Padre e hijo afrontaron la crisis aprovechando el gran boom de los tambos sanjuaninos. Empezaron vendiendo a domicilio 5 litros de leche y ahora, van por los 80 litros diarios. La gran demanda que les abrió una nueva oportunidad laboral.
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Gustavo y Matías Cagigal ya tenían raíces en la industria láctea. Con familiares que trabajaron como camioneros para La Serenísima, nunca esperaron que las vueltas de la vida los colocaran a ellos en un lugar similar. Y es que la crisis económica los golpeó con la desocupación y en la búsqueda, se tomaron con el boom de los tambos sanjuaninos. Al escasear la leche y sus derivados y ante la escalada de precios, pensaron que podrían recorrer las calles ofreciendo esos productos fabricados en nuestra provincia. Hace poco más de dos meses, su vida laboral cambió para bien.

“Se trata de ofrecer buenos productos y de gran calidad. Poner en valor lo que se fabrica en San Juan que es excelente y accesible. No solo la leche sino también los quesos, salamines caseros y huevos. Lo mismo para la ricota, que la trabajamos a pedido”, señaló Gustavo a Diario La Provincia SJ. Y resalta, “mi abuelo fue uno de los primeros camioneros de La Serenísima. Soy hijo y nieto de lecheros. Hoy seguimos sus pasos”.

En la decisión de apostar por esta salida laboral, junto a su hijo fueron por los tambos y compraron un pequeño stock. “Empezamos con 5 litros de leche. Promocionamos que íbamos a vender productos de un tambo en Caucete y la gente empezó a interesarse cada vez más. Después sumamos quesos y todo fue en escalada. Hacemos hasta dos viajes por día para buscar productos y los vendemos en el día”, señaló.

En su vehículo, ya tienen sus recorridos por Capital, Santa Lucía, Chimbas y Albardón. La gente cuando los ve repite la misma frase. “Menos mal que vinieron; nos dicen. Nos compran no sólo familias sino también quienes se dedican a emprendimientos de comida casera o venta de comidas. El mejor indicador que los productos son buenos es la recomendación entre clientes y la calidad. Si es bueno, vuelven a comprar. Esto es así”, señaló.

Y para mantener al máximo la calidad, la leche que venden se comercializa en el día. “Se trata de leche de vaca, fresca, sin conservantes. De lunes a sábados, buscamos lo que se va a vender. Los quesos duran un poco más y hacemos precios especiales en el kilo para quienes compran media o una horma. Empezamos con queso cremoso y sumamos barra, muzzarella y pategrás. Los salamines caseros también son muy buscados”, detalló.

El precio, además, es un gran imán para los clientes de los Cagigal, que llamaron a su emprendimiento “Mis hijos”. “En el supermercado, el sachet de leche está a $65 y nosotros vendemos el litro a $40. Con envío a domicilio, son $5 más. Y el kilo de queso cremoso está a poco menos de $300 por kilo y los salamines, $240, el kilo”, detalló.

En cuanto a si se consideran “lecheros modernos”, los sanjuaninos por adopción señalaron que: “sin pensarlo, recuperamos un oficio que está ligado a nuestra historia. Dejamos Buenos Aires para vivir aquí por trabajo, lamentablemente lo perdimos este año y ahora, salimos adelante. Esperamos crecer mucho más”.

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