Un informe de Coninagro, una de las entidades que integra la Mesa de Enlace, reflejó que de 19 economías regionales, 12 atraviesan serios problemas.
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La lechería es una de las actividades más complicadas por el aumento de los costos y la inflación.

Desde el ruralismo cooperativista advirtieron que la inflación que exhibió la economía argentina durante febrero pasado, junto a las importantes subas que presentaron los costos de producción del productor local, signó una marcada “disparidad” en la performance, con muchas señales de crisis, que presentaron casi una veintena de economías regionales que operan en todo el interior del país.

Así lo reflejó el último informe realizado por la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro) en su denominado Semáforo de las Economías Regionales difundido días atrás, con datos cargados a febrero pasado. Allí se especificó la situación que un total de 19 actividades tuvieron durante el segundo mes del presente año e incluso durante el primer bimestre.

Entre las economías regionales en situación de crisis se anotaron la producción de arroz, cítricos dulces y la papa. También en una situación delicada y con números en rojo aparecen la producción de aves de corral, bovinos, lechería, mandioca, maní, miel, peras y manzanas, tabaco y vino y mosto. Todas las actividades mencionadas presentaron signos de dificultad frente al incremento que exhibió el costo de vida durante los primeros meses de 2022.

Al respecto, los especialistas de Coninagro explicaron –por caso- que la lechería se vio afectado en enero pasado por un proceso de estrés término que afectó al ganado y también la falta de lluvias durante el mes de marzo. Entre otros factores, todo esto precipitó una disminución en la venta por litros y en parte esa caída se compensa con las ventas en el segmento de proximidad (despensas y autoservicios), con ventas informales.

Detalle del presente de las economías regionales. (Fuente: Coninagro)

En cuanto al consumo de leche, el mismo se primariza, perdiendo espacio las ganancias que pudieran reportar la venta de productos lácteos con valor agregado. Por ello, existe más demanda de productos básicos tales como la leche en cartón, el queso cremoso, la barra y/o el yogur bebible, sin embargo al mismo tiempo hay menos productos de valor agregado, tales como yogurt en pote, leches saborizadas, postres, flanes y quesos untables y duros.

Lechería y arroz

El informe privado, además, proyectó para el presente año que el 24% del total de la producción de leche, que se ubicaría en valores similares a los del año pasado, se destinará a la exportación. Javier de La Peña, referente de la Comisión de Lechería de CONINAGRO, aseguró que “los problemas en lo que respecta a producción lechera son en primer orden los altos costos en los insumos y la mala calidad de alimentos para las vacas este año, puesto que los primeros maíces no fueron de buena calidad por la seca”.

Y agregó: “Como factor positivo es que se sigue comercializando y hay interés por parte de la industria que demanda leche, esos sectores reclaman más leche así como los mercados internacionales que siguen estando relativamente firmes, en ese caso el problema que tenemos es que el dólar oficial está desenganchado con el dólar blue, que es por el que terminamos rigiéndonos”.

Otro de los segmentos de la producción del interior en crisis fue el caso del arroz. Ya en plena cosecha, Claudio Francou, presidente de la Federación de Cooperativas Arroceras, manifestó que “los productores de arroz no estamos pasando un buen momento, pese a que los precios en dólares no son de los peores, está a 470-490 el largo fino, pero lo que nos diferencia en esta situación al alza en el precio de los commodities que han volado por los efectos de la guerra, es que el arroz no ha copiado esas subas importantes”.

Francou sostuvo también que “la demanda de arroz sigue estando, lo que se está descomponiendo un poco son los destinos por la complicación logística y de fletes, empezó con la suba en contenedores que subieron hasta 6 veces su precio, factor que sacó de juego al arroz argentino, uruguayo, paraguayo y en casos hasta brasilero, que era un mercado volcado hacia Centro América y México que estaba creciendo bastante y esta situación de faltante de contenedores y alza en precios hizo que perdiéramos esos mercados”.

En el caso arrocero, la producción –tal como sucede con otras tantas- se vio seriamente afectada por una tremenda sequía que se registró desde noviembre de 2021 que provocó un recorte en la producción local de arroz, tras la pérdida de hectáreas en Corrientes y Formosa. “Los fertilizantes subieron mucho, los costos también, el dólar tiene un retraso medido en el tiempo, hoy al productor le está valiendo 230 dólares la tonelada de arroz cáscara, un registro histórico muy bueno teniendo en cuenta que la media siempre fue 170/180 o hasta un máximo de 200 dólares por tonelada, que ahora subió. Lo que pasa es que no alcanza el nivel de productividad para llegar a tener rentabilidad, todavía tenemos 5% de retenciones”, explicó Francou.

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