La producción de leche en España crece un 0,2% entre enero y julio de 2021 con respecto al mismo periodo del año anterior, lo que supone un total de 4,4 millones de toneladas, cifra parecida a la registrada en el primer semestre de 2020. Sin embargo, la balanza comercial del sector lácteo es negativa y su dependencia del exterior es cada vez menor.
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En relación con los productos más destacados en las operaciones comerciales realizadas con el exterior en 2020, la nata, los quesos y la mantequilla fueron los productos con mayor volumen de exportación, mientras que los destinos de estas exportaciones fueron principalmente estados miembros del entorno europeo como Francia, Portugal, Italia y Países Bajos.

Los quesos, la leche en polvo y mantequilla fueron los protagonistas de las importaciones. El origen de estas importaciones fue principalmente comunitario y destacaron Francia, Alemania, Países Bajos y Portugal, según se extrae del informe que publica este mes el Ministerio de Agricultura con los datos más actualizados del sector.

Con respecto al consumo, en los últimos años en España se produce una tendencia descendente en el consumo de leche y productos lácteos. Se observa, además, una marcada estacionalidad en el consumo de lácteos con un descenso más marcado en los meses de verano.

El consumo de leche y productos lácteos en España tiene una estructura diferente a la del resto de la UE debido a que el consumidor español se decanta en especial por la leche de consumo, así como hacia un consumo más alto de yogures y quesos, y por otro lado un consumo muy inferior de mantequilla. Esto se deja notar en el peso que tienen los productos lácteos en nuestro país a fecha de junio de 2021 (45% del total corresponde a leche de consumo, el 18% queso, y el 13% tanto a la nata como a la mantequilla) frente a la situación en la Unión Europea (donde el queso supone un 40% del total de productos lácteos, seguido por un 22% correspondiente a la mantequilla y el peso de la leche se reduce al 13%).

Si echamos la vista atrás, en el año 2018, el consumo de leche de consumo aumentó un 0,3%, el de las leches fermentadas un 1,3% y el consumo de los quesos un 1,4%. En 2019, el consumo en los hogares ascendió a 3.194.952 toneladas de leche de consumo, 733.771 toneladas de leche fermentada y 359.935 toneladas de queso, que suponen un descenso del consumo del 0,1% en el caso de la leche de consumo, para la leche fermentada se mantiene estable y para los quesos se registra un incremento del 1,6%, al compararlo con el año 2018.

En 2020, los últimos datos disponibles corresponden al mes de noviembre, donde el consumo en los hogares asciende a 282.551 toneladas de leche de consumo, 62.241 de leche fermentada y 33.901 de queso. Se registra con respecto al mismo mes del año anterior: un incremento en el consumo del 2,8% en la leche de consumo, un 0,6% más en la leche fermentada y un incremento del 6,2% en el consumo de queso. Teniendo en cuenta el año acumulado (enero-noviembre 2020) el consumo de leche de consumo aumentó un 6,8%, el de leche fermentada un 4,5% y el consumo de quesos un 13,7%.

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