España |3 julio, 2018

Productores | Las granjas murcianas duplican su producción de leche tras la crisis

La industria quesera y la demanda de las zonas turísticas dan oxígeno a buena parte de la ganadería regional.

La pujanza de las fábricas de quesos, el fin del régimen de cuotas y la necesidad de abastecer a las zonas turísticas más cercanas han liberado de corsés al sector lácteo regional. Sus granjas generaron el año pasado 112.279.000 litros de leche de vaca, cabra y oveja, una cantidad que supone más del doble que antes de la crisis (46.240.000 litros en 2006), según datos recién difundidos por la Consejería de Agua, Agricultura y Ganadería. De ello se encarga una cabaña de 8.604 vacas, 124.564 cabras y 1.419 ovejas. Junto a Murcia, solo Andalucía, Madrid, Comunidad Valenciana, Cataluña, La Rioja y Navarra incrementaron la producción de leche. Y todo en un entorno hostil, con bajos precios, dura competencia de países comunitarios e invasión de quesos, yogures y mantequilla ‘low cost’.

Del volumen generado desde las ordeñadoras murcianas, 60.466.000 litros correspondieron a vacas frisonas (solo 28.474.000 litros en 2006); otros 50.696.000 litros, a cabras de raza murciano-granadina ( 17.766.000 en 2006) y 1.117.000 litros, a ovejas segureñas (hasta 2015 no se comercializaba en Murcia este tipo de leche)

DOS CIFRAS

112,2
millones de litros de leche de vaca, cabra y oveja salieron de las granjas murcianas el año pasado.
21,6
millones de euros facturaron los productos lácteos murcianos en el exterior durante 2017, un récord.

De ser una actividad ganadera marginal, el aforo de leche murciana de vaca supera ya al de Madrid, La Rioja y Extremadura y se acerca al de la Comunidad Valenciana.

Fue el anuncio del progresivo desmantelamiento de las cuotas, en 2008, lo que impulsó la actividad de las granjas de ganado bovino que subsistían en la Región, incrementando su capacidad. Su ritmo de producción -entre cuatro y cinco millones de litros al mes, con picos de seis millones- puede llenar al año más de 2.000 camiones cisterna de cinco ejes.

Deslocalización

Hay un aspecto de la liberalización que beneficia a la Región: la deslocalización. Las industrias ya no prefieren adquirir leche de vaca donde hay grandes volúmenes disponibles (Galicia, Castilla y León, Asturias y Cantabria), sino donde resulta más barata su recogida y transporte hacia núcleos de mayor consumo. La cercanía de las granjas murcianas respecto a las populosas zonas turísticas de Costa Blanca, Costa Cálida, Costa de Almería, Costa Tropical y Costa del Sol juega en su favor.

De la producción de leche de vaca se encargan 23 grandes granjas. Y la Región dispone de amplio margen de crecimiento, si se tiene en cuenta que su producción actual solo abastecería a 828.300 personas al cabo del año (el consumo ‘per cápita’ nacional está en 73 litros anuales), el equivalente al 56,6% de la población murciana. Otra ventaja son las redes de distribución de piensos e infraestructuras veterinarias, que figuran entre las más avanzadas de España.

La leche de cabra, por su parte, se beneficia del impulso de la industria quesera en Murcia y en Castilla-La Mancha, así como de la creciente población magrebí en España. También se ha puesto de moda entre intolerantes a la lactosa. De hecho, muchos médicos la recomiendan para niños, puesto que contiene nutrientes que la hacen comparable a la leche materna, según estudios científicos.

El mercado extranjero también tira de la producción murciana. El año pasado se comercializaron 8.958.730 kilos de leche, postres lácteos, quesos y yogures fuera de las fronteras españolas, según el Instituto de Comercio Exterior (Icex). Ello reportó la cifra récord de 21.681.095 euros, si bien el ritmo de exportaciones se estancó en el primer trimestre del presente ejercicio: 7.033.807 euros, un 0,7% menos respecto al mismo periodo de 2017. Estados Unidos es el mayor comprador. Allí, el queso de Murcia al vino es ‘delicatessen’. Le siguen Italia, Suecia, Bélgica y Holanda. Por su parte, la venta de leche de cabra se va abriendo camino en Marruecos.

Durante tres décadas, la cuota láctea impuesta por Bruselas limitó la producción a volúmenes muy por debajo del consumo nacional de leche de vaca y derivados. Tras el fin de dicha imposición, hace ahora tres años, España puede cubrir su demanda (9 millones de toneladas) con producción propia, pero se enfrenta al riesgo de mayor competencia. Salvo Eslovaquia, Portugal, Hungría, Reino Unido y Suecia, la producción de leche ha aumentado en todos los países comunitarios, hundiendo los precios. En el país, la media está ahora en 33 céntimos el litro, lejos del promedio comunitario de 36 céntimos.

A la rivalidad exterior se suma el descenso del consumo interno. En España ha bajado un 20% desde 2000. Una caída que coincide con una mayor difusión de bebidas vegetales.

Otra amenaza para el mercado español lo representa la importación de quesos ‘commodities’ procedentes de Holanda, Dinamarca y Alemania. Tradicionalmente los excedentes se transformaban en leche en polvo en los países centroeuropeos, pero las fábricas ya están saturadas. De ahí que actualmente se esté dando salida a los ‘stocks’ mediante quesos baratos.

El origen

¿Y se puede elegir beber leche ‘made in Murcia’? Sí y no. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) se pronunció el pasado día 12 acerca del etiquetado del origen de la leche y productos lácteos: a favor de que figure, sí, pero en contra de que sea una medida obligatoria. Dicho organismo respondía así a la solicitud del Ministerio de Agricultura, en relación a un proyecto de decreto correspondiente al equipo encabezado por Isabel García Tejerina, que fue relevado a lo largo de la pasada semana.

La CNMC considera que la procedencia geográfica puede ser un dato importante para el consumidor y que nada impide que las empresas lácteas incluyan esta información en los etiquetados. En cambio, considera que obligar a éstas a incluirla puede contribuir a «compartimentar el mercado» por zonas geográficas, restringiendo la libre circulación de mercancías y afectar a la competencia. «Por ello, debe extremarse la precaución a la hora de introducir esta clase de obligaciones», resuelve.

El etiquetado del origen de la leche como tal, o como materia prima de otros productos, es práctica habitual en otros países de la Unión Europea, como Francia e Italia. En el borrador elaborado por el anterior Ministerio figuraba la obligatoriedad de que figurase tanto el país de origen del ordeño como aquel en el que se había transformado la materia prima; cuando ambos procesos se hubiesen ejecutado en el mismo país, bastaría con una mención al origen de la leche. A ver que pasa ahora.

Autor: JUAN CARLOS HERNÁNDEZ
Fuente: La Verdad
Link: http://www.laverdad.es/economia/granjas-murcianas-duplican-20180624012115-ntvo.html

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