Hay cosas que son esperables pero aún así no dejan de sorprender.
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En el día de ayer la foto de un sachet de leche de La Serenísima se volvió viral en la red social Twitter, porque venía acompañado por un pequeño cartel que indicaba que su precio era de 100 pesos. ¿Eso es así en todos los comercios? Por el momento no, aunque se prenden algunas alarmas ya que de alguna forma adelanta el horizonte de precios que se viene.

Realizando un breve sondeo de los precios ofrecidos por las principales cadenas de supermercados de AMBA, se puede observar que el precio por sachet de leche fluida fresca, tanto descremada como entera, varía de los 57,70 pesos –que es el piso impuesto por el Programa Precios Cuidado- a los 89,70 pesos. En ese abanico, las primeras marcas superan en casi 20 pesos a las segundas marcas.

Por otro lado, en estos listados de precios puede observarse que si hay una serie de sachets cuyo valor supera los 100 pesos, pero que corresponden a aquellas leches fortificadas o mejoradas. De acuerdo al supermercado, las mismas pueden encontrarse entre los 96 y los 108 pesos por litro.

Ahora bien, ¿qué nivel de incidencia tiene el productor lechero en ese precio pagado por el consumidor?

Según un análisis realizado por el Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA), tomando el informe mensual del Instituto Argentino de Profesores Universitarios de Costos (IAPUCo), la participación del productor en el valor final de la cadena láctea, teniendo en cuenta la totalidad del sistema (es decir en el promedio de las ventas domésticas más la exportación) fue del 36%, mientras que su participación en el precio de los lácteos destinados solo al mercado interno fue del 31,6%.

Teniendo en cuenta datos de la Dirección Nacional de Lechería y de IAUPUCo, en julio de este año el precio de la leche pagada en tranquera por las usinas lácteas rondó los 32 pesos, un salto importante si se tiene en cuenta que en febrero de este año se pagó alrededor de 24 pesos o 0,27 centavos de dólar. Pero desde entonces, los pagos de la leche al productor se han estabilizado, mientras que el resto de los precios de la economía s(incluidos los lácteos) siguen subiendo. Para septiembre, según los anticipos, se espera que los valores pagados al tambero vuelvan a rondar los 32 pesos.

¿Y cómo se llega entonces al precio final de la leche al consumidor? De acuerdo a los trabajos periódicos que realiza la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), el precio se compone por los siguientes eslabones: el tambo, la industria, el comercio y los impuestos. Teniendo en cuenta los costos de producción y el resultado económico de cada eslabón, se calcula la participación década actor de la cadena.

El último informe publicado por FADA en mayo de este año sobre la composición del precio de la leche, analizó que de un sachet -que en ese momento rondaba los 67 pesos- el productor era responsable por el 35% de ese valor (23 pesos), la industria por el 33% (22 pesos), el comercio por el 6% (4 pesos) y los impuestos por el 26% (17 pesos).

En ese punto es importante mencionar dos cuestiones. En primer lugar, hay que tener en cuenta que por cada litro de leche vendido el productor enfrentó los siguientes costos de producción: costo laboral, alimentación, sanidad y reproducción, comercialización, costos de estructura, amortización, costo de tierra, impuestos, energía eléctrica, reposición de vaquillonas, entre otros.

En segundo lugar, los consumidores pagan el 21% de IVA, un impuesto regresivo que alcanza a toda la población independientemente de sus ingresos. La leche tributa igual cuando la misma debería estar exenta por ley, por tratarse de un alimento básico. Desde FADA explicaron que el problema radica que la ley contempla a la leche pasteurizada, un producto que casi no se produce ni se consume ya que actualmente la leche que circula en todos los comercios es la ultra-pasteurizada.

Volviendo sobre el análisis efectuado por OCLA, en agosto de este año para la leche fluida ultra-pasteurizada el productor tuvo una incidencia en su precio del 34,6%, mientras que para la leche larga vida ese porcentaje bajó al 27,8%.

Si se retoma el valor del litro de leche retratado por la foto viral, y teniendo en cuenta la información de OCLA, el productor fue responsable por 34,2 pesos de esos 100.

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