Una menor demanda generaría una sobreoferta que a su vez podría empujar los precios a la baja. En ese equilibrio del mercado mundial China es la clave porque es el único país que podría mantener o aumentar el consumo.
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En su enorme tamaño y potencial de consumo, lo que ocurra con China es fundamental para saber qué sucederá con el mercado y los precios de muchos productos, entre ellos la leche.

En materia de lácteos la interrogante es si en 2022 habrá una disminución de la demanda, lo que afectaría el precio, dato clave para un país como Uruguay que vuelca el75% de lo que produce al mundo.

Esa pregunta se la planteó Katherine Jack, analista de lácteos para AHDB (Junta de Desarrollo de la Agricultura la Horticultura de Inglaterra), en un reporte elaborado y difundido por esa institución haces unos días.

“Históricamente ha habido una fuerte relación entre el crecimiento económico de China (medido por el PIB per cápita) y su nivel de importaciones de productos lácteos”, escribió Jack, y añadió que analizar la tendencia puede indicar si los volúmenes de importación están en línea con la demanda, o contribuyen a la creación y el almacenamiento de existencias, representando un riesgo de que las importaciones disminuyan.

Ante la misma oferta, una demanda en caída, empujará los precios a la baja. Sería una muy mala noticia para el sector lácteo global y de Uruguay.

Durante 2021 las importaciones chinas fueron “inesperadamente fuertes” y eso incide los “altos precios de los productos lácteos desde el verano de 2021” junto con los costos de insumos y la escasez de los suministros, señaló. En los años 2020 y 2021 fue la “fuerte y sostenida demanda” lo que potenció el mercado, y allí China “desempeñó un papel central”.

La pandemia puso un freno a la economía mundial, y China no se salvó, sin embargo, ese parate económico “no pareció frenar la demanda de importaciones” de la potencia asiática. China generó así una acumulación de stock y mantuvo la recepción de productos con lo cual las importaciones siguieron firmes.

Al año siguiente, en 2021, el PIB de China se recuperó, las importaciones crecieron 23% interanual y se superaron las expectativas puestas en el PIB.

El siguiente gráfico muestra las importaciones chinas de productos lácteos (barra azul, en toneladas) frente al PIB per cápita (línea verde).

La gráfica siguiente refiere a las importaciones chinas de productos lácteos por producto (líquida, leche en polvo descremada, leche entera en polvo, suero de leche, manteca, quesos y otros), en los años 2020 y 2021.

Partiendo de una previsión de crecimiento del 4,4% en 2022, según el Fondo Monetario Internacional, cabría esperar que los volúmenes de importación aumentaran 6,5% este año, pero hay que considerar que en 2021 China tuvo compras más altas a las esperadas generando “acumulación de existencias”.

En concreto, la analista de AHDB advierte que “es posible que veamos una caída de la demanda china que ahora está suficientemente abastecida por la menor compra de los consumidores”.

En ese contexto Rabobank espera que el apetito de China por las importaciones se reduzca en la segunda mitad de 2022.

Esa situación llevará a una “presión a la baja sobre los mercados”, no obstante, “dado que los altos costos de los insumos mantienen ajustadas las expectativas mundiales de leche, esto ayudará a contrarrestar parte de esa presión a la baja”, concluye el análisis de Jack.

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