En Tandil, Jorge y Damián González incorporaron esa tecnología en su establecimiento lechero, lo que les permitió seguir en un momento que se había replanteado la continuidad de la actividad.
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Damián y Jorge González, en su tambo "San Pedro", ubicado en el partido bonaerense de Tandil

“San Pedro” es un campo familiar de pequeña escala en Tandil, en el que Jorge González, el padre, ordeñaba a mano hace 50 años. Después pasó a ordeñar a máquina y desde 2021 opera con dos robots.

La superficie propia inicial de la familia era de 42 hectáreas, a las que se agregaban tierras alquiladas hasta alcanzar 126 hectáreas. Con avances y retrocesos, Jorge siempre intentaba mejorar la producción del establecimiento. El tiempo fue pasando y en 2002 falleció su padre, tras lo cual quedó con 63 hectáreas propias complementadas con tierras arrendadas.

El almanaque siguió corriendo y Jorge siguió trabajando en producción de leche. Llegó el momento en que se recibió de ingeniero agrónomo su hijo Damián, que se incorporó a la empresa impulsando permanentes cambios con miras al aumento de producción. Así fue que incrementaron la superficie alquilada sumando 285 hectáreas totales, en las que, además del tambo (63 hectáreas propias y 21 alquiladas), se desarrollan cultivos de soja para canjear grano por expeller para alimentación de las vacas, se recrían las terneras y se confeccionan reservas para el tambo. Damián se especializó nutrición animal, por lo cual rápidamente impulsó la incorporación de un mixer vertical y de otras tecnologías que le permitieron seguir intensificando la producción tambera.

Un planteo intensivo

El establecimiento “San Pedro” está ubicado en el partido de Tandil, una zona de inviernos rigurosos, con 50 heladas por año como promedio. Los suelos son clase I, II y III del partido, con partes de loma y media loma, y buena capacidad de uso agrícola gracias a sus propiedades físicas y a que el contenido de materia orgánica va de 4 a 7%. El promedio de lluvias es de 875mm anuales.

Actualmente, el tambo de los González tiene 175 vacas en ordeño en 84 hectáreas, con una carga de 2,2 vacas totales por hectárea. La relación entre vacas en ordeño/vacas totales es de 0,93. “La producción diaria promedio es de 34,5 litros de leche por vaca y por día y; la producción por hectárea llega 22.000 litros en el año”, cuantifica Damián.

Para alcanzar esos altos índices productivos, “San Pedro” dispone actualmente de 16 hectáreas de pasturas perennes; 15 ha de alfalfa; 22 ha de avena y 21 de raigrás anual. Se utilizan con pastoreo rotativo y alambrado eléctrico. Además, las vacas reciben suplementación con 7kg de balanceado comercial con 21% de proteína durante el ordeño y 1,2 kg de expeller de soja y 1, 2kg de maíz partido, más silo de maíz y rollos de raigrás, junto con sales minerales repartidas con el mixer. La genética empleada tiene como base la inseminación artificial y la reposición con terneras propias. “Se crían con el sistema de estacas y los machos se llevan hasta los 120kg, tras lo cual se venden a feedlots”, indica Jorge.

Demasiado esfuerzo

Durante muchos años, casi todo el trabajo del tambo fue afrontado por los González, incluso los dos ordeños diarios. En un momento, ese sacrificio resultó excesivo, sobre todo para los integrantes de la generación con más edad, que estaban decididos a cerrar el tambo y vender las vacas si no se instrumentaba un cambio en las extenuantes condiciones de labor. La delegación de los ordeños en terceros tampoco era vista como la solución porque “es muy complicado conseguir gente dispuesta a un trabajo tan sacrificado como el de tambo”, observa Jorge.

Fue así que en 2017 tuvieron oportunidad de ver un video de YouTube donde se mostraba el funcionamiento de equipos de ordeño robótico Lely, que les gustaron pero, “que estaban lejos de su realidad económica”, según entendían los González. A los pocos días tomaron contacto con un representante de la empresa y comenzaron conversaciones para la presupuestación de dos equipos robotizados. Los González se entusiasmaron con el proyecto y fueron comprando de a poco los distintos componentes de los robots y el 16 de febrero de 2021 los pusieron en funcionamiento. El costo total de cada módulo es del orden de los 150.000 dólares.

Actualmente los dos robots ordeñan 140 vacas en “San Pedro”. El sistema de ordeño les cambió la vida. “Ya no hay que trabajar de madrugada y estar descansado para el de la tarde, sino que las vacas se ordeñan solas, voluntariamente”, disfruta, distendido, Jorge, con 65 años.

Damián aclara que el ordeño con robots requiere un período de acostumbramiento de las vacas. Cada animal se acerca voluntariamente al robot buscando descargar la ubre y consumir la ración. “En general, las vacas frescas, con partos recientes, son las que más se acercan a los robots y pueden pasar cinco veces por día por la sala de ordeño. Las que están más cerca del secado van una o dos veces”, distingue Jorge.

Con los robots hay que vigilar las cuestiones “sociales”. A veces “hay que ayudar a las vaquillonas porque las vacas adultas les pueden impedir el ingreso a las instalaciones”, advierte Damián. Asimismo, se deben eliminar las vacas con pezones muy asimétricos o irregulares, que exigen más tiempo a los robots para ubicarlos.

Con 50 años en el tambo, hoy los González son referentes en la zona de Tandil y se encuentran dentro del top ten de los tambos pastoriles de su tamaño. Quieren seguir intensificando incorporando otro robot y arrendar más superficie para confeccionar reservas para las tamberas. En la zona, el alquiler se paga en litros de leche o en quintales de soja por hectárea; un valor corriente es 12 quintales.

Recientemente, los González comenzaron a hacer trasplante embrionario de sus mejores vacas, combinado con un semen sexado, para implantarlos en algunas vaquillonas buscando reproducir más rápidamente las mejores hembras. Contrariamente a lo pensado “es un proceso relativamente sencillo, llevado a cabo con especialistas, que realizan todos los pasos que requiere esta novedosa técnica”, concluye Jorge González.

Radiografía productiva del tambo

-Superficie total asignada al tambo: 84 hectáreas, 63 propias y 21 alquiladas. Incluye vacas en ordeño, vacas secas, vaquillonas con más de siete meses de preñez y recría
-Vacas totales: 187
-Vacas en ordeño: 175
-Relación Vacas en ordeño/Vacas totales: 0,93
-Carga animal: 2,22 Vacas totales/ha
-Producción diaria: 34,5 litros/vaca
-Producción/ha/año: 22.000 litros
-Superficie de verdeos de invierno: 22 hectáreas de avena + 21 hectáreas de raigrás anual
-Superficie con alfalfa: 15 hectáreas
-Superficie con pasturas polifíticas: 16 hectáreas

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