.

Las denuncias contra la empresa están incluidas en la plataforma del paro parcial que la FTIL realizará el viernes 15. “En Granja Pocha se sancionó a un dirigente por una situación que ni siquiera era sancionable, porque se lo hizo responsable de una situación que no tenía injerencia. Esa situación no puede pensarse de otro modo que la intención de golpear a un dirigente histórico del sindicato”.

Méndez informó que esa situación será analizada la próxima semana en una reunión que se llevará a cabo en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Por último, el dirigente sindical dijo sentirse preocupado por la situación de otras empresas lácteas del departamento de Colonia, de dimensiones más pequeñas que las anteriormente detalladas, porque “existen situaciones de informalidad, con denuncias que realizan trabajadores”.

Méndez dijo que la FTIL observa “con suma preocupación” lo que acontece con el Grupo Gloria (ex Ecolat), en Nueva Helvecia, una empresa que reabrió el año pasado. “Allí no funciona un sindicato; esa empresa se ha metido en la competencia por los litros de leche, sin generar cuenca, lo que puede afectar a las empresas cooperativas como Calcar”, advirtió.

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