El SLG analizó en Lalín la situación del sector, en un congreso donde se eligió como nuevo responsable de este área a un ganadero de Forcarei.
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El incremento de los costes junto con los bajos precios de la leche en origen, además de las dudas sobre el actual período transitorio de la PAC, ponen al sector lácteo gallego en una difícil coyuntura a corto plazo. Esta fue una de las conclusiones del congreso celebrado ayer por el Sindicato Labrego Galego (SLG) en el Pazo de Liñares, en Lalín. Un encuentro donde además se renovó la dirección de este área en la organización agraria, asumiendo el cargo durante los próximos cuatro años un ganadero de Quintillán (Forcarei), Manuel Villaverde Salgueiro, con la chantadina Ana Rodríguez como vicerresponsable. Villaverde da el relevo a Lupe Prado, quien estaba al frente desde el 2017.

Los asistentes a este décimo proceso congresual de la dirección de la leche en el SLG analizaron la crisis que vive el sector en Galicia, con la constante pérdida de explotaciones a causa de la falta de relevo generacional y expectativas por un lado, mientras por otro el producto en origen presenta unos precios muy bajos, no solo en España sino en toda la Unión Europea. Recordaban que el Fega, con datos de febrero, cifraba en 6.694 las granjas de leche en la comunidad gallega, representando el 55 % de toda España, con 12.008, acumulando un 31 % de toda la producción. Esa cifra de explotaciones lácteas en Galicia supone poco más de la mitad que en el 2010, cuando se rondaban las 12.000, lo que para el SLG ejemplifica el fracaso de las políticas agrarias tanto de la Xunta como del Gobierno central.

Respecto a los precios de la leche, recalcaron que el precio medio en Galicia en ese mismo mes de febrero era de 32,7 céntimos el litro, uno menos que en el territorio nacional -con 33,8- y lejos de la segunda comunidad productora, Aturas, con 35,5. Esa baja cuantía que perciben los ganaderos, junto a la falta de relevo generacional está provocando, apuntaron ayer desde el SLG, a un modelo productivo de concentración pese a aumentarse la «cosecha» desde el 2001 en casi un 59 %. Para esta organización, «a viabilidade das granxas segue comprometida porque non hai dispoñibilidade de terra abondo para dotalas de base territorial».

La falta de tierras y el incremento productivo en las granjas se traduce en un modelo de mayor intensificación, con más dependencia de insumos del exterior, argumentan desde el SLG. Ante su incremento a corto plazo, por ejemplo del coste de productos como el maíz o la soja, además del carburante o los abonos nitrogenados, se prevé mayor conflictividad en el sector ya que no logran compensarse debido a los bajos precios de la leche.

Respecto a la nueva PAC, ahora en período transitorio, esta central alude al incremento de los requisitos a cumplir para obtener las ayudas europeas, en especial en cuanto a la emisión de gases con efecto invernadero y con el ganado vacuno en el punto de mira. «Haberá que traballar duro para virar esa visión negativa e interesada, que mete no mesmo saco a gandería extensiva e a intensiva e sen terra, especialmente en sectores como o porcino ou o avícola», significaron desde el SLG. En el congreso de Liñares también se habló de otros desafíos como la Ley de la Cadena Alimentaria, el proceso judicial al cartel de la leche, los daños de la fauna salvaje, los contratos o el decreto para la nutrición sostenible del suelo agrario.

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