En el mundo, los desarrollos tecnológicos evolucionan a ritmo acelerado. Hoy, innovaciones propias de la llamada Ganadería Inteligente, o Ganadería 4.0, posibilitan realizar monitoreos, controles y trazabilidad en tiempo real, de manera continua y automatizada, del ganado doméstico. Estos cambios tecnológicos se traducen en mejoras tanto en el bienestar de los animales como en las condiciones de trabajo.
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En el caso de la lechería ya hay robots de ordeñe y, de hecho, hace años que este rubro cuenta con sistemas que permiten detectar el celo de las vacas mediante podómetros o collares con GPS que envían una alerta al tambero.

Esta tecnología también se está utilizando para realizar diagnósticos de enfermedades en bovinos de carne y leche o para suministrar la ración óptima de suplemento a cada animal.

La ganadería de precisión reduce el costo de los monitoreos de animales e instalaciones y la huella ambiental que éstos implican. A la par, eficientiza el uso de los recursos de alimentación y agua, optimiza la gestión del pastoreo y mejora tanto el bienestar animal como las condiciones de trabajo de operarios y productores. Además, facilita la trazabilidad y denominación de origen.

 

Realidades diferentes

Entre los inconvenientes para su adopción se cuentan la falta de personal calificado para su manejo, la ausencia de datos sobre la relación costo-beneficio, la poca coordinación entre instituciones tecnológicas y empresas, y el estrés asociado al uso de nuevas tecnologías.

En la ganadería tradicional frecuentemente se toman decisiones basadas en percepciones o en datos que fueron recolectados mucho tiempo atrás. En la ganadería de precisión, en cambio, las decisiones se toman en base a la mayor cantidad de información posible en tiempo real.

Actualmente, en promedio, el 33% de las proteínas consumidas en la dieta humana provienen de la ganadería, pero los efectos del cambio climático podrían afectar la producción agropecuaria.
Se estima que para 2030, el cambio climático a nivel global provocará 250.000 muertes al año de ganado por estrés térmico, diarrea y malnutrición. Por ello, los sistemas productivos agropecuarios deberían volverse más eficientes y sostenibles.

Nuevo paradigma

La ganadería, como eslabón fundamental del sistema agroalimentario mundial, ha venido incorporando diferentes tipos de tecnologías, aunque todavía no tuvo un proceso de transformación tan expandido como el de la agricultura de precisión ni una consolidación diferencial en el país.

Los dispositivos inteligentes y los robots autónomos están irrumpiendo en el escenario agropecuario global.

El desarrollo de estas tecnologías cambiará la forma de producir en el futuro. El avance tecnológico está modificando nuestro modo de vida e indudablemente va a cambiar la forma en la cual producimos. Los efectos más evidentes están llegando por el lado de la agricultura.

Mejor producción

Los productos de la robótica y los dispositivos “smarts” están apareciendo en el mercado agropecuario generando una verdadera revolución entre los productores de los países desarrollados.

La ganadería de precisión podría ayudar a cumplir estos objetivos, ya que combina conocimiento de las ciencias agropecuarias con las tecnologías de la información y la comunicación, basándose en el uso de información cuantitativa para aumentar la producción y el bienestar animal, y resolver problemas de manera oportuna.

Un ejemplo concreto es el uso de un ecógrafo para fines reproductivos en rodeos de cría y cabañas, o para mediciones de la carcasa (deposición de grasa y rendimiento cárnico). Es el caso también de las caravanas de identificación electrónicas que, mediante un bastón de lectura, permiten descargar y analizar toda la información reunida a lo largo de la vida del animal.

No menos importante es el relevamiento de datos para la ambientación de lotes agrícolas. En este punto, equipos con sensores que captan la radiación gama del suelo permiten procesar información de los nutrientes, la humedad y otros parámetros, con hasta 600 muestreos por hectárea. Con esa información, la siembra se adapta a la condición de cada ambiente del sistema.

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