El pasto que consume el ganado, la leche, el queso y los huevos de gallinas jersey, son producción 100% orgánica, iniciativa cuyo objetivo es ofrecer alimentación no transgénica y mejor calidad de vida a los hijos con autismo.
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Jhoalys Siverio

En la Finca La Fundación, ubicada en el sector Valle El Candado, municipio Piar del estado Bolívar, sus productores tienen un lema: producir de la naturaleza para la naturaleza. Por ello se enfocaron en la producción orgánica, el pasto para el ganado y con ello leche y queso, así como huevos orgánicos con gallinas no transgénicas.

Su trabajo y pasión por estos productos se debe a las experiencias por tener hijos con autismo, por lo que requieren mayor cuidado en su alimentación.

Lo primero que destaca Josanna Sebastia, una de las productoras de Valle El Candado, son los potreros y el cultivo de pasto 100% orgánico. Uno de esos es el mombaza, un pasto del tipo guineas, al igual que el tanzania que también cultivan.

Son pastos de mayor productividad para la leche. Provienen de países asiáticos, aunque las semillas por lo general las consiguen en Brasil.

“Son semillas certificadas y tratamos de conseguir semillas orgánicas, ya que la semilla transgénica es la que ha sido modificada genéticamente y al meter una semilla transgénica ya pierde la categoría de orgánico”, explica Sebastia.

En el recorrido por los predios de La Fundación también encuentran el mulato II. Se trata de un híbrido de las brachiarias, el cual permite la resistencia a los veranos, la sequía, el salivazo y todo aquello que perjudican a los pastos.

“Es un pasto más nuevo, un híbrido que se logró para mejorar la proteína de la brachiaria, porque las regulares no tienen nada de proteína”, agregó Sebastia.

El cuarto tipo de pasto orgánico que cultivan en La Fundación es el cuba 22. Es un pasto de corte que crece como una caña. Es un híbrido de dos pastos de corte: king grass morado y el pasto elefante. Este tiene un porcentaje proteico de entre 18% y 22%. “Es altísimo ese porcentaje proteico, favorece la producción lechera en las vacas”.

Cría de aves

No solo se centran en la producción de queso orgánico, gracias a la leche de la vaca que no consumió pasto fertilizado con químicos, Sebastia también destaca la producción de aves y huevos orgánicos.

En la Finca La Fundación se concentran principalmente en la cría de aves jersey negra, considera un ave de doble propósito porque produce huevos de alta calidad y sobre los 300 al año, pero también porque es un ave robusta que sirve como consumo de carne.

“La mayoría de las aves rojas que son gallinas ponedoras, una vez que acaba su ciclo productivo quedan flacas y desplumadas, y no sirven para descarte. Se descartan cuando termina su ciclo productivo, pero al menos estas (las jersey negras) que son más gordas, quedan para el consumo humano”, detalló Sebastia.

Agregó que igualmente están criadas bajo el sistema orgánico, ya que sus alimentos están compuestos por granos de alto valor nutricional y toman suero de leche que se saca de cuando se hace el queso.

“Trabajamos con un ganado también llamado jersey, que produce sólidos totales de grasa, proteína y calcio altísimo. Eso ayuda a fortalecer la cáscara, ya que cada vez que ponen van descalcificando. Entonces el suero las protege porque son altos en proteína, y el calcio también evita la descalcificación del ave”, explicó.

Además de productores de esta raza, venden su genética a otros productores. Se trata de una raza noble, mansa, no es agresiva y no se usa para pelear. Las aves pequeñas las mantienen encerradas en los gallineros porque son objeto de depredadores, mientras que las grandes se sacan al libre pastoreo.

Van pasando de cubículo de acuerdo a la edad que tenga el ave. Actualmente son pocos los avicultores que cultivan la raza jersey, por eso tratan de rescatarla para evitar que se pierda.

¿Huevos orgánicos o transgénicos?

La productora agropecuaria y avícola destacó que “los huevos de gallinas transgénicas, si son puestos en incubadoras no saldrá nada de allí porque no hay vida, a diferencia de una gallina que fue pisada por un gallo. Esos huevos no tienen vida porque no fueron fecundados. El orgánico, en cambio, hay un momento en que la gallina empolla el huevo en su nido”.

Los huevos orgánicos tienen 12 días de fertilización, lapso en que pueden ser enviados a incubadora.

“Puede pasar que algún huevo salga malo porque no lo retiraron a tiempo y la gallina lo empolló, pero eso es lo natural”, acotó.

La producción orgánica va más allá en Valle El Candado. Jessica Sebastia destaca la siembra de más de 400 matas de plátano y más de 200 de lechosa. Diariamente producen entre 45 y 50 litros de leche.

“Quisiéramos ser personas que pudiéramos influir en nuestros vecinos para la producción orgánica, no usamos fertilizantes ni pesticidas químicos que puedan afectar el desarrollo orgánico de lo que producimos”.

Embriones en ganadería

El productor agropecuario George Bello hizo mención al desarrollo de dos tipos de vacas, producto de un cruce de razas de manera artificial.

“Estamos usando embriones de la vaca jersey y vacas de la raza carora, que es la autóctona, y estamos haciendo los cruces para crear una jer-ca y un car-je, que es nuestro, es de acá de la ganadería. Son unos animales que hemos creado de la obtención de unos óvulos de vacas premium y semen de toro certificado bueno, para cuando se haga el cruce in vitro, llevar a una vaca, colocarle ese embrión y que lo para”, detalló Bello.

Parte de la producción orgánica de La Fundación, en Valle El Candado, se consigue bajo la marca Ecológica en algunos bodegones de Puerto Ordaz, o por contacto directo en Instagram, con el mismo nombre. Parte de sus ingresos se destinan a la Fundación Rescate, la cual trabaja con niños con autismo.

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