Acomodar papeles suele ser peligroso, porque se pueden encontrar cosas que mejor permanezcan en el olvido, como en este caso, las “Bases para el Plan Estratégico de la Cadena Láctea Argentina 2008-2020”.
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Revisar la visión que se tenía hace 11 años de dónde se iba a encontrar hoy nuestra lechería no hace más que invitarnos a llorar. Hoy voy a compartir con ustedes lo que se esperaba, y lo que hemos logrado conseguir, dejaremos para una segunda parte un análisis de qué fue lo que pasó para que estemos como estamos.

 

Expectativa versus realidad

 

Tal como si fuera un meme de alguna red social comparar puede sonar a chiste.

El plan establecía dos escenarios posibles a futuro, llamadas hipótesis 1 y 2. En amabas se producía un incremento importante para la producción primaria, de un 64% para el primer escenario, y de un 93% en la segunda:

El OCLA nos muestra la realidad de hoy:

 

 

Estos números nos revelan que estamos casi como en 2007, con un aumento de 13% en producción total, y una producción por animal (L/vo/día) de 18,08 que nos da un mísero 3,9% de aumento de productividad.

El Consumo interno ha descendido respecto a 2007, el año pasado cerró en 190 litros por habitante y este año está un 13% debajo de esa cifra:

Las exportaciones tampoco han conseguido seguir lo proyectado, en volumen se está exportando la mitad de lo previsto en el escenario más humilde, y si lo contrastamos en dólares totales, vemos que el resultado es el mismo:

La pregunta entonces que queda pendiente es ¿qué falló?

Damián Morais

 

Las “Bases para el Plan Estratégico de la Cadena Láctea Argentina 2008-2020” se pueden visitar aquí: https://issuu.com/cilarg/docs/documento_pel_final

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4 respuestas

  1. En aquellos años, en los que todos los actores de la cadena lechera trabajaron en conjunto, mucho y bien, para dar lugar al “PEL2020”, hubo algunos elementos que pueden seguir encontrándose hoy en nuestro sector, como por ejemplo:
    “Hay una brecha muy grosera entre la realidad y la potencialidad de nuestra lechería”. Y esto vale a nivel de sector, de un tambo o de una industria.
    Ayer y hoy analizamos nuestra compleja circunstancia, y describimos una larga lista de factores micro, meso y macroeconómicos, que explicaron y explican nuestros magros resultados, nuestro desorden, y la fragilidad y vulnerabilidad de nuestra actividad. Pero no hemos logrado en todo este tiempo consolidar consensos básicos, caminar sobre nuestros acuerdos, y trabajar puertas adentro del sector nuestros desacuerdos. Por lo cual, no hemos hecho nuestros deberes, no lo queremos admitir, y preferimos echarle la culpa siempre al “otro”. Y como toda persona/organización que no hace sus deberes, “repetimos una y otra vez el año”.
    Por eso no hay que descalificar ni aquellas proyecciones, ni las que hoy podamos hacer. Porque parten del mismo supuesto básico: “En la medida en que se cumplan tales y cuales condiciones micro, meso, y macroeconómicas, será posible transformar y relanzar la lechería, con un crecimiento sostenido y un desarrollo tal, que la sitúe más cerca de su potencial, que de su mediocre realidad”.
    Y recordemos que esto no será posible jamás, si los actores involucrados no asumimos la parte de responsabilidad que nos toca.

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