La industria cárnica del país también está sufriendo la falta de mano de obra.
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José Manuel Casal

El sector agroganadero británico ya empieza a sufrir las consecuencias negativas del Brexit sobre su actividad diaria. A los problemas en la distribución de alimentos que lleva semanas dejando bajo mínimos las estanterías de las superficies comerciales se unen ahora las dificultades para garantizar la recogida de la materia prima en origen que está provocando, por ejemplo, que muchos granjeros lácteos se vean obligados a tirar la producción de sus vacas. Es el caso de cientos de explotaciones de los condados de Gloucestershire, Dorset, Wiltshire o Staffordshire que, al parecer, acumulan varias semanas con severos problemas en las rutas de recogida y, lo que todavía es peor, sin que se atisbe una solución clara a corto plazo que les permita seguir trabajando con normalidad.

Detrás de esta situación parece haber dos causas principales. Por un lado la salida de miles de emigrantes del país debido a las dificultades personales para adaptarse a la nueva realidad derivada del Brexit y, por otro, el aumento de las exigencias burocráticas para los camioneros extranjeros que venían trabajando en el Reino Unido y que ahora necesitan disponer de un complejo visado para seguir ejerciendo su actividad. De hecho, la implantación del nuevo sistema de inmigración por puntos que solo entrega visados de trabajo a personas que ganen más de 30.000 euros y tengan cualificación profesional dificulta la llegada de extranjeros.

La consecuencia directa de la conjunción de ambos factores es que, en estos momentos, según los datos que maneja la asociación británica de transporte por carretera, faltan casi 100.000 camioneros para cumplir las demandas del país y aunque en el Reino Unido hay más de 500.000 licencias de conducción de vehículos pesados, solo la mitad ejercen debido a las malas condiciones económicas que acostumbran a darse en este sector.

Esta coyuntura ha provocado incluso que el gobierno se plantee la posibilidad de recurrir a conductores del ejército para que echen una mano en las tareas logísticas de recogida de materias primas y reparto de mercancías agroalimentarias.

Reclusos para la carne

También la industria cárnica está sufriendo los efectos de la carencia de mano de obra tanto en el sector productor como en el de la transformación y distribución. Tanto es así que incluso la Asociación de Suministradores Independientes de Carne (AIMS, en sus siglas en inglés), que representa a carnicerías, mataderos y procesadores, ha solicitado al Ministerio de Justicia una ampliación del número de reclusos con permiso especial de salida para realizar un trabajo remunerado. Para ello, es necesario que los reclusos formen parte de un programa de permisos temporales para poder salir de la cárcel a trabajar, una medida que aliviaría la crisis laboral sin precedentes que ha provocado la salida de miles de trabajadores originarios de otros países de la Unión Europea.

En este sentido, desde la Asociación Británica de la Industria Cárnica ya avisan de los problemas que habrá para la elaboración y suministro de platos típicos de la navidad en el Reino Unido, como el cerdo envuelto en bacon o el jamón asado, debido a que la falta de personal del sector ya supera el 15% o, lo que viene siendo lo mismo, actualmente hay más de 7.000 plazas vacantes.

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