España |30 julio, 2019

lácteas | La falta de base territorial frena la reconversión de las granjas lácteas gallegas al pastoreo

Países como Irlanda o grandes cooperativas como FrieslandCampina, la mayor de Europa, priman un modelo de producción que, según los expertos, fomenta el bienestar animal y mejora la calidad de la leche.

Ocho de cada diez granjas lácteas de Galicia apuestan por un sistema intensivo para la producción de leche. Es decir, las vacas nunca salen a pastar al campo con lo que su alimentación se basa en una ración diaria servida en el establo y compuesta, principalmente, por pienso, silo de maíz y silo de hierba.Esta técnica de manejo del rebaño, muy extendida entre los principales productores lácteos a nivel mundial va, sin embargo, perdiendo adeptos en países como Alemania, Bélgica u Holanda en los que la cooperativa láctea FrieslandCampina, la mayor de Europa con una facturación anual superior a los 12.000 millones de euros, está realizando una fuerte apuesta por el pastoreo.

Tanto es así que el 83 % de las granjas a las que recogen su materia prima han optado por el aprovechamiento de los pastos como forma principal de alimentación de su ganado. Solo en lo que va de año, 250 explotaciones se han cambiado de intensivo a pastoreo con el fin de aprovechar los múltiples beneficios que la láctea ofrece a quienes producen de esta manera.

El más importante, el precio, pues FrieslandCampina es, según los últimos datos publicados por la asociación agrícola europea LTO, una de las empresas que mejor pagan a los ganaderos por la leche que producen con medias de cotizaciones durante el pasado año superiores a los 36 céntimos, un 20 % por encima de los precios registrados en Galicia.

A lo puramente económico hay que sumar el hecho de que el pastoreo está considerado en países como Holanda una cuestión social pues la mayoría de sus habitantes relacionan la biodiversidad y el bienestar animal con el hecho de que las vacas estén pastando libres.

Este consenso social motivó incluso que en 2012 se firmase el Convenant Weidegang, una especie de «pacto del pasto» mediante el cual cerca de un centenar de entidades de diferentes ámbitos económicos y sociales apostaban por este tipo de sistema productivo y se comprometían a aumentar su importancia en el futuro.

Entre las ventajas que según los especialistas tienen los sistemas de pastoreo está un mayor bienestar de los animales, la mejor calidad de la leche en lo referente a su contenido en ácidos grasos saludables y, por tanto, una mejora de la rentabilidad económica de las granjas debido a los ahorros en maquinaria o piensos. De hecho, distintos estudios cifran en una horquilla que va de los 22 a los 25 céntimos el coste de producción de un litro de leche en ecológico, ocho por encima de los que se calculan en sistemas intensivos. Bien es cierto que las producciones por animal se reducen de forma importante dependiendo del modelo elegido.

«El pastoreo es una técnica en la que todo está mucho más calculado»

«El pastoreo es una técnica con una cierta complejidad en la que todo está mucho más calculado y medido de lo que un profano pueda pensar. La cantidad de pasto en oferta, la presión que se ejerce sobre el pasto en función de la carga ganadera, cantidad de abono, altura de la hierba, la entrada y salida de las vacas y muchos otros factores deben estar muy bien estudiados y parametrizados», apunta Cesar Resch, investigador del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo para quien Galicia tiene posibilidad de aprovechar el pasto, dependiendo de cada zona, entre el 60 y el 80% de los días del año.

«As explotacións que aproveitan ben o pastoreo adoitan ter menos cargas financieiras»

De idéntica opinión es Eloi Villada, coordinador de la Sociedade Galega de Pastos e Forraxes que enumera, entre las ventajas del pastoreo la reducción de los gastos de maquinaria, la mejora de la salud de los animales, el aumento de su longevidad o la mejora de la calidad de la leche en lo referente a su contenido en ácidos grasos saludables. «As explotacións que aproveitan ben o pastoreo adoitan ter menores investimentos e, por tanto, menores cargas financieras. Ademais reducen ata nun 50% as necesidades e os custos das forraxes conservadas ou os requerimentos de fosa para o almacenamento de puríns», explica.

El éxito irlandés

Irlanda es un claro ejemplo de cómo, basándose en el pastoreo, se puede aumentar la rentabilidad de las explotaciones ganaderas hasta colocarlas en los primeros puestos del continente. Basándose en una correcta gestión de la superficie los ganaderos logran producciones de entre 12 y 14 toneladas por hectárea y año de materia seca que son aprovechadas en un 80 % en sistema de pastoreo, cifras impensables en nuestra comunidad, donde más del 70 % del forraje se aprovecha mediante el ensilado.

Los ganaderos irlandeses apuestan además por la sincronización de los partos con el fin de hacer coincidir el pico de producción de las vacas con el momento en que mayor forraje hay disponible en las fincas.

Este método de manejo del rebaño permite reducir la dependencia del pienso -el consumo medio por vaca y año en Irlanda se sitúa en los 1.100 kilos, menos de un tercio que en Galicia- y por tanto los gastos de alimentación, la partida de costes más abultada -más del 60 % del gasto total- a la que deben hacer frente las granjas. El problema de la base territorial A pesar de todo esto, la realidad apunta a que muchos ganaderos gallegos no podrían pastorear aunque quisieran.

Las carencias derivadas de la ausencia de base territorial suficiente y la excesiva fragmentación de la superficie impiden que muchas explotaciones, principalmente las más dimensionadas, puedan apostar por un sistema para el que la comunidad tiene unas condiciones excepcionales y que resultaba mayoritario hace apenas dos décadas.

«Por suposto que nos plantexariamos o pastoreo se tivéramos posibilidades reais de facelo. Actualmente traballamos 50 hectáreas divididas en 34 parcelas nun radio de seis kilómetros da granxa.

Imposible con estes medios andar movendo o gando para aproveitar o pastoreo», apunta un ganadero de Mazaricos que cuenta con un centenar de vacas en ordeño. En su misma situación se encuentran miles de granjas gallegas que disponen de una carga ganadera ?animales por hectárea- excesivamente elevada para practicar el pastoreo.

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