Cada año España importa cerca de 300 millones de kilogramos de queso del exterior, en su mayoría referencias poco diferenciadas, que dan salida al excedente de leche de otros países del norte de Europa. Estos transformados ejercen una enorme competencia sobre el queso nacional, que necesita de nuevos estímulos.
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“Pese a esta circunstancia, el sector quesero español tiene gran potencial de crecimiento y desarrollo tanto en el mercado nacional como en la exportación”, explica el presidente de la Organización Interprofesional Láctea (INLAC), Ignacio Elola, que destaca que, en su opinión, la innovación es un factor clave para seguir avanzando, así como la información al consumidor sobre los valores nutricionales y beneficios para la salud.

“Las exportaciones de queso de vaca, cabra, oveja o mezcla se han multiplicado por 2,6 en los últimos diez años y su futuro es muy prometedor. Mientras tanto, el consumo interior del queso español sigue siendo una asignatura pendiente”, indica Elola. El presidente destaca los altos parámetros de calidad y seguridad alimentaria que garantizan nuestros ganaderos, cooperativas y fabricantes, así como el compromiso con mostrar el alto valor de estos alimentos por parte de colectivos profesionales como los maestros queseros, los “afinadores”, los comercializadores y los detallistas. Todos ellos, comprometidos con la excelencia.

A juicio de Inlac, existe amplio espacio aún para que los quesos nacionales sigan ganando presencia en los lineales. En España, el consumo de queso es uno de los más bajos de Europa (7,7 kilogramos de media al año; muy lejos de los 17,2 kilogramos de media en la UE) y, a nivel global, nuestro país ocupa la trigésimo séptima posición mundial. En todo caso, debe reconocerse que el queso es un alimento clásico para todos, al formar parte de la cesta de la compra del 89 % de los españoles. “Creo que habrá pocas neveras que no tengan algún queso en alguna de sus variedades”, comenta el presidente de esta Interprofesional.

Los hogares adquirieron durante el año móvil comprendido entre diciembre 2019 y noviembre 2020 alrededor de 404.700 toneladas por valor de 3.082 millones de euros, si bien el peso de las importaciones es enorme.

¿Qué busca el consumidor?

“La innovación es un factor determinante para responder a las demandas del mercado, en permanente metamorfosis”, reitera Elola. Pero ¿qué busca el nuevo consumidor? Según explica el presidente de Inlac, los españoles valoran de forma creciente soluciones placenteras y sabrosas, que permitan ahorrar tiempo (fáciles de preparar) y saludables (alimentos funcionales, enriquecidos…). Asimismo, quieren probar sabores más intensos o “diferentes”, nuevas variedades, “ser sorprendidos en el lineal”.

En definitiva, añade, desean disfrutar experiencias y, por qué no, compartirlas en redes sociales o con su círculo de amigos o familia. De forma creciente, los consumidores quieren que los productos sean lo más naturales posibles, sin artificios, procedan de materias primas sostenibles y respetuosas con el planeta (por ejemplo, envases biodegradables o reciclables).

Tendencias a las que se está adaptando con acierto el sector, que muestra un claro liderazgo frente a otros. “El consumidor debe conocer también que los quesos son una fuente de empleo y riqueza en el medio rural, una garantía de sostenibilidad ambiental, a lo que debemos añadir los beneficios nutricionales que acompañan los lácteos”, concluye el presidente de Inlac, organización que adhiere a Cooperativas Agroalimentarias de España, Fenil, Asaja, COAG y UPA.

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